Educar para la paz con todas las “armas de construcción masiva” a nuestro alcance
Por todos los inocentes a los que la guerra ha roto su mundo
Educar para la paz con todas las “armas de construcción masiva” a nuestro alcance
Este jueves 10 de septiembre ha salido a las 00:00 h. en punto el tema “Mi mundo roto” en varias plataformas digitales, y a las 21:00 h se podrá ver el videoclip en YouTube.
David Santafé es músico y productor y desarrolla su actividad desde Santafé Producciones Artísticas, en Madrid. Y nos explica cómo la canción y el videoclip buscan acercarse a aquello que las cifras difícilmente pueden contar: qué significa para un niño perder su casa, su familia y la vida que conocía.
El protagonista y su historia son ficticios, aclara David, pero están inspirados en la realidad que viven miles de niños víctimas de los conflictos armados.
El proyecto combina música, interpretación y narrativa audiovisual para situar la experiencia de la infancia en el centro del relato. No pretende explicar un conflicto político, sino detenerse en sus consecuencias humanas cuando quienes las sufren son niños.
“Mi mundo roto” está narrada en primera persona. La letra recorre imágenes cotidianas que dejan de serlo tras la destrucción: una casa que desapareció, un juguete, un dibujo que queda sin terminar, una fila para recibir comida o la incertidumbre de no saber adónde ir. Frente a la dimensión abstracta de las noticias, la canción reduce la escala hasta una sola voz y una sola pregunta: ¿cómo entiende un niño que el mundo que conocía ya no existe?
El videoclip amplía esa perspectiva mediante una puesta en escena ficcionada centrada en el protagonista. Las imágenes están concebidas como acompañamiento narrativo de la canción y contienen representaciones sensibles relacionadas con las consecuencias de un conflicto armado.
Pero David como buen artista no se conforma con crear un tema, quiere más y paralelo contó con la colaboración de otros artistas: El proyecto cuenta con la colaboración de Ixcís, que se sumó de forma generosa y desinteresada, y con la participación del Coro Fátima. Los niños y niñas del coro prepararon la canción durante semanas, aprendieron
la letra y se implicaron tanto en la grabación de las voces como en la parte audiovisual del proyecto. La experiencia fue especialmente significativa por la forma en que los niños comprendieron la historia que estaban interpretando. Durante los primeros ensayos, según trasladaron sus profesores, algunos reaccionaron con una emoción muy intensa al conocer la tragedia del protagonista. Ese proceso convirtió la participación en algo más que una grabación: fue también una oportunidad para hablar de empatía, infancia y consecuencias de la guerra desde un lenguaje que podían comprender, la música.
Santafé Producciones Artísticas agradece asimismo la confianza y la implicación de las familias, que autorizaron y apoyaron la participación de los menores tanto con sus voces como con su imagen. Su entusiasmo y cariño forman parte esencial del carácter colectivo del proyecto. «La intención de Mi mundo roto no es convertir a un niño en una cifra más, sino hacer justamente lo contrario: detenernos un momento ante su mirada, escuchar lo que podría estar sintiendo y recordar que detrás de cada estadística hay una vida que estaba
empezando.»
El proyecto se completa con materiales didácticos dirigidos a alumnado de 5.º y 6.º de Primaria, ESO y Bachillerato, concebidos para trabajar en el ámbito educativo sus objetivos de sensibilización, reflexión y conciencia sobre la realidad de la infancia afectada por los conflictos armados. Estos materiales estarán dispobibles también en inglés y la canción se podrá leer en otros idiomas. Estos detalles hace de este proyecto un producto más versatil en el mundo educativo y apto para ser usado en varias asignaturas o incluso por academias de idomas.
LETRA OFICIAL
Se cayó la casa. Trece pisos de polvo y carbón
Se apagó la risa. Se encendió mi respiración
Mamá ya no contesta y papá no me puede levantar
Mi juguete en la puerta. Todavía me puede ver temblar
Tengo cinco años y mi mundo roto. Un peluche sucio y este sol sin voz
He gritado sus nombres, pero el humo es sordo. ¿Dónde se esconde su canción?
Tengo cinco años y los brazos fríos. Una fila larga y un pequeño pan
Duermo abrazado a lo que recuerdo, para que este miedo no crezca más
Hay un mar de mantas. Cada una tapa un corazón.
Pregunto si duermen. Me dicen que es otra cosa peor.
Hay voces que susurran que tal vez mañana tenga que marchar.
Pero nadie me explica por qué mi dibujo no pude acabar.
Tengo cinco años y mi mundo roto. Un peluche sucio y este sol sin voz
He gritado sus nombres, pero el humo es sordo. ¿Dónde se esconde su canción?
Tengo cinco años y los brazos fríos. Una fila larga y un pequeño pan
Duermo abrazado a lo que recuerdo para que este miedo no crezca más
Yo solo quería aprender a nadar. Correr en la plaza. Perder y ganar
Ahora cuento estrellas desde este portal, pidiéndole al cielo que los deje entrar
Tengo cinco años y mi mundo roto. Un peluche sucio y este sol sin voz
He gritado sus nombres pero el humo es sordo ¿Quién va a decirme a dónde voy?
Tengo cinco años y el corazón frío y mi nombre escrito a boli en un papel
Cuando me preguntan de dónde vengo, yo señalo el polvo y digo "no lo sé"
Guíalo. Guíalo. Guíalo.
CRÉDITOS
Grabado en los Estudios Santafé, de Madrid (www.santafeproducciones.com)
Letra y música: David Santafé
Producción, arreglos, mezcla y mastering: David Santafé
Voces solistas: David Santafé, Alfonso Moreno (Ixcís) y Susana Melero (Ixcís)
Coros: Alfonso Moreno y Susana Melero.
Coros infantiles: Coro Fátima - Colegio Nuestra Señora de Fátima (Madrid)
Guión, grabación de imágenes del Coro Fátima, generación de video por IA y montaje del videoclip: David Santafé.
Cuán importante es educar para la paz. Cuán importante es sensibilizar a las nuevas generaciones y que mejor herramienta, qué mejor arma de construcción masiva, que la música.
Confieso que el videoclip me ha movido por dentro. Consciente de que la realidad en este mundo es cruel y que los niños y los inocentes son quienes pagan el precio más alto del delirio de unos pocos.
Hay que difundir estos trabajos, porque quien no se sienta movido por esta canción es porque tiene un corazón de piedra.
Son demasiadas las generaciones de “Mundos rotos”, ¡basta ya! callen las armas! y que el silencio lo cubra solo la música.
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