Conservar el pasado para generar memoria para el futuro XXXIIº Congreso de Archiveros de la Iglesia, 50 años unidos para conservar el pasado

XXXIIº Congreso de Archiveros de la Iglesia, 50 años unidos para conservar el pasado
XXXIIº Congreso de Archiveros de la Iglesia, 50 años unidos para conservar el pasado AHBE

Además de hacer un sobrevuelo por las realidades de muchos de los archivos diocesanos, se ha querido exponer los efectos de la pandemia en los archivos diocesanos,  la necesidad de trabajar en red, y las funciones social, cultural y pastoral que pueden tener los archivos

El trabajo callado del archivero quiere salir a la luz, por eso los responsables de los ciento setenta archivos eclesiásticos mayores de España (los catedralicios, los diocesanos, los monásticos y los conventuales) se están dando cita en un Congreso, su XXXIIº, virtual durante los días 9, 16, 23 y 30 de junio y que culminará con una jornada presencial el 24 de septiembre. 

Entre los objetivos marcados para este Congreso están el dar a conocer a todos los públicos la historia de la Asociación de Archiveros, lograr una mayor implicación del personal de estos Archivos de la Iglesia, y agradecer a los que han hecho posible los 50 años de historia de esta institución.

Por otro lado, además de hacer un sobrevuelo por las realidades de muchos de los archivos diocesanos, se ha querido exponer los efectos de la pandemia en los archivos diocesanos,  la necesidad de trabajar en red, y las funciones social, cultural y pastoral que pueden tener los archivos. 

En la sesión del 16 de junio intervinieron los responsables de los archivos diocesanos de Vitoria, María Dolores Lecuona, de San Sebastián, José Angel Garro, y  de Bilbao, Anabella Barroso. 

El congreso en sí trata de dar una visión panorámica de todos los archivos de la Iglesia en España y pretende impulsar la actualización de la guía de Archivos de la  Iglesia que tuvo su primera publicación en 1985 y un segundo volumen en el 2001. 

Las tres instituciones diocesanas comenzaron en el año 2000 un proyecto pionero de digitalización e indexación de los registros sacramentales, que a día de hoy continúa. 

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Estos depósitos de la historia eclesial y eclesiástica de las diócesis vascas son poco conocidos, aunque no “poco usados”, ya que en sus memorias registran la presencia diaria de entre 5 y 20 usuarios, además de las demandas que llegan por teléfono o correo electrónico. De los tres archivos el más proactivo es el de Bilbao, por el número de consultas y por las actividades y publicaciones que ha ido sacando. 

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 Breve reseña histórica de los archivos de las Diócesis vascas.

Vitoria

El Archivo diocesano de Vitoria comienza, propiamente, el 28 de abril de 1862 con la ejecución de la Bula In celsissima. La Diócesis de Vitoria se constituye en su mayor parte con territorio procedente de la Diócesis de Calahorra. Comprende las tres provincias vascas. Así continúa hasta el año 1950 en que se desmembra en tres diócesis, una por provincia, con pequeños ajustes. El primer documento del Archivo Diocesano de Vitoria, como tal, es la Bula In celsissima. Pero, como es obvio, contiene numerosos documentos de la historia de este pueblo de Álava, anteriores a la creación de la Diócesis. Así, el documento más antiguo del Archivo data del año 1222. El Archivo está ubicado en el Palacio episcopal  de Montehermoso hasta 1990, año en que se traslada al edificio del Seminario Diocesano.

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San Sebastián

La historia de la  Diócesis de San Sebastián comienza con su creación por Pío XII como nueva Diócesis el 2 de noviembre de 1949 por la bula Quo commodus, segregándose así de la de Vitoria. La constitución del Cabildo Capitular tuvo lugar en 1952 al abrigo de su catedral del Buen Pastor, antes parroquia consagrada en 1897. Los fondos documentales conservados en el Archivo capitular dan comienzo, pues, en esas fechas. 

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Fue el 28 de marzo de 1972 cuando el entonces obispo de la Diócesis, don Jacinto Argaya, nombró a Sebastián Insausti primer Archivero Diocesano, con el preciso objetivo, “de recoger aquellos documentos que nos han de revelar cómo dieron solución a sus problemas pastorales los que en épocas anteriores ejercitaron la pastoral dentro de nuestra provincia”. En la actualidad el Archivo Histórico Diocesano alberga los fondos históricos documentales diocesanos de toda Gipuzkoa, incluyendo los fondos con antigüedad superior a 70 años de los Archivos parroquiales. Se custodian un total de 73 pergaminos, siendo el más antiguo uno datado en 1353.

Bilbao

El Archivo de Bilbao comienza a fraguarse en 1972 con el inventario general de Archivos Parroquiales de Vizcaya, de donde se dedujo la conveniencia de trasladar a un lugar adecuado la documentación de los archivos parroquiales anterior a 1900. El 29 de septiembre de 1976, un decreto de Monseñor Añoveros supuso la constitución del Archivo Histórico Eclesiástico de Vizcaya (AHEV) que se instaló en el edificio del antiguo Seminario de Derio. Este servicio es orgánicamente dependiente de la Delegación Diocesana de Patrimonio Histórico Cultural. En un primer momento se depositaron en el AHEV los libros de registro de administración de sacramentos (bautismos, matrimonios, defunciones y confirmaciones) y los fondos no sacramentales comprendidos entre el siglo XVI y 1900, de un total de 180 parroquias vizcaínas. En 1978 se firmó un convenio entre la vicaría episcopal de la curia de Bilbao y el Instituto Labayru, por el que se encomendó a este la gestión y representación ante terceros del AHEV, sin mengua de su carácter de «organismo autónomo diocesano». En 1987 un nuevo acuerdo puso fin a este convenio. Por otra parte, el 1 de febrero de 1997 se pone en marcha el Servicio Diocesano de Archivos, dependiente también de la Delegación Diocesana de Patrimonio Histórico Cultural, con el fin de unificar la política archivística de la diócesis e implantar un sistema de gestión integral de todos los archivos diocesanos.

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En las instalaciones de estos archivos, además del acceso a la documentación física de muchos documentos cada día crece el número de material de consulta microfilmado y digitalizado. Las dependencias han ido incorporando mejoras para adaptarse a la buena conservación de los documentos y para el acceso y consulta de los mismos. En alguna de estas mejoras se han empleado materiales ignífugos en la estructura, suelo y mobiliario del depósito, controlando también las condiciones de luz, temperatura y humedad. La oxigenación, la fumigación y la desinsectación son parte de las actividades de preservación que lleva a cabo en estas instituciones. 

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Non solum sed etiam

En este mundo de la inmediatez, de las redes sociales, de las noticias que “caducan” de la mañana a la tarde, en esta  locura colectiva que acelera los tiempos, hay, como la aldea Gala de Asterix, un irreductible grupo de profesionales y conservadores de la historia grabada en piedra, papel, pergamino, o cualquier soporte analógico y digital que pueda contener información. Los Archiveros. 

Así podría ser el prólogo de un cómic, una película o un reportaje sobre la vida y obras que tienen entre manos cada día estos hombres y mujeres custodios de un patrimonio material que adquiere más valor con el paso del tiempo. 

Estaría bien que desde los colegios se programaran visitas y trabajos escolares que acercaran los archivos a las futuras generaciones. Ahí lo dejo como idea.

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