Consejo Interreligioso Vasco
“Plantear desde la aconfesionalidad que los demás no puedan vivir su religiosidad es una postura irrespetuosa”
Consejo Interreligioso Vasco
El Consejo Interreligioso de la Generalitat de Cataluña representa la estrategia institucional actual que esta Comunidad Autónoma ha trabajado desde principios de este siglo para integrar y promover la coexistencia pacífica de diversas creencias, utilizando herramientas como el Memorial Cassià Just y apoyando iniciativas de investigación y diálogo. El Gobierno Vasco hace décadas que tuvo en mente replicar un órgano similar para la Comunidad Autónoma Vasca. Después de varias legislaturas donde el proyecto no acaba de cuajar ni de llegar al Parlamento para su aprobación definitiva hoy ya podemos hablar de hechos y no de sueños.
Entrevista íntegra a la Consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico del Gobierno Vasco, Nera Melgosa a cuya Consejería se vincula este Consejo Interreligioso Vasco (CIV) y a Txema Ezkerra director de convivencia y diversidad
Pregunta. ¿En que apartado concretamente de su Consejería se sitúa este órgano, en la parte de Bienestar, en el de juventud o en de Reto Demográfico?
Respuesta. El Consejo Interreligioso Vasco depende directamente de la Consejera y está vinculado a la dirección de Convivencia y Diversidad. Es un tema de voluntad política y de declaración de intenciones fundamentado en los Derechos Humanos
P. El CIV se define como un órgano de diálogo y colaboración institucional con las diferentes confesiones y comunidades religiosas. Su misión será preservar y promover una convivencia interreligiosa e intercultural basada en el respeto al pluralismo religioso y a los derechos y deberes de todas sus expresiones. ¿Cuál es el mapa interreligioso actual en la Comunidad Autónoma Vasca?
R. Hay una presencia muy plural y entre lo que denominamos confesiones de notorio arraigo nosotros hemos encontrado ocho: la católica, que es mayoritaria, las evangélicas, la ortodoxa rumana, la comunidad islámica, la comunidad Bahai, los budistas, los Testigos de Jehová y la Iglesia de Jesucristo de los últimos días. Luego ya hay presencia también de otras comunidades como la cienciología y otras.
P. Este órgano tiene como marco una ley, concretamente La LEY 8/2023, de 29 de junio, de lugares o centros de culto y diversidad religiosa en la Comunidad Autónoma del País Vasco. ¿Sabrían contarme cómo ha sido la génesis de la creación de este órgano y los motivos de los sucesivos retrasos que ha vivido?
R. Esto ha costado entre 10 y 15 años ponerla en marcha. Hasta que la sociedad no ha estado madura no se ha sacado la ley. Por esta vez se han hecho bien las cosas y la ley no se ha impuesto sin un consenso social previo. Durante todos estos años se ha ido trabajando con las diferentes confesiones.
P. Uno de los objetivos de este órgano es garantizar la convivencia interreligiosa, pero ¿hablamos de un problema de convivencia interreligioso, es decir un choque de religiones o de un problema intercultural, de culturas? ¿Dónde dirían que se focalizan los problemas cuando se dan?
R. Lo primero creo que no hay en Euskadi ningún problema ni conflicto interreligioso, somos muy respetuosos y cuando hemos hecho foros de trabajo el respeto mutuo estaba muy presente. Muchas veces el problema está en los titulares de los medios de comunicación, no entre las diversas religiones. De hecho la ley no surge como una respuesta a ningún conflicto sino como una necesidad de promover el diálogo y dar una respuesta a todos los vascos y vascas que quieren vivir su espiritualidad de manera diferente. La actitud de los representantes de cada una de las religiones en los trabajos que hemos desarrollado ha sido ejemplar.
P. En el plano religioso podemos decir que hay una población cristiana, de mayoría católica, pero que sus problemas de ecumenismo no trascienden a la sociedad; Tenemos también pequeñas comunidades seguidoras de tradiciones religiosas orientales, pero que tampoco suponen un problema social; y luego está la comunidad islámica que también es diversa según su procedencia. Por lo general los problemas sociales que han llegado a los medios de comunicación se han dado con o contra alguna de estas comunidades. ¿Cuáles han sido las causas más frecuentes que han dado origen a los conflictos?
