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"A las misas de La Trece, cadena 'oficial' de la Iglesia, les sobran obispos celebrantes"
Aunque el nombre oficial de la Cadena de Televisión sea “LA TRECE”, con una de sus letras “e”, invertida – “alteración de orden de la dirección o sentido de algo”- , a mí se me ha ocurrido titular este comentario como “La Doce + Uno”. La razón es tal vez más de tipo bíblico- apostólico en este caso-, que no la concesión facilona para que a algunos de los lectores empavorecidos por brujerías o creencias extrañas y supersticiosas.(Únicamente descarto algunas de las acepciones de la letra “e” invertida, en unos tiempos en los que también eclesiásticamente el término “inversión” padece tantas y tan diversas lecturas).
Vaya por delante que mi referencia primordial a “La Trece”, propiedad de la Conferencia Episcopal Española-CEE, se centra en esta ocasión de modo particular en la “Santa Misa,” pasando por ahora de largo respecto al resto de programas y a los espacios publicitarios correspondientes..
LA TRECE, ni toda ni siempre es “palabra de Dios”, por mucho que pudieran intentarlo, y lo intenten, sus propietarios y sus directivos, a quienes no hay por qué escatimarles merecimientos de ninguna clase, aunque todo pueda y deba ser mejorable, con esmerada mención para cuanto se relaciona “oficialmente” con Dios.
Con gozo y santa complacencia hay que reconocer que tiempos y espacios como los dedicados a la santa misa y sus aledaños son de consolación y provecho para muchos cristianos, quienes de alguna manera mantienen su fe y esperanza al no poder salir de sus casas por enfermedad u otras causas y no hacerse personalmente presentes en los actos de culto de sus respectivas parroquias o lugares sagrados.
Pero para lograr fin tan precioso, preciso y justificador de la creación y sostenimiento de esta cadena avalada y financiada con medios económicos- ofrendas a la vez del pueblo de Dios, las misas retrasmitidas por “La Trece” habrían de revisarse con mayor atención, liturgia, santo evangelio, catequesis y en fiel consonancia con las circunstancias de lugar y de tiempo de la mayoría de los devotos televidentes.
Precisamente para tan feliz logro, el Concilio Vaticano II y las interpretaciones habituales del papa Francisco servirán de guías fieles y evangelizadoras. Desde el convencimiento tan elemental y al servicio del pueblo, creo que a las misas de “La Trece”, cadena “oficial” de la Iglesia, les sobran obispos.
La mayoría de las retransmisiones son “aprovechadas” para hacernos presentes a los obispos, celebrantes o con-celebrantes, en las solemnísimas “funciones” , revestidos con las galas más sorprendentes – “ornamentos sagrados”, se llaman- del vestuario litúrgico, y como protagonistas únicos y supremos en sus diversos escalafones canónicos. Una de estas misas, de “entronización”, “tomas de posesión”, entrega del palio” y otras lindezas, es imposible que resulte acto piados y “misa” en ambientes rurales y no rurales, tantos de ellos, ayunos de interpretaciones imposiblemente litúrgicas y evangelizadoras.
Aunque a veces al pueblo les guste este tipo de “funciones religiosas”, se siente ajeno y alejado de ellas. Ni participan, ni les será posible participar. Les resulta más propia de otra institución u organización que si fuera y se llamara Iglesia. Desconocen qué es eso del incienso, báculos, mitras, genuflexiones, gestos tan repetidos, besos y abrazos, que no son ni una cosa ni otra,- con o sin mascarillas- , prefiriendo “no saber de la misa la media” y limitándose a decir AMÉN, . Las misas de “La Trece”, tienen bastante poco de Santa Cena, de comunión eucarística y de sacrificio de Cristo.
Las homilías episcopales son y constituyen capítulo aparte. No las entienden. Y además están convencidos de que ”una cosa es predicar y otra dar trigo”, así como por qué tantos obispos están siempre dispuestos a “celebrar” en televisión, y no a desplazarse como un cura más a cualquiera de sus parroquias rurales, sin sus atuendos, ritos y colorines
¿Y por qué las misas-espectáculos de “La Trece” han de intervenir y ser presididas con denodada frecuencia por los mismos obispos, y la mayoría de ellos de la misma “cuerda “conciliar” tridentina?: ¿Es que no hay otros , ni otra “cuerda” distinta?¿No sería preferible que, así las cosas, las misas de “ La Trece” se celebraran en latín y de espaldas al pueblo?
Estas misas no están abiertas a reforma litúrgica de ninguna clase. Son como son y ya está. Tridentinas, barrocas y anti-Vaticano II, por mucho que en las homilías sea vanamente citado el nombre del papa Francisco. Son un obstáculo para la evangelización de la “sinodalidad” de la Iglesia. La adoración a Dios, que pasa necesariamente por el servicio al prójimo con todas sus consecuencias, no destaca soberanamente en las celebraciones eucarísticas retransmitidas por ”La Trece” y rubricadas por la constante e indulgenciadora presencia de misteriosos obispos . Por supuesto que todos ellos, y sus respectivos acólitos vestidos -revestidos- de raro-rarísimo.
La penúltima intervención supra-arzobispal -cardenalicia- de quien lo fuera todo o casi todo en la Iglesia de España, es prueba extraña de que a la total apertura de las puertas de la sinodalidad, los propietarios de la cadena -la CEE- aún no le concedido las debidas licencias .
Buena, ancha y urgente tarea para los informadores religiosos, a quienes su vocación-profesión les instará también a contribuir a que la santa misa de “La Trece” –“La Doce + uno”- deje de ser bastante más, es decir, menos, pasarela de obispos, arzobispos y cardenales méritos y ex meritísimos
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