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Fue ordenado antes de la creación de las tres diócesis vascas nacidas de la de Vitoria
Foto: Imagen cedida por el Archivo Histórico Diocesano de Vitoria
El pasado miércoles falleció en Bilbao, a los 94 años de edad, el presbítero diocesano Eusebio Sendino Terradillos. Ayer viernes, en la basílica de Begoña, tuvo lugar el funeral por su alma, presidido por el obispo auxiliar, Mons. Joseba Segura.
Según ha informado el obispado de Bilbao, tras diez días ingresado en el hospital, falleció el presbítero Eusebio Sendino, uno de los más veteranos de esta Diócesis. Nacido en Orozko en 1926 y domiciliado en Basauri, hizo sus estudios en el seminario de Vitoria para ser ordenado sacerdote el 29 de junio de 1949 por monseñor Carmelo Ballester, justo un año antes de ponerse en marcha la diócesis de Bilbao (1950). Cabe destacar que Sendino era hasta ayer el único cura que quedaba con vida de los ordenados en la etapa anterior a la creación de las tres diócesis vascas que hasta entonces constituían la Diócesis de Vitoria..
Después de sus primeros servicios de pastoral rural en Álava pasó a la diócesis de Bilbao y tras una primera dedicación como ecónomo en la parroquia de Goiuria (Sodupe), dedico 26 años al apostolado de la parroquia de San Ignacio de Deusto, diez años como coadjutor y 13 como párroco “su dedicación pastoral estuvo en la acogida del Concilio Vaticano II", destaca el presbítero José Ángel Ubieta al que le unía “una buena amistad y confianza” y con el que coincidió en tiempo de estudios y en varios de los destinos en los que estuvo durante su vida. Sendino pasó finalmente al servicio de la catedral de Santiago, primero como “Beneficiado” y luego como canónigo.
Sus últimos servicios los prestó en el Santuario de Ntra. Sra. de Begoña, ayudando, ya como jubilado, a las comunidades religiosas y parroquias de la zona pastoral de Artagan. Compañeros suyos le recuerdan como un hombre “de profunda espiritualidad”, algo que también ayudó a sobrellevar la delicada salud que tuvo durante sus últimos años de vida.
Con él se acaba una generación de sacerdotes incardinados en Bilbao, pero que iniciaron su ministerio como sacerdotes de la diócesis de Vitoria.
De no ser por el dato anecdótico de este sacerdote de ser el último que quedaba en Bilbao de los ordenados antes de la creación de las diócesis vascas, seguramente su muerte habría pasado inadvertida para muchos. Pero su muerte nos ha recordado que la historia de las tres diócesis vascas es muy reciente, que esa unidad administrativa ha tenido una continuidad. Quizá se cierre con la muerte de este sacerdote una etapa de la historia, pero no la historia de las diócesis vascas, que siguen unidas por muchos lazos.
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