Apuntes para una pastoral rural misionera en Semana Santa La Cruz de Jesús  y la España vaciada: del bienESTAR al bienSER

Semana Santa
Semana Santa

"El bienestar va sustituyendo, inconscientemente, al bienSER en las gentes rurales" y "las sociedades del bienestar  tienden con rapidez a olvidar los sufrimientos, asentándose pacíficamente en sus conquistas: La 'cultura del olvido'"

"Una mayoría de los medios de comunicación, siendo fieles a la voz de sus amos, también intentan adormilar las palabras y acciones de quienes trabajan desde la lógica del ser y del valor de  toda la humanidad"

"En nuestros pueblos rurales, por experiencia sabemos, que la semilla que echamos en la tierra, ha de pudrirse si quiere convertirse en espiga. En la llamada España vaciada también existen personas y grupos que siembran vida y esperanza"

"Reivindiquemos para todo el mundo, la presencia de Jesús por las calles, como  memoria de una Víctima por amor a la Vida…  Me apunto a recuperar el valor profundo y transformador de la COM-PASION"

El mundo rural y campesino todavía, en ocasiones, sigue su original ritmo de vida, marcado por el paso de las estaciones, la lluvia o la falta de agua, las heladas o los amaneceres soleados… y las fiestas religiosas marcan diferencias con relación a la sociedad industrial, aunque se vayan recortando a gran velocidad las diferencias entre lo rural y lo urbano.  Sin embargo la Semana Santa, tanto en las culturas agrarias como en las modernas, sigue convocando diversidad de gente para ver, contemplar e incluso sostener una relación religiosa con las imágenes de Jesús que pasean por nuestras calles.

La denominada cultura del bienestar, que viene acompañando el paso de la subsistencia a una vida más holgada, desarrolla sobre nosotros un oscuro poder al servicio del mercado: satisfacer nuestros deseos con ofertas que en otros tiempos escaseaban. Poco a poco,  va introduciendo en lo más profundo de nuestra vida, el convencimiento de que sólo trabajando y produciendo, podemos lograr un nivel de consumo que nos va danto trozos de felicidad…que pasan por absolutos. La lógica del TENER  acaba pesando más en nuestras vidas que la lógica del SER. El bienestar  va sustituyendo, inconscientemente, al bienSER en las gentes rurales. Aterriza  en el fondo de cada uno de nosotros, y va expulsando progresivamente de nuestro interior,  todo lo que apunta a solidaridad, empeño comunitario y transcendencia. De esta manera quien llama a nuestra puerta pidiendo ayuda, en principio es visto como alguien que viene a perturbar nuestra paz,  que podíamos denominar, consumista.

Bienser

Las sociedades del bienestar  tienden con rapidez a olvidar los sufrimientos, asentándose pacíficamente en sus conquistas. La “cultura del olvido”, así denominada por los pensadores críticos, hace que quienes hemos nacido en esta parte del mundo, nos encontremos satisfechos con la situación, sin cuestionarnos  ni hacernos mal de conciencia el sufrimiento al que quedan sometidos hoy millones y millones de personas en el mundo y, en el pueblo, hasta los vecinos más próximos.  Filósofos como Adorno, Benjamín, Lévinas… reivindican la “cultura de la memoria”, no sólo para superar la nostalgia facilona del pasado, sino como búsqueda de la verdad y la justicia que debiera triunfar en la marcha de la historia…Y teólogos como Metz, Küng, Boff… afirman que la memoria que, en verdad, puede revolucionar y cambiar nuestros compromisos, es el memorial de la muerte/resurrección de Jesús de Nazaret. Justamente lo que recordamos y celebramos en la Semana Santa.

No debían de estar tan locas las generaciones antepasadas cuando sus mitos y religiones buscaban sentido y fortaleza para hacer frente al mal siempre presente y operante  en el interior del ser humano y en las estructuras  sociales que le acompañaban. Realmente el estado de bienestar  ha  mejorado nuestras vidas en el mundo rural, pero no ha logrado la felicidad necesaria,  para poder decir que vamos eliminando la infelicidad y el mal,  sino más bien al contrario. El sufrimiento muestra su rostro, repetidamente:  el virus puso nerviosa a media humanidad, pero rápidamente hemos vuelto a vivir y  olvidar. Las guerras, el hambre, la emigración y los exiliados….mucho olvido en medio de tanto mal, derivado de un dislocado progreso.

