Ucrania: 35 años del renacimiento de la Iglesia católica de rito latino
Hoy se celebra el 35º aniversario del restablecimiento de la Iglesia católica de rito latino en Ucrania, en el Santuario Nacional de Nuestra Señora del Santo Escapulario, en Berdychiv, con la presencia de gallagher, enviado especial del Papa
(Sor Alina Petrauskaite y Svitlana Dukhovych/Vatican News).- Este domingo 19 de julio, el Santuario Nacional de Nuestra Señora del Santo Escapulario, en Berdychiv, acoge las celebraciones por el 35º aniversario del restablecimiento de las estructuras de la Iglesia católica de rito latino en Ucrania. Con este motivo, el Papa León XIV nombró como su enviado especial al arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales. Con ocasión de este aniversario, el padre Pavlo Khomiak, director del Instituto de Estudios Eclesiásticos y miembro de la misión pontificia encabezada por el arzobispo Gallagher en Ucrania, explicó a los medios vaticanos el significado de esta conmemoración.
“El 35º aniversario del restablecimiento de las estructuras de la Iglesia católica de rito latino en Ucrania no es solo una efeméride histórica, sino un signo de resiliencia espiritual y de la memoria viva de la comunidad eclesial”. El sacerdote recordó que la presencia de la Iglesia católica en el territorio ucraniano se remonta al siglo X y citó fuentes históricas que señalan que la princesa Olga invitó al clero católico a Kiev, como testimonio de la antigua contribución de la Iglesia a la formación del Estado ucraniano. Por ello, subrayó que el restablecimiento de las estructuras eclesiales no significó "reparar" algo perteneciente al pasado, sino el inicio de un nuevo renacimiento histórico. “La Iglesia católica nunca dejó de existir en Ucrania. Aunque sufrió graves limitaciones y la privación de sus derechos, siempre mantuvo su continuidad institucional”.
Un renacimiento preparado por la historia
El 16 de enero de 1991, san Juan Pablo II restableció la jerarquía de la Iglesia católica romana en Ucrania al nombrar obispos para la arquidiócesis de Leópolis (Lviv) y las diócesis de Zhytómyr y Kamianets-Podilskyi. El padre Khomiak explicó que esta decisión fue el resultado de un largo proceso histórico. Durante muchos años, los territorios que hoy forman Ucrania estuvieron divididos entre distintos Estados. En las regiones occidentales, que hasta 1946 pertenecieron a la Segunda República de Polonia, la Iglesia católica pudo actuar con mayor libertad. En cambio, en los territorios sometidos al régimen soviético sufrió una dura persecución.
“Desde la década de 1920 el clero fue perseguido y se intentó eliminar la presencia de los católicos de rito latino”. Tras la Segunda Guerra Mundial y la redefinición de las fronteras acordada en la Conferencia de Yalta, casi todo el territorio de la arquidiócesis latina de Leópolis quedó bajo control de la Unión Soviética. Solo una pequeña parte permaneció en Polonia, con sede en Lubaczów, donde se estableció una Administración Apostólica que garantizó la continuidad de la arquidiócesis. Después de la expulsión del arzobispo Eugeniusz Baziak de Leópolis en 1946 y de la persecución del clero católico por parte del régimen soviético, esa sede mantuvo viva la estructura eclesial.
Las restricciones durante el régimen soviético
El padre Khomiak recordó que durante la persecución soviética los católicos enfrentaron severas limitaciones. La práctica religiosa podía acarrear sanciones penales y muchas personas fueron perseguidas simplemente por pertenecer a la Iglesia y profesar su fe. Además, el número de sacerdotes era extremadamente reducido. En 1957 había apenas 80 sacerdotes católicos de rito latino en toda Ucrania, cifra que continuó disminuyendo en los años siguientes. En ese contexto destacaron pastores que mantuvieron viva la presencia de la Iglesia, entre ellos el padre Rafal Kiernicki, quien durante más de cuarenta años fue párroco de la Catedral de la Asunción de la Santísima Virgen María en Leópolis, acompañando a fieles tanto del rito latino como del bizantino.
En mayo de 1984, san Juan Pablo II nombró a monseñor Marian Jaworski administrador apostólico de Leópolis con sede en Lubaczów. En 1991 sería designado arzobispo metropolitano de Leópolis. El sacerdote señaló además que el restablecimiento de la Iglesia latina debe entenderse junto con el proceso vivido por la Iglesia greco-católica ucraniana. Recordó especialmente el 4 de agosto de 1987, cuando representantes del clero y de los fieles greco-católicos anunciaron públicamente su decisión de salir de la clandestinidad y solicitar su legalización ante las autoridades soviéticas. “Fue un paso decisivo hacia el regreso de la Iglesia a la vida pública”.
El papel decisivo de san Juan Pablo II
“Hace treinta y cinco años —afirma el padre Khomiak— san Juan Pablo II, que conocía por experiencia propia la naturaleza del sistema totalitario, tuvo el valor de restablecer la Iglesia católica en un territorio que todavía pertenecía al espacio soviético”. El sacerdote recordó la visita de Mijaíl Gorbachov al Vaticano en diciembre de 1989 y los contactos diplomáticos posteriores de 1990. En esas reuniones, el Papa insistió en que no podía aceptar que millones de católicos de la Unión Soviética permanecieran sin una estructura jerárquica. Según Khomiak, aquel fue “un verdadero tiempo de gracia”, en el que la Iglesia supo reconocer los signos de los tiempos y desempeñó un papel importante también en la construcción del Estado ucraniano.
El restablecimiento de la jerarquía católica latina, el 16 de enero de 1991, pocos meses antes de la proclamación de la independencia de Ucrania el 24 de agosto de ese mismo año, abrió una nueva etapa para la vida eclesial. Desde entonces, explicó, se recuperaron y abrieron numerosos templos, crecieron los ámbitos cultural y educativo, y sacerdotes y personas consagradas participaron activamente en la reconstrucción de la vida social. Asimismo, destacó la dimensión internacional de este renacimiento: “La Iglesia comenzó a representar a Ucrania en el mundo, y la diplomacia eclesial lo hace de una de las mejores maneras”. Con el restablecimiento de la jerarquía también se crearon la Conferencia de Obispos Católicos de Rito Latino de Ucrania y diversas comisiones pastorales para acompañar la vida de los fieles.
La dimensión universal de la Iglesia en Ucrania
El experto afirmó que estos 35 años han permitido mostrar plenamente el carácter universal de la Iglesia católica en Ucrania. “Es una institución en la que toda persona, independientemente de su origen o de sus convicciones, encuentra su lugar. Todo converge en torno a Jesucristo”. También destacó el papel de la Iglesia en el ámbito de la caridad, especialmente desde el inicio de la invasión rusa a gran escala. “La labor caritativa de la Iglesia católica durante estos 35 años, y especialmente desde el comienzo de la guerra, representa una ayuda y un apoyo invaluables para millones de personas”.
Finalmente, al recordar este aniversario, el padre Khomiak hizo un llamado a preservar y transmitir a las nuevas generaciones el patrimonio espiritual recibido de quienes los precedieron. Según el sacerdote, esta conmemoración recuerda que, incluso en los momentos más difíciles, “la Iglesia siempre ha estado, está y estará al lado de las personas”, acompañando a los fieles en sus sufrimientos, brindándoles apoyo humano y espiritual y compartiendo tanto las tragedias personales como las que afectan a toda la nación.
