"El miedo se ha apoderado de nosotros" Gaza: el silencio de los calvarios

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"Estoy seguro de que millones de personas nos sorprendemos con nuestra actitud ante las guerras … El silencio casi completo … callamos por resignación y miedo "

"El pueblo judío, nos preguntamos, ¿cómo es posible que con lo que ha vivido a manos del nazismo no reaccione de otro modo? ¿Es que han olvidado lo que es la injusticia absoluta? No, no lo han olvidado. Nunca"

"El factor más determinante es el miedo. El miedo lo alimenta todo: del miedo al rencor, del miedo a la venganza, del miedo al cómo sea, del miedo al nosotros o ellos, del miedo a que gobierne quién sea y cómo sea pero que lo haga para guardar nuestras vida"

"¿Cómo podemos fortalecer nuestra posición para salir mañana más fuertes en el concierto mundial y, subordinadamente, cómo podemos parar esta guerra, la que sea, y si nos conviene?"

Estoy seguro de que millones de personas nos sorprendemos con nuestra actitud ante las guerras. Al principio, cuando la noticia estalla ocupando las portadas de todos los informativos, todos queremos conocer y entender qué ha sucedido, por qué ha sido y cómo podrá controlarse. Cuando pasan los días y la tensión informativa se relaja, nuestra disposición a esperar y olvidar hace mella en el ánimo general y el drama se convierte en encargo a los gobiernos y tarea de algunos movimientos por la paz.

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El silencio casi completo -salvo casos tan admirables como la masiva “performance” habida en San Sebastián y la discutida palabra prepolítica de Francisco en Roma- prima en el día adía, por más que encubra un malestar hondo y mucha desconfianza sobre el futuro. Así que mientras esa guerra concentre su barbarie sobre una población limitada, y entre en la fase de alguna negociación más supuesta y secreta que conocida, la población seguimos a lo nuestro, a sabiendas de que no obramos bien y que el realismo del día a día nos ha ganado la partida una vez más. Indudablemente esta entrada llena de obviedades me sirve para concretar lo que está siendo a estas alturas nuestra experiencia sobre Ucrania o Gaza. Eso sin contar que para muchos de nosotros no existen otras guerras con nombre propio en lugares que ni sabemos colocar en el mapa. 

El silencio de los corderos – Pompaelo

"Así que mientras esa guerra concentre su barbarie sobre una población limitada, y entre en la fase de alguna negociación más supuesta y secreta que conocida, la población seguimos a lo nuestro, a sabiendas de que no obramos bien y que el realismo del día a día nos ha ganado la partida una vez más"

Ahora bien, si la mirada la concentramos en Ucrania y Gaza, la cuestión se resuelve en demasiadas preguntas, pero algunas están a nuestro alcance. Especialmente, por qué callamos si todo sigue igual; y la repuesta primera, por resignación y miedo. Nos resignamos porque no creemos que las cosas puedan ir mucho mejor, y lo pensamos a partir de una relación de fuerzas e intereses que configuran el mundo de este tiempo de una manera muy intensa. Y nos resignamos porque vivimos la realidad cotidiana del mundo con miedo. El miedo nos tiene en guardia y estar atento hoy es estar en silencio; preparados a lo que pueda venir, pero en silencio para mantener la tensión. Desde luego, el silencio para guardar la tensión deriva en desmemoria y de esta al olvido solo hay un paso. Pero no es cierto que ya no nos importe o no lo entendamos, sino que el miedo se ha apoderado de nosotros, y de ahí venimos a la resignación y al silencio como recorrido sin solución de continuidad. 

"Nos resignamos porque vivimos la realidad cotidiana del mundo con miedo. El miedo nos tiene en guardia y estar atento hoy es estar en silencio; preparados a lo que pueda venir, pero en silencio para mantener la tensión… el miedo se ha apoderado de nosotros"

Trauma psicológico por el miedo a la guerra - Psicologia Madrid CEPSIM

El pueblo judío, nos preguntamos, ¿cómo es posible que con lo que ha vivido a manos del nazismo no reaccione de otro modo?, ¿cómo es posible que acepte la venganza, en forma de guerra agresión contra los palestinos, para terminar con Hamas? ¿Es que han olvidado lo que es la injusticia absoluta? No, no lo han olvidado. Nunca. Y sin olvidar (decir “el pueblo judío” es generalizar) el factor más determinante es el miedo. El miedo lo alimenta todo: del miedo al rencor, del miedo a la venganza, del miedo al cómo sea, del miedo al nosotros o ellos, del miedo a que gobierne quién sea y cómo sea pero que lo haga para guardar nuestras vidas. Hobbes lo sabía bien, todo el poder al que nos preside con tal de que nos asegure la vida, la propiedad y la escasa libertad que nos quede. 

El miedo lo alimenta todo: del miedo al rencor, del miedo a la venganza, del miedo al cómo sea, del miedo al nosotros o ellos, del miedo a que gobierne quién sea y como sea pero que lo haga para guardar nuestras vidas

El miedo que provoca saberse amenazado y aterrado, el miedo a esa experiencia padecida, genera la condescendencia con todos los modos de defensa hasta perder el mínimo sentido moral; el sentido de cuándo pasamos de aterrorizados a terroristas. Asumimos así la misma condición. Esta actitud personal y social del miedo, como proceso moral que nos configura en la conciencia, nos lleva a consentir violencias insufribles antes de que caigan sobre nosotros.

Desde luego que esto es más complejo, y que no pocos silencios obedecen a la ventaja que se obtiene de la barbarie de la guerra y el terror; es otro supuesto, el de quienes ganan en el terror y la guerra; pero hablando de la conciencia general de la gente de a pie, el pueblo común