Shevchuk se encuentra con León, misionero de paz en la guerra entre Rusia y Ucrania
Del 27 al 30 de octubre, el limosnero pontificio, monseñor Luis Marín de San Martín, prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, volverá a Ucrania a llevar la solidaridad del Papa al pueblo atacad por Rusia. Shevchuk expresó al Papa su especial gratitud por el gesto de realizar ambas llamadas -la dirigida a Putin tuvo lugar durante su hospitalización en el Gemelli-, así como por la atención prestada a la “catástrofe humanitaria” de Oleshky
(Salvatore Cernuzio, Vatican News).- El jefe de la Iglesia greco-católica ucraniana, Sviatoslav Shevchuk, tenía muchas cosas que decir y entregar al papa León XIV, quien lo recibió en el Palacio Apostólico Vaticano: numerosos obsequios -sellos, libros y álbumes fotográficos-, la oración y la gratitud de Ucrania por los llamamientos y la acción humanitaria de la Santa Sede, y también una lista con los nombres de cientos de prisioneros de guerra detenidos en Rusia, entregada durante la audiencia, según informó una nota de la Iglesia greco-católica ucraniana.
Es la quinta vez que el arzobispo mayor de Kyiv-Halych se encuentra con el Pontífice estadounidense, misionero de paz en la guerra entre Rusia y Ucrania, también mediante las recientes llamadas telefónicas a los presidentes Putin y Zelenski para pedir una tregua en la ciudad de Oleshky, ocupada por los rusos, donde la población atraviesa una tragedia al quedarse sin alimentos, agua ni medicamentos. Shevchuk expresó al Papa su especial gratitud por el gesto de realizar ambas llamadas -la dirigida a Putin tuvo lugar durante su hospitalización en el Gemelli-, así como por la atención prestada a la “catástrofe humanitaria” de Oleshky.
Gratitud por el apoyo a Ucrania
El jefe de la Iglesia greco-católica ucraniana repitió varias veces su “gracias” durante la conversación, también por el apoyo al país, tantas veces definido como “martirizado” por el papa Francisco; por los continuos llamamientos a poner fin a la guerra y, sobre todo, por la labor de la Santa Sede. Una “diplomacia humanitaria” orientada a aliviar el sufrimiento de la población civil, conseguir la liberación de los prisioneros y de los civiles retenidos por Rusia, y lograr el regreso de los niños ucranianos trasladados lejos de sus territorios de origen.
Las misiones de Zuppi y Gallagher
Una misión iniciada durante el pontificado anterior y reimpulsada por León XIV, que el pasado verano llevó a Kyiv y Moscú al cardenal Matteo Maria Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), y a monseñor Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales. Fueron cuatro viajes, marcados por encuentros institucionales y pastorales y, en el caso de Zuppi, también por una visita a un centro penitenciario ruso donde se encuentran recluidos ucranianos capturados en los campos de batalla.
Fue la primera vez que un representante de una institución internacional logró visitar a los prisioneros de guerra ucranianos en Rusia, destacó Shevchuk: “Es un signo de que nadie es olvidado. El Señor Dios se acuerda de todos. Y la Iglesia Madre se compromete para que todos nuestros prisioneros de guerra y los rehenes detenidos ilegalmente sean liberados lo antes posible”, afirmó.
También recordó las palabras del arzobispo Gallagher en Moscú, según las cuales esta guerra no tiene una solución militar y, por tanto, es necesario crear las condiciones para un proceso político y diplomático.
El Santo Padre con Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk (VATICAN MEDIA)
El temor ante la llegada del invierno
Durante la conversación en la Biblioteca del Palacio Apostólico no faltó una referencia a los desafíos que Ucrania deberá afrontar en este nuevo invierno, con temperaturas rigurosas e infraestructuras bombardeadas. El arzobispo pidió al Papa el apoyo y la solidaridad de la comunidad católica internacional en este período de pruebas para el pueblo ucraniano.
Una respuesta llegará dentro de pocos días con la visita, del 27 al 30 de octubre, del limosnero pontificio, monseñor Luis Marín de San Martín, prefecto del Dicasterio para el Servicio de la Caridad. En el país de Europa oriental llevará alimentos, medicamentos y otros bienes de primera necesidad, pero, sobre todo, la cercanía de León XIV. La Iglesia greco-católica ucraniana estará implicada de manera directa en esta misión.
El Sínodo de la Iglesia greco-católica
En relación con la Iglesia greco-católica de la que es jefe, Shevchuk informó al Papa sobre el último Sínodo de los Obispos, dedicado al tema de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Según explicó, fue una oportunidad para reafirmar la necesidad de cultivar las vocaciones en el contexto de las crisis demográficas y humanitarias provocadas por la agresión rusa.
“Gracias por el testimonio”
Por su parte, León XIV -según relató Shevchuk- agradeció el especial testimonio de fe de los obispos, sacerdotes, monjes y fieles de la Iglesia greco-católica ucraniana en tiempos de guerra. El arzobispo mayor aseguró al Papa la oración y el acompañamiento de todos los greco-católicos ucranianos durante este período de recuperación tras la intervención de cirugía torácica.
Desde Kyiv llegaron numerosos obsequios: un sello y un folleto temático del Estado de la Ciudad del Vaticano, dedicados a tres acontecimientos importantes en la vida de la Iglesia greco-católica ucraniana. La emisión se realizó en colaboración con el Servicio Postal Vaticano.
También entregó un sello especial con la imagen del propio León XIV, emitido en Ucrania -explicó Shevchuk- “como signo de gratitud a la Santa Sede por su misión humanitaria”. Asimismo, obsequió un álbum fotográfico titulado Peregrinos de la esperanza, dedicado al encuentro de la comunidad ucraniana con el Papa, y el libro Hemingway no sabe nada, de Arthur Dron, veterano de la guerra ruso-ucraniana.
Los encuentros anteriores
El primer encuentro oficial entre León XIV y Shevchuk tuvo lugar el 15 de mayo de 2025, cuando el Pontífice recién elegido recibió al arzobispo mayor en el Palacio Apostólico.
El 28 de junio, el Papa acudió a la Basílica de San Pedro para participar en la celebración del Jubileo de la Iglesia greco-católica ucraniana. En aquella ocasión, al contemplar a niños, ancianos, parejas y, especialmente, a las madres de los soldados caídos en el frente, expresó su dolor por “una guerra insensata”.
El 12 de febrero de 2026 tuvo lugar otra audiencia privada en el Palacio Apostólico. También entonces Shevchuk entregó una lista con 400 nombres de prisioneros de guerra.
Posteriormente, el arzobispo regresó al Vaticano para participar en la cumbre con motivo de los diez años de la exhortación apostólica Amoris laetitia, a la que también fueron invitados los jefes de las Iglesias católicas orientales.