"Lo importante era y es ganar la partida. Lo demás, son descartes, daños colaterales" Agrelo, tras la crisis del Tarajal: "Por los muertos ya nadie pregunta. Y por los vivos tampoco"

El cadáver del Tarajal
El cadáver del Tarajal

"La partida continúa siendo entre países vecinos. Las fichas con las que juegan son seres humanos: hombres, mujeres, niños, bebés. ¿A quién le importa que mueran?"

"Hubo tres muertos –que se haya podido saber-: no sabemos siquiera sus nombres. ¿A quién le importa que todos se hubiesen expuesto a morir?"

"Y los Gobiernos continúan con su inicua partida, sopesando descartes"

Alguien me lo preguntaba hace unos días: "Ante este último episodio de crisis migratoria en Ceuta, con una derivada diplomática incluida, ¿usted cree se ha instrumentalizado la migración como arma de política exterior?"

A lo que entonces respondí:

"Lo que hubo fue una crisis diplomática, una crisis política, una crisis de intereses entre países vecinos. Para hacerla pública, un país decide no ejercer la función de gendarme de la frontera del otro, función que, pagado, ejerce normalmente y con eficacia. Así que, retirado el gendarme, la frontera se vuelve permeable a quienes llevan años esperando una oportunidad para atravesarla. Y la atravesaron miles de personas. La partida continúa siendo entre países vecinos. Las fichas con las que juegan son seres humanos: hombres, mujeres, niños, bebés. ¿A quién le importa que mueran? Hubo tres muertos –que se haya podido saber-: no sabemos siquiera sus nombres. ¿A quién le importa que todos se hubiesen expuesto a morir?: nadie será responsable de ello. Lo importante era y es ganar la partida. Lo demás, son descartes, daños colaterales, vidas prescindibles. A alguien habrá que recordarle que la vida de cada una de esas personas expuestas a morir merece al menos el mismo respeto que la de cualquier Rey o Presidente de Gobierno".

Luna y los abrazos perdidos en el Tarajal
Luna y los abrazos perdidos en el Tarajal


Los medios continúan recordando la crisis.

Por los muertos ya nadie pregunta. Y por los vivos tampoco.

Por una Iglesia mejor informada

Y los Gobiernos continúan con su inicua partida, sopesando descartes.

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