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Jesús Mauleón: "Dejamos la poesía para el cielo"
Del prólogo de "Un minuto para el absurdo", de Tony de Melo, seleccionamos, de entrada, un ilustrativo fragmento del verdadero sentido que tiene la antología del disparate (pero menos) que nos ofrece esta rolliza edición de 350 páginas:
"Sólo lleva un minuto leer cada una de las anécdotas que configuran este libro. Probablemente el lenguaje del Maestro resulte misterioso, exasperante y hasta completamente absurdo para el lector.
Desgraciadamente, éste no es un libro fácil. No ha sido escrito para instruir, sino para `despertar´. Lo que ocultan sus paginas (no las palabras impresas, ni siquiera los cuentos, sino su espíritu, su talante, su atmósfera) es una Sabiduría que no puede expresarse con palabras humanas..."
En los tres post sobre TONY, he dado a conocer, con ilustraciones, trece cuentecillos o parábolas muy breves. Los presentes títulos de cada historia no existen en la antología, pero bien podrían facilitar su lectura e interpretación.
Pasemos ya al primer relato, "¿Cuántos años tienen?", que hace referencia a la exigente provocación de Jesús (Lucas 14,26): "Si alguno viene a mí, y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo". Señala el autor, en el presente texto, la todopoderosa sentencia de muchos padres y madres que deciden, ya desde la cuna, la profesión y, en algunas culturas, hasta la esposa de su hijo:
"EL MÉDICO TIENE TRES AÑOS..."
¿CUÁNTOS AÑOS TIENEN?
Cuando alguien quiso saber qué pensaba el Maestro sobre el mandato de Jesús a sus discípulos de odiar a sus padres, el Maestro dijo: «Difícilmente encontraréis mayor enemigo que un padre».
Y contó cómo en cierta ocasión se encontró en un supermercado con una mujer que empujaba un cochecito con dos niños dentro.
«¡Qué niños más monos tiene usted!», le dijo el Maestro. «¿Cuántos años tienen?»
«El médico, tres», respondió la mujer; «el abogado, dos».
¿POR QUÉ VIAJA USTED TAN POCO?
DESCUBRIR SIEMPRE ALGO NUEVO
«¿Por qué viaja usted tan poco?», le preguntó al Maestro un periodista. «Contemplar a una persona o cosa cada día del año y descubrir siempre algo nuevo en ella... es una aventura mucho más apasionante que la que puede ofrecer cualquier viaje», dijo el Maestro.
"NO DEBO HUNDIRME, NO DEBO HUNDIRME..."
LO IMPORTANTE ES EL ABANDONO
«Lo importante en la espiritualidad no es el esfuerzo», dijo el Maestro, «sino el abandono».
«Cuando caes al agua y no sabes nadar, te asustas y te dices a ti mismo: 'No debo hundirme, no debo hundirme', y te pones a mover como un loco brazos y piernas... y, en tu angustia, tragas agua y acabas ahogándote. Mientras que, si te liberaras de tus pensamientos y dejaras de hacer esfuerzos y te dejaras ir hasta el fondo, tu cuerpo regresaría
a la superficie por sí solo... ¡Eso es la espiritualidad!»
TIENE DELANTE UN ESTÚPIDO ÁRBOL
PASAR POR ALTO LA REALIDAD
«Si buscas a Dios, lo que haces es buscar ideas... y pasar por alto la realidad», dijo el Maestro.
Y contó el caso de un monje que se quejaba de la celda que le habían dado: «Yo quería una celda desde la que pudiera contemplar las estrellas, pero me han dado una que tiene delante un estúpido árbol que me lo impide...»
Sin embargo, fue precisamente mirando aquel árbol como alcanzó la Iluminación el anterior ocupante de la celda.
"¡DEPRISA! ¡A TODA VELOCIDAD!"
CONDUZCO LO MÁS RÁPIDO QUE PUEDO
Le preguntaron al Maestro qué pensaba él de los avances de la tecnología moderna. Y ésta fue su respuesta:
Un profesor bastante distraído llegaba tarde a dar su clase. Saltó dentro de un taxi y gritó: «¡Deprisa! ¡A toda velocidad!»
Mientras el taxista cumplía la orden, el profesor cayó en la cuenta de que no le había dicho adónde tenía que ir. De modo que volvió a gritarle: «¿Sabe usted adónde quiero ir?»
«No, señor», dijo el taxista, «pero conduzco lo más rápido que puedo».
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