Para el amigo no hay preceptos, sólo el abrazo misericordioso del amor en la verdad Amigos y no siervos

(José Miguel Núñez).-Es una de las frases más hermosas del Evangelio. Y lo es porque nos habla del corazón de Dios. Del amor entrañable (en el sentido literal del término) de quien nos ha hecho a su imagen: libres, con capacidad de amar y de admirar la belleza, con anhelos de plenitud.

No sé por qué, en ocasiones, la religión cristiana ha sido distorsionada. No sé por qué endiablada razón se han equivocado los términos y un rostro desfigurado de dios nos ha hecho esclavos. Esclavos de una obligación hecha norma coercitiva y violenta. Esclavos de una moral absoluta y eterna codificada en preceptos arrojados como pesados fardos en la vida de las personas. Esclavos de una visión de la realidad identificada con un lamentable valle de lágrimas y oscurecida con los terrores del infierno. Esclavos, en fin, de un dios tirano que nos somete al dictado de su caprichosa voluntad ("perrillos falderos" en expresión nietzscheana).

Para leer el artículo completo, pinche aquí

Volver arriba