Pastoral Social, donde la sociedad Civil no llega Nace ACTHA, Asociación de Cuidadoras y  Trabajadoras de Hogar de Álava

Nace ACTHA, Asociación de Cuidadoras y  Trabajadoras de Hogar de Álava
Nace ACTHA, Asociación de Cuidadoras y  Trabajadoras de Hogar de Álava VLG

La Pastoral Obrera en Vitoria busca el amparo de mujeres e inmigrantes, trabajadoras de Hogar, ante  el vacío legal en este ámbito

"a nadie se le dejará de asesorar por falta de recursos.”

Donde no llega la sociedad Civil ahí siempre ha estado la Iglesia. Esta máxima se pone de nuevo de manifiesto con el nacimiento de ACTHA, siglas que responden a Asociación  de Cuidadoras y Trabajadoras de Hogar de Álava, que vio la luz en una asamblea celebrada el  pasado sábado 12 y tendrá su sede en los locales parroquiales de la Coronación, Eulogio Serdán 13 bajo. 

Con esta iniciativa la la Diócesis de Vitoria sigue ampliando sus recursos de atención al tejido social más desfavorecido. 

la asociación se ha puesto en marcha con 8 personas, cinco mujeres y tres hombres. Isabel, la tesorera de la Asociación, es natural de Bolivia: “los integrantes somos procedentes de Paraguay, Colombia y mi tierra, Bolivia” señala Isabel, quien comenta que este proyecto lo llevan “acariciando desde hace un año y ocho meses”.

Los fines que persigue esta nueva entidad, como explica Isabel, son: “reivindicar los derechos y deberes  que conlleva el trabajo de hogar, para mejorar así las condiciones laborales de sus  profesionales y dar a conocer las diferentes realidades de estas personas, en su inmensa  mayoría mujeres, que trabajan en este sector. Además esta asociación quiere ser un  espacio de participación y trabajo en red de manera interna y también con otras  entidades públicas y privadas. La capacitación, para que aumenten las posibilidades de  promoción laboral, y el asesoramiento legal y humano que les guíe en sus derechos y  deberes, serán otros de los pilares sobre los que se pondrá el acento”. 

ACTHA es consciente de la situación actual por la que muchas de estas trabajadores  están pasando y que frenan sus derechos como personas en su dimensión profesional.  Desde la Pastoral Obrera de la Diócesis de Vitoria, que lleva años trabajando junto a  estas personas, se hace un llamamiento abierto a todas aquellas cuidadoras y  trabajadoras de hogar “para que participen y aúnen esfuerzos bajo una sola voz y defiendan enérgicamente su trabajo y los derechos que ello le otorgan”. 

Los socios tienen una cuota de 5€ al mes, pero, como indica Isabel, “somos conscientes de que puede haber personas que al principio no puedan pagar la cuota, por eso las condiciones se estudiarán en cada caso, a nadie se le dejará de asesorar por falta de recursos.”

La realidad de este sector es mayoritariamente femenino y con baja cualificación profesional.  Muchas de ellas son migrantes, y las jornadas, en muchas ocasiones, son muy largas y, a  veces, en condiciones de abuso en las relaciones laborales puesto que se dan en el  ámbito doméstico privado y sin dar de alta en la seguridad social, algo que preocupa  mucho a la Diócesis. “Un trato digno es lo que vamos a demandar desde esta asociación, que se cumplan los pactos salariales acordados, que se nos trate como las trabajadoras y trabajadores que somos” apunta Isabel.

Ante la imposibilidad de contratar con una empresa, por los altos costes que supone, muchas familias encomiendan esa tarea a estas personas, las cuales en  ocasiones carecen de contrato legal, de prolongadas jornadas laborales, bajos ingresos y  de falta de prestaciones sanitarias o por desempleo. En los casos en los que las  personas carecen de una situación administrativa regularizada, como sucede con  muchas mujeres migrantes, complica aún más sus condiciones. Para ACTHA, como dice Isabel, “las  personas cuidadoras y trabajadoras de hogar tienen un gran valor por las situaciones a  las que se enfrentan en muchas ocasiones, demostrando, entre otras cualidades,  generosidad, capacidad de adaptación en circunstancias adversas y vitalidad. Y esto  debe ser gratificado, como toda profesión, con unos derechos laborales que garanticen  su trabajo decente en el ámbito doméstico”.  

El sector de servicios en el hogar durante la pandemia se ha visto también muy afectado, perdiendo el trabajo muchas de ellas y sin opciones de acudir a prestaciones por desempleo. Además, en este trabajo también, se han dado altos riesgos de contagio.

La Iglesia viene trabajando, desde diversos frentes, en la capacitación y formación de muchas mujeres, fundamentalmente migrantes, que acuden a espacios de la Iglesia como Berakah o Cáritas. Tras un periodo de formación estas mujeres salen capacitadas al mundo laboral del Trabajo de Cuidadoras y el Hogar. Ahora se da un paso más con la creación de esta asociación sin ánimo de lucro que velará por sus derechos. 

Las que quieran participar de esta nueva asociación, pueden hacerlo llamando en horario  de mañana o de tarde al teléfono 688 827 448 (atiende también Wassap)  o bien escribiendo a actha@gmail.com. También ACTHA se ofrece como recurso para particulares que estén buscando empleadas del hogar, ya que mantienen un contacto directo con Cáritas, Berakah o Cruz Roja donde se recogen muchas de las ofertas para este tipo de trabajos. 

Non solum sed etiam

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Siempre ha sido así, la Iglesia ha ido por delante, vale sí, en lo bueno y en lo malo también, pero fijémonos en lo bueno: La educación para los pobres, figuras como Felipe Neri, Don Bosco, Luis Querbes, José de Calasanz, ... ; la atención sanitaria desde la Orden de Malta hasta San Juan de Dios; y en otras labores sociales iniciadas por personas como San Vicente de Paúl, o el caso de órdenes tan significativas como las Hermanitas de los Pobres, o las Siervas de Jesús fundadas por la vitoriana Mª Josefa Sancho Guerra.  Y qué decir de los comedores sociales como el de la parroquia de Los Desamparados con más de 50 años de servicio a los más necesitados. Y en el mundo laboral la HOAC ha sido un referente y la escuela de muchos hombres y mujeres de la acción sindical y de la militancia en la izquierda ideológica. 

Estamos en el siglo XXI y esta sociedad, por mucho que las instituciones públicas vayan asumiendo la tarea de atender a los más necesitados, por coherencia ideológica con los discursos de los partidos que gobiernan o por deseo de ir retirando a la Iglesia de estos servicios, la realidad demuestra que hoy siguen existiendo colectivos a los que la sociedad civil o no llega, o no puede llegar, o no quiere llegar, y ahí, ahí si seguimos estando, con nuestras miserias, cierto, pero también con nuestros grandes aciertos como ahora se presenta ACTHA.

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