Ponencia del teólogo vasco en el 40 Congreso de Teología de la Juan XXIII José Arregi: "O Dios o el dinero. Contra el liberalismo en la óptica de Jesús"

Sembrador
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"Allá por el año 27 de nuestra era, en plena crisis de la sociedad judeo-palestinense, Jesús, dejando su familia y su casa, se hizo discípulo de Juan Bautista"

"Se fue por los caminos y las aldeas de Galilea, anunciando: 'Levantad la cabeza, se acerca vuestra liberación' (Lc 21,28). Provocó, arriesgó y perdió... Su fracaso se convirtió en semilla y antorcha pascual"

"Y aquí seguimos. Muchas cosas han cambiado desde entonces, pero no para bien de todos, es decir,  no para bien. He ahí nuestro fracaso. Por ello precisamente, volvemos la mirada y acercamos el oído a Jesús"

"La mirada de Jesús, su compasión sanadora y subversiva, su comensalía abierta, su denuncia de la iniquidad personal y sistémica, su fe en Dios o la bondad creadora, su esperanza activa nos siguen inspirando"

Allá por el año 27 de nuestra era, en plena crisis de la sociedad judeo-palestinense, en un clima revolucionario, un joven artesano de Nazaret llamado Jesús, dejando su familia y su casa, se hizo discípulo de Juan Bautista, pero pronto se apartó también de éste, para seguir el fuego y la esperanza que le empujaban. Y se fue por los caminos y las aldeas de Galilea, anunciando: “Levantad la cabeza, se acerca vuestra liberación” (Lc 21,28). Provocó, arriesgó y perdió. Pero su fracaso, como el fracaso de todos los que pierden por dar, se convirtió en semilla y antorcha pascual, pues la vida que se da no muere.

Y aquí seguimos. Muchas cosas han cambiado desde entonces, pero no para bien de todos, es decir, no para bien. He ahí nuestro fracaso. Por ello precisamente, volvemos la mirada y acercamos el oído a Jesús. ¿Qué vio, anunció y denunció en los campos de Galilea, a la orilla de su lago o junto a los palacios imperiales de Jerusalén y en los atrios de su templo? ¿Qué enseñó sobre el “dinero injusto”, sobre el ídolo Mamón, sobre la codicia insaciable y asesina, sobre los intereses ilícitos, sobre lo “debido al César y a Dios”, sobre el perdón de las “deudas” de la tradición bíblica del Jubileo que, en la única oración que él nos enseñó, hemos convertido en perdón de supuestas “ofensas” a Dios?

La mirada de Jesús, su compasión sanadora y subversiva, su comensalía abierta, su denuncia de la iniquidad personal y sistémica, su fe en Dios o la bondad creadora, su esperanza activa nos siguen inspirando. Su Aliento vital, Aliento universal, nos sigue animando, más allá de toda frontera y religión.

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