El sindicalismo europeo reclama pausas obligatorias y una ley para detener el trabajo ante el calor extremo

La Confederación Europea de Sindicatos aprovecha las pausas de hidratación del Mundial para denunciar la desprotección de millones de personas trabajadoras. Las muertes laborales relacionadas con el calor han aumentado un 42% en la UE desde el año 2000. "Si las reglas pueden cambiarse para proteger a los futbolistas sobre el terreno de juego, también pueden cambiarse para proteger a las personas trabajadoras en todos los lugares de trabajo"

Un trabajador al sol
Un trabajador al sol | Efe
21 jul 2026 - 12:16

(Abraham Canales, Noticias Obreras).- Si los futbolistas pueden interrumpir un partido para beber agua y protegerse del calor, cualquier persona trabajadora debería tener el mismo derecho. Con esta comparación, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha lanzado una campaña para exigir a la Comisión Europea una legislación vinculante que establezca temperaturas máximas de trabajo y permita detener la actividad cuando el calor ponga en peligro la salud.

La organización sindical europea toma como referencia las pausas de hidratación introducidas durante el Mundial de fútbol conquistado por España. Los partidos se interrumpieron en torno al minuto 22 para que los jugadores pudieran refrescarse y beber agua.

“Si las reglas pueden cambiarse para proteger a los futbolistas sobre el terreno de juego, también pueden cambiarse para proteger a las personas trabajadoras en todos los lugares de trabajo”, sostiene la secretaria general de la CES, Esther Lynch.

La campaña contrapone esas medidas con las condiciones que soportan millones de personas en la construcción, la agricultura, el transporte o la limpieza viaria. También advierte de que el riesgo no se limita al trabajo al aire libre: afecta igualmente a quienes desempeñan su actividad en fábricas, almacenes y cocinas sin sistemas adecuados de refrigeración.

Trabajadores al sol
Trabajadores al sol | Efe

Un incremento del 42% desde el año 2000

Las muertes laborales relacionadas con el calor han aumentado un 42% en la Unión Europea desde el año 2000, según datos de la Organización Internacional del Trabajo difundidos por la Confederación Europea de Sindicatos. La central sindical europea asegura que se trata del incremento más rápido registrado en el mundo.

La CES recuerda los casos de Ciro Adinolfi, fallecido de un ataque al corazón mientras trabajaba junto a su hijo en una obra con temperaturas próximas a los 40 grados, y de José Antonio González, que murió después de una larga jornada de limpieza viaria con más de 40 grados.

“Las vidas de estos trabajadores, y las de miles de personas más, se truncaron por la peligrosa actitud de Europa ante el trabajo con calor extremo”, denuncia la campaña.

La reivindicación sindical se apoya también en un estudio publicado en la revista científica Industrial Health, basado en 11 estudios de caso y 60 entrevistas realizadas en España, Italia, Grecia, Países Bajos y Hungría. La investigación concluye que las altas temperaturas todavía tienen una presencia marginal en la negociación colectiva europea y que persisten importantes dificultades para garantizar una protección eficaz.

Dos trabajadores se hidratan en plena calle
Dos trabajadores se hidratan en plena calle | Efe

El análisis detecta una aplicación insuficiente de las normas, especialmente en pequeñas y medianas empresas, y señala la resistencia empresarial a adoptar medidas preventivas que impliquen un coste económico. También observa una preferencia de las compañías por protocolos voluntarios y flexibles, en lugar de incorporar obligaciones concretas a los convenios colectivos.

Parar sin perder el salario

Ante esta realidad, la organización sindicatos europeos considera insuficiente dejar la protección a la voluntad de cada empresa. Reclama una legislación comunitaria que fije temperaturas máximas y reconozca el derecho a interrumpir la actividad y descansar cuando resulte peligroso continuar trabajando, sin pérdida salarial ni temor a perder el empleo.

La norma también debería obligar a las empresas a garantizar agua potable, zonas de sombra, acceso a aseos, ropa de protección y otras medidas preventivas, tanto en los trabajos desarrollados al aire libre como en espacios interiores.

“El clima está cambiando. Nuestras leyes también deben cambiar”, afirma Lynch. La CES invita a la ciudadanía a firmar la petición dirigida a la Comisión Europea para reclamar una normativa comunitaria vinculante.

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