El caso es que condicionados por esta lógica de tener y poseer…  el peso de la cultura impuesta no nos deja escuchar otras lógicas  que permanecen  adormiladas en nuestro interior.  Una mayoría de los medios de comunicación, siendo fieles a la voz de sus amos, también intentan adormilar las palabras y acciones de quienes trabajan desde la lógica del ser y del valor de  toda la humanidad…La experiencia del Papa en su paso por África, ya nos dice bastante: los grandes medios de comunicación han intentado acallar su mensaje de denuncia sobre la explotación continua a la que se somete al continente africano. Pero una minoría comprometida con el pueblo africano, y no sometida a esos intereses, lo ha transmitido, sin miedo,  a todo el mundo.

Mundo rural

Posiblemente lo expuesto hasta aquí, nos ayude a entender lo que va a acontecer durante la semana santa en nuestros pueblos rurales y muchas ciudades españolas. Quizá de esta manera podamos entender las últimas horas de Jesús, que escenificamos en medio de nuestras calles: hay otras maneras de vivir que también subsisten  en medio del bienestar, pero que apuntan más allá: son para el BIEN-SER. Y no sólo para ganancia personal, sino también para el bien colectivo. Su pretensión primera no es solo la satisfacción de los deseos primarios, sino la felicidad interior de cada ciudadano y de la humanidad.  Eso no se logra sino cuidando con más empeño la lógica de la solidaridad y uniéndose  a quienes creen en ella y la intentan practicar, aunque entre los costos que conlleva esta actitud y compromiso está el hacer frente a medrar sólo para tener o  a vivir la generosidad hasta límites insospechables como dar la vida.

Actualmente muchas personas, en otro tiempo comprometidas,  consideran inútil toda implicación  ante el peso social  y económico que cae sobre nosotros… Pero siempre queda alguien que no le importa “perder de lo suyo para que otros crezcan”, “compartir trozos de su vida, para generar más vida que la lógica de amontonar para uno mismo”… En nuestros pueblos rurales, por experiencia sabemos, que la semilla que echamos en la tierra, ha de pudrirse si quiere convertirse en espiga. En la llamada España vaciada también existen personas y grupos que siembran vida y esperanza: reivindican mejores servicios y estructuras…y saben que una salida muy digna es el compromiso de los propios vecinos con su comunidad. Hace muchos años que se vive en este medio una pasión con cruz incorporada…Los poderes sociales y políticos, han tardado mucho en descubrir un problema, que con la experiencia propia, sabemos que la primera y la última salida,- la de la vida y su sentido- ha de arrancar de nosotros mismos.

Amanecer en Sobrado
Amanecer en Sobrado

Es una realidad que, en la actualidad, a nuestra generación que vive mucho mejor que la anterior, no le gusta mucho pensar en la muerte o en la pérdida de adquisiciones que los avances nos ha hecho disfrutar… Pero, desde Jesús y desde su final, la muerte es comprendida y asimilada de otra manera. Es un paso para llegar a  otra vida que solo da  Dios.

En estos días, la mayoría de los  pueblos de España- aparte de las grandes ciudades-, van a volver a  poder contemplar el rostro de Jesús cargado con la cruz… Vuelven a sacar a Jesús crucificado y a su madre Dolorosa procesionando  por las calles de cada pueblo. Así intentan dramatizar los últimos momentos  de Jesús en la tierra, antes de reencontrarse definitivamente en la vida  Dios.  Un Jesús que nos impresiona con su mirada y que a pesar del dolor, sus imágenes nos hablan de vida,  misericordia y restauración.  El impacto de las imágenes nos hacen pensar que está dejando un mensaje para todos, seamos o no  practicantes, vayamos  o no a la iglesia…  Estos días de Semana Santa generan  momentos  tan especiales que  parecen reclamar a todo el mundo como un tiempo de rendimiento ante quien dejó un mensaje de entrega total como único camino para dar una respuesta al mal y a la parte  oscura de los seres humanos.  De ahí que calles y plazas están repletas de gente que, en medio de un silencio a veces  estremecedor, contemplan esos  pasos y reaccionan acogiendo esa llamada interior a una vida humana mejor y más reconciliada con nosotros mismos y con los vecinos y ciudadanos.   

