100 meses gritando en silencio las injusticias Círculos de Silencio en Vitoria-Gasteiz, fidelidad al lado de los pobres

Círculos de Silencio en Vitoria-Gasteiz, fidelidad al lado de los pobres
Círculos de Silencio en Vitoria-Gasteiz, fidelidad al lado de los pobres VLG

“Estamos con ellos y seguimos luchando por sus derechos más elementales, queriendo que Vitoria-Gasteiz sea realmente una ciudad acogedora”

Denuncian la injusta situación y burocracia que impide que muchas personas puedan llevarse un plato caliente de comida al día, que provoca que muchas familias vivan en el umbral de la pobreza porque ya no disponen de recursos

Es una iniciativa comenzada por los franciscanos de Toulouse a finales de 2007 y que reúne a creyentes y no creyentes, en más de 150 ciudades una vez al mes

Fue un 3 de mayo de 2012 cuando la ciudad de Vitoria-Gasteiz se sumó a un modelo de denuncia social conocido como Los Círculos de Silencio. Más de un centenar de personas, haciendo un “círculo” frente al monumento de la Batalla de Vitoria en la Plaza de la Virgen Blanca, hicieron patente con su silencio la denuncia de una de las muchas injusticias que padecen muchos de nuestros conciudadanos: “En nuestra ciudad hay gente que… pasa HAMBRE”. Ese fue el primer texto de la pancarta que presidía la concentración. 

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Por diversos motivos, meses más tarde la protesta se desplazó unos metros, junto a la escultura de la Mirada de Agustín Ibarrola, en la plaza del General Loma.

En aquellos primeros 30 minutos, compartiendo paraguas y aguantando la lluvia primaveral en la Green Capital, algo más de 100 personas, que formaban el “círculo” de la denuncia pacífica, reflexionaron y manifestaron con su silencio, y con un comunicado final, la injusta situación y burocracia que impide que muchas personas puedan llevarse un plato caliente de comida al día, que provoca que muchas familias vivan en el umbral de la pobreza porque ya no disponen de recursos ni siquiera para comer.

Para la plataforma, "el reto de estar con los más pobres sigue en pie”. Juncal Durand,  portavoz de los Círculos de Silencio, insiste en que “estamos con ellos y seguimos  luchando por sus derechos más elementales, queriendo que Vitoria-Gasteiz sea realmente una  ciudad acogedora”. 

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A lo largo de todos estos meses se han denunciado la falta de ayudas y recursos sociales para cubrir los derechos más básicos, la comida, la vivienda, la educación... Desde aquel 3 de mayo de 2012, y sin faltar un solo mes a la cita, durante 100 meses, se han ido repitiendo los Círculos de Silencio.

¿Qué son los Círculos de Silencio?

Es una iniciativa comenzada por los franciscanos de Toulouse a finales de 2007 y que reúne a creyentes y no creyentes, en más de 150 ciudades una vez al mes. Los círculos pretenden ayudar a tomar conciencia, interiorizar y ser un elemento de interpelación a la sociedad sobre la situación de extrema gravedad que muchas personas sufren en Europa. En toda España también convocan ciudades como Madrid, Burgos, Santander, Valladolid, Murcia, Miranda… y se siguen uniendo otras nuevas.

El Círculo de Silencio consiste en un movimiento no violento que considera que la situación en la que viven muchas personas es extremadamente precaria y apela a la conciencia de quienes hacen las leyes, de quienes las aplican y de aquellos en cuyo nombre son hechas, para hacer posible una política más respetuosa con la dignidad de las personas.

Los colectivos que asumen convocar y organizar los Círculos de Silencio en Vitoria-Gasteiz, lo hacen como herramienta para…

  • Denunciar las injusticias contra las personas empobrecidas desde la realidad y desde la acción que hacemos y conocemos.
  • Promover el cambio social y potenciar la transformación personal de cada miembro del círculo.
  • Ser un lugar de referencia para poder encontrarse con realidades injustas, personalizarlas desde el silencio y denunciarlas públicamente.

Non solum sed etiam

Reconozco no ser del grupo de fieles a la cita de los primeros jueves, pero sí he participado en unos cuantos, y una de las cosas que más me ha sorprendido siempre son las caras de quienes pasan al lado. Quienes van a lo suyo mirando el móvil o charlando ajenos a lo que sucede a su alrededor, a todo lo que sucede en su entorno; los hay que miran sin dejar el paso, van a su ritmo, por ellos, el mundo no se para; otros miran, se paran, observan, pero al final deciden que la cosa no va con ellos, y siguen su camino; ocasionalmente alguno se detiene, observa, lee la pancarta y se suma al círculo.

De entre estos, los hay que aguantan hasta el final del acto y otros participan durante unos minutos y luego, siguen su camino. Y, claro, también los hay que viendo de lejos la concentración no se acercan para nada, dan un rodeo o cambian su ruta. Muchas veces he pensado que la sociedad quedaba reflejada a lo largo de esos 30 minutos.

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