R. No podemos decir que hay un problema con la comunidad islámica, sí podemos decir que, como en otros ámbitos, hay personas que hacen cosas que no están bien. Pero no podemos hacerlo extensible a toda una comunidad. Es más, ellos mismos han manifestado en repetidas ocasiones no compartir acciones que realizan en su nombre, y eso no suele decirse.
R. Nosotros nos hemos encontrado una comunidad islámica que quiere aportar a Euskadi, que se sienten parte del pueblo vasco.
P. Algunas personas defienden la tesis de que con la comunidad islámica habría que usar criterios de reciprocidad en temas como la creación de mezquitas; es decir que si en sus países de procedencia la ley no permite levantar iglesias ni otro tipo de templos, aquí también se les niega ese derecho. ¿Qué opinan y cuál sería el camino a tomar?
R. Hay una ley que no defiende eso, y la ley hay que respetarla, nos guste o no. Creo que hay más desconocimiento de la realidad. En Euskadi tenemos comunidades islámicas con una presencia de 25 años o más, hay ya una cuarta generación en algunos lugares, tenemos profesionales en diversos gremios trabajando; y por otro lado hay personas de aquí que han abrazado la fe islámica también.
R. No tenemos que fijarnos en lo que hacen otros países sino en lo que somos nosotros, la Comunidad Autónoma Vasca, y desde siempre hemos sido una comunidad que acoge al que quiere aportar y formar parte de nuestro pueblo.
P. Los más beligerantes con las confesiones religiosas suelen ser los que desde posturas antirreligiosas, anticlericales, en aras de una aconfesionalidad intolerante defienden restringir al ámbito privado y fuera de todo espacio público cualquier manifestación religiosa; es este quizá el colectivo que más trabajo acabará dando al Consejo Interreligioso Vasco?
R. Hay que hacer mucha pedagogía y sentarse con los que tengan algo en contra. Hay personas que nunca van a entender lo que no quieren entender.
R. Las instituciones tenemos que garantizar la libertad religiosa sin apostar por ninguna en concreto. Plantear desde la aconfesionalidad que los demás no puedan vivir su religiosidad es una postura irrespetuosa.
Hace muchos años asistí en Bilbao a unas jornadas de diálogo interreligioso en las que se planteó la necesidad de poner en marcha un Consejo Interreligioso Vasco, un órgano similar al que ya tenían en Cataluña desde hacía algunos años y que ayudase a sentar las bases de la convivencia en la pluralidad de creencias, que ya era una realidad en Euskadi.
De vez en cuando me llegaban noticias de que se estaba trabajando en ello pero al final las diversas legislaturas terminaban sin aprobar ni poner sobre la mesa este proyecto para ponerlo en marcha.
La Consejera, Nerea Melgosa, dice que esto no se ha hecho hasta que la sociedad no ha estado madura. En parte estoy de acuerdo con la frase, pero también es cierto, sobre todo en estos últimos años, que hay una corriente involucionista e intolerante con la cuestión religiosa.
Algunos hablan de una “invasión musulmana” y es evidente que la comunidad islámica ha crecido entre nosotros. Pero el problema radica en que ellos han aumentado su presencia o en que nosotros hemos decrecido en la nuestra. O para ser más claro que hemos “atacado” a nuestra herencia cultural en aras de una aconfesionalidad intolerante. El “enemigo” ha salido de casa, no ha venido en patera.
Y por otro lado la realidad demográfica no es el resultado de una imposición religiosa ni cultural, es sólo una realidad social, las personas que profesan una religión son más prolijas en su reproducción, y las ateas, agnósticas, aconfesionales, o antireligiosas no valoran la fecundidad, y lógicamente su tasa de natalidad es menor.
La solución que algunos proponen: volver a imponer el catolicismo, o más exactamente el nacional catolicismo y expulsar al que no profese la religión católica, sobre todo a los que profesen el islam porque cada vez son más porque tienen muchos hijos.
Yo creo que el camino es otro, creo que hay que trabajar para que todas las religiones se sometan al ordenamiento jurídico que tenemos, de manera que ninguna imponga sus criterios por ley, es decir que garanticemos que ni la Sharía ni un nacional catolicismo, ni cualquier otra injerencia religiosa ponga en práctica actos que nuestras leyes no permitan.
Esta entrevista la realizamos en el marco de la celebración ecuménica del cristianismo de la Semana por la Unidad de los cristianos, ojalá esa unidad, al menos en la convivencia social sea una realidad entre todas las formas de pensar y de creer o no creer.
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