 Ahora,  quizá ya podamos decir,  que  estamos en camino para comprender mejor lo que sucede en la Semana Santa: esas  imágenes  son el lenguaje simbólico de una manera de vivir elegida y optada, que llega al culmen de la entrega, dando la vida…en la Cruz - y nada de castigos de Dios a Jesús, para pagar nuestro pecado-.  Ni la  ceguera  existencial, ni  el raquitismo espiritual que envuelven nuestras vidas en este momento histórico…puede evitar que  el paso de este Jesús, reflejado en los pasos procesionales, haga brotar en nosotros, un momento de “profunda espiritualidad  y  de encuentro con nuestra más íntima verdad”.   

Semana Santa

Esa vida entregada es la vida de Jesús de Nazaret: la Vida del Dios crucificado, de donde brota  la nueva vida.  Es como luz y fuerza para los empobrecidos y sufridores de la historia y de la humanidad.

¡Qué  difícil es, en medio del sufrimiento humano,  de las catástrofes naturales, de las guerras venganzas y odios…encontrar personas que apuestan por el bien, por la vida, por el amor y el servicio, por el diálogo y la búsqueda común como respuesta a las diferencias e intereses personales o colectivos! Pero no es así: hay personas que apuestan por ello totalmente; Hay  personas que, a través de los siglos, han irrumpido en medio de tanta oscuridad para encender una luz de esperanza que es suficiente para sembrar y adelantar que al final no se va a imponer el mal sobre el bien. Entre tantos hombres que  han sembrado el bien, esta Semana Santa no podemos silenciar, la aportación específica y original de  Jesús de Nazaret.

 ¿Qué pueden decir  ese rostro de  Cristo sufriente y esas lágrimas de su madre dolorosa,  para tanta gente que no puede escapar de las garras del paro, que no tiene para acabar el mes por su trabajo precario, que busca huir de la muerte en su tierra para caer en el mar Mediterráneo?... El lenguaje del silencio y la mirada, en semana santa, generan respuestas diferentes e insospechadas …quizás también entre  las personas que menos esperamos.

Pueblo

Reivindiquemos para todo el mundo, la presencia de Jesús por las calles, como  memoria de una Víctima por amor a la Vida…  Me apunto a recuperar el valor profundo y transformador de la COM-PASION, y recrear su mejor sentido etimológico: “asumir el desafío de cargar en los propios hombros el sufrimiento de los otros: pobres, excluidos etc”.  Es una propuesta siempre válida para quienes consideran la vida, no sólo desde “las lógicas del poder” sino desde “las lógicas del servicio, la justicia y la compasión”,  …como hizo Jesús de Nazaret. No pasa así con un tipo de modernidad y postmodernidad que, entregadas al poder, no saben qué hacer con los pobres… ni con la compasión, ni con Dios… Qué pena!

  Frente a la cultura del olvido y del descarte,  me apunto a la  reivindicación de la cultura de la memoria de Jesús crucificado y resucitado a la Vida nueva de Dios.  Merece la pena que los cristianos saquemos a la calle a Jesús en la cruz.  Y porque lo que hizo Jesús fue tan importante, toda la humanidad lo recuerda en estos días de Semana Santa para los cristianos.

 Quienes creemos en El, reconocemos que su Encarnación en la historia , su Muerte  consecuencia del testimonio del Dios de la Vida, y su Resurrección como irrupción definitiva de la Vida de Dios, también están presentes en todas nuestras vidas. Y, en estos días, los cristianos lo compartimos en la calle con todos  los  hombres de Buena Voluntad.

FELIZ  SEMANA  SANTA

Resucitado
Resucitado

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