El sínodo para elegir al nuevo patriarca caldeo se celebrará en abril en Roma sin la participación del cardenal Sako

El cardenal decidió no participar en el proceso ni en la votación para que nadie pueda decir que "intervine". Con su renuncia, ha querido lanzar una señal de renovación dentro de una Iglesia en la que no faltan complejidades y problemas y la oportunidad de pasar página y analizar los desacuerdos internos

Obispos del sínodo caldeo
Obispos del sínodo caldeo
20 mar 2026 - 11:20

(Asian News).- El próximo Sínodo para elegir al sucesor del Card. Louis Raphael Sako —quien presentó su renuncia el pasado 10 de marzo— como nuevo primado caldeo se celebrará en Roma del 9 al 15 de abril, inmediatamente después de la celebración de la Pascua. Así lo anunció ayer el sitio web del patriarcado. Los obispos caldeos se reunirán para designar la nueva cabeza de esta Iglesia oriental en comunión con el Vaticano, una de las más antiguas y ricas en fieles, historia y tradición. En los últimos días, el purpurado y ex patriarca ya había comunicado oficialmente su intención de no participar en el Sínodo, para permitir a los obispos mayor libertad para elegir, sin influencias, presiones ni injerencias externas, la nueva autoridad de una realidad que en estos años ha vivido más de una crisis interna.

En este momento de transición los asuntos corrientes del patriarcado caldeo están en manos del miembro más antiguo del Sínodo en virtud del Canon 127 del Código de Derecho Canónico de las Iglesias Orientales, Mons. Habib Hrmuz Al-Naufali, arzobispo de Basora, en el sur de Irak. Él guiará a los prelados en el proceso de elección del sucesor del Card. Sako, quien fue nombrado en patriarca en enero de 2013 y elevado al rango cardenalicio el 29 de junio de 2018. El purpurado ya había presentado su renuncia al Papa Francisco hace dos años, cuando cumplió 75 años de edad, pero el difunto pontífice la rechazó y le renovó su confianza, invitándolo a continuar su labor.

Ante desafíos nuevos y cada vez más exigentes, el Card. Sako ha tomado ahora la decisión de renunciar para entregar el cargo a otra persona, y tiene la intención de abandonar la sede de Bagdad en el futuro próximo y retirarse a Erbil, en el Kurdistán iraquí, para rezar y "vivir en paz, serenidad y alegría". En esta perspectiva se debe entender también su decisión de no participar en las sesiones del Sínodo ni desempeñar un papel activo en la elección de su sucesor, para que —añadió el purpurado— nadie pueda decir que "intervine, influí o apoyé a un candidato antes que a otro". En realidad todavía no ha decidido cuándo piensa trasladarse, sobre todo porque el norte del país es una de las zonas más afectadas por las represalias iraníes contra los países del Golfo y de Oriente Medio, en respuesta a la guerra lanzada por Israel y Estados Unidos contra Teherán.

Monseñor Habib Hrmuz Al-Naufali
Monseñor Habib Hrmuz Al-Naufali

A diferencia de sus predecesores, la elección del futuro primado de la Iglesia caldea no ocurre por motivos de salud o por una edad avanzada, a pesar de que el purpurado tiene 77 años. Antes que él, el patriarca Mar Raphael I Bedaweed y el Card. Emmanuel III Delly presentaban un cuadro más complejo, mientras que el Card. Sako, con su renuncia, ha querido lanzar una señal de renovación dentro de una Iglesia en la que no faltan complejidades y problemas. También ofrece la oportunidad de pasar página y analizar los desacuerdos internos, que en el pasado llevaron a algunos obispos a oponerse al patriarcado, retirándose de sínodos o expresando de manera pública y manifiesta su desacuerdo, así como críticas a las disposiciones del cardenal. Como ejemplo, recordamos que solo pocos días antes de la renuncia del Card. Sako estalló un caso de (presunta) corrupción y mala conducta —incluso a nivel privado y personal— que condujo al arresto del obispo de San Diego, Mons. Emmanuel H. Shaleta. Y el mismo día en que se despidió el cardenal se conoció también el nombramiento —no sin críticas veladas— del administrador apostólico Mons. Saad Sirop Hanna. Otro tema en la agenda del próximo primado caldeo será el nombramiento de un obispo para la sede vacante de Alqosh (norte de Irak), tras el fallecimiento de Mons. Paulo Thabet Mekko en junio del año pasado.

La Iglesia católica caldea es descendiente directa de la Iglesia de Oriente, que tiene sus orígenes en la antigua Mesopotamia y en los santos Mar Addai (San Addai) y Mar Mari (San Mari), discípulos del apóstol Tomás. En este momento existen cuatro Iglesias que reivindican la herencia de la Iglesia de Oriente: la Iglesia Católica Caldea, la Iglesia Asiria de Oriente, la Antigua Iglesia Asiria de Oriente y la Iglesia Siro-Malabar. La Iglesia católica incluye diversos ritos, tanto occidentales como orientales, y la Iglesia caldea es uno de los 23 ritos asociados con Oriente. Si bien está en plena comunión con el Papa, conserva su propia identidad y tradiciones, así como su espiritualidad y liturgia, y esta última fue uno de los aspectos que se renovaron durante el mandato del patriarca Sako.

La sede patriarcal se encuentra en la catedral de San José, en Bagdad, pero está compuesta por diversas eparquías y diócesis en Irak y en todo el mundo, desde Canadá hasta Australia, pasando por Estados Unidos y el norte de Europa. Cuenta con más de 600.000 fieles, la mayoría de los cuales —aproximadamente 300.000— todavía viven en Irak, aunque en otros tiempos su número superaba el millón. En los últimos 23 años, desde la invasión estadounidense a Irak en 2003, cientos de miles decidieron abandonar el país para escapar de las guerras, la violencia y las persecuciones en el país, alimentando las comunidades de la diáspora,.

Debido a una serie de atentados, en 2006 el seminario patriarcal fue trasladado de Bagdad a Erbil, en el Kurdistán iraquí, y, por decisión del Card. Sako, el edificio del antiguo seminario de la capital se convirtió en un alojamiento para familias necesitadas. Entre 2007 y 2008, dos asesinatos de naturaleza confesional a manos de extremistas islámicos golpearon a la Iglesia caldea, ambos en Mosul, al norte del país: el P. Ragheed Ganni el 3 de junio de 2007 y Mons. Paulos Faraj Rahho el 13 de marzo de 2008, quien había sido secuestrado algunos días antes y fue hallado sin vida. En 2014, siempre en Mosul, comenzó una de las páginas más oscuras para la Iglesia caldea y los cristianos de Oriente Medio: el ascenso del Estado Islámico, que fundó su “califato” precisamente en la metrópoli del norte y gobernó durante más de dos años por medio de la violencia y el terror, reflejo de la locura yihadista. Cientos de miles de cristianos huyeron precipitadamente de la ciudad y de la llanura de Nínive, a menudo sólo con la ropa que llevaban puesta, para escapar de los hombres de Abu Bakr al-Baghdadi. Y muchos de los que escaparon no han regresado, contribuyendo a la disminución de fieles en el país y al empobrecimiento de una de las comunidades cristianas más antiguas de la región.

Cardenal Louis Raphael Sako
Cardenal Louis Raphael Sako

Además del radicalismo islámico que ha alimentado la diáspora, la Iglesia caldea ha vivido también fuertes tensiones internas y durísimos enfrentamientos con las autoridades iraquíes. Un ejemplo de ello fue la decisión, en el verano de 2023, del presidente Abdul Latif Rashid (de etnia kurda), de revocar el “decreto presidencial” de su predecesor, Jalal Talabani, que reconocía al Card. Sako como patriarca de los caldeos y responsable de todos los bienes eclesiásticos en Irak. Esta fractura institucional y religiosa ocultaba en realidad la intención del líder de las Brigadas Babilonia, Rayan al Kildani, de apoderarse de los bienes de los cristianos y reclamar su representación en el Parlamento. En realidad, el autoproclamado líder cristiano estaba vinculado a las milicias chiíes pro-iraníes que operaban en Irak, que intentaban arrogarse el derecho a representar a la minoría en el país y sus instituciones, además de lanzar una campaña difamatoria contra el propio patriarca.

En respuesta al durísimo ataque, el purpurado asumió posiciones igualmente fuertes, como trasladar durante varios meses la sede patriarcal de Bagdad a Erbil. Solo con la intervención del primer ministro Mohammed Shia’ Al-Sudani y la restitución, mediante decreto, de todos los poderes asociados al cargo patriarcal, el Card. Sako regresó a la capital en abril de 2024, aunque el asunto no dejó de tener repercusiones y provocar divisiones internas en la Iglesia caldea. Las divisiones y los conflictos se agudizaron un año después cuando, en ocasión de la convocatoria del Sínodo, cinco obispos —algunos de ellos figuras de primer nivel— decidieron no acudir, arriesgándose incluso a severas penas canónicas, como había dejado entrever en su momento el patriarca. Desde el éxodo de los cristianos hasta las guerras en Oriente Medio, pasando por las comunidades de la diáspora y la unidad interna de la Iglesia caldea, son muchos —por tanto— los temas sobre los que deberá trabajar el futuro patriarca, confiando en la oración y el apoyo silencioso de su predecesor.

Iglesia oriental
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