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77 años de Misiones Diocesanas Vascas
Cada 19 de marzo las diócesis de Bilbao, San Sebastián y Vitoria recuerdan la que fue una gesta histórica en la Iglesia, el comienzo de las Misiones Diocesanas Vascas. En 1948 la Santa Sede encomendaba por primera vez a una diócesis particular un territorio de misión, y este fué el de Los Ríos en Ecuador.
Luego vendrían otros países, Venezuela, Chile, Brasil, y otros continentes África, con Angola, Zaire y Rwanda.
Pero volvamos a Ecuador donde nació esta historia. Allí se pueden encontrar infinidad de rastros del paso del Grupo Misionero Vasco (GMV) por tierras de Ecuador: en Guayaquil, en Los Ríos, en Pedernales, en Cojimíes, en San Isidro, en Vinces. Allí en Vinces nació la expansión misionera y desde ahí habla Washington Macías, un ecuatoriano que se dedica a la docencia y que su relación con los misioneros vascos le llevó a adoptar el seudónimo de “Watxo, con TX.”
Watxo se define como un “fruto” de la labor misionera de los vascos en su tierra, Ecuador.
Watxo se dedica a la docencia y le gusta escribir: Y como no podía ser de otra manera escribió un libro relatando la aventura misionera del GMV desde Vinces. El libro se titula “Enviados a servir. protagonistas de una misión liberadora”.
En la siguiente entrevista escuchamos a Watxo hablar con pasión y cariño de sus amigos los misioneros vascos.
Las voces del Sur es un proyecto que desde hace años acerca la palabra de aquellas personas que viven el día a día de las zonas donde un día misioneros y misioneras vascos, consagrados y seglares fueron a llevar el Pan y la Palabra, fueron a construir puentes, casas, dispensarios, colegios, e iglesias.
Estos legados materiales son tan importantes que tras el terremoto en Ecuador en el que se vieron afectados vitrales y murales hechos por Peli Romarategui, el pueblo ha querido recuperarlos y se volvieron a rehacer.
Las voces del Sur vienen a devolvernos la Palabra hecha carne en sus vidas, en sus proyectos, son el efecto retorno de las misiones. Unas misiones que dieron frutos también con nombres y apellidos, como el de Watxo, con TX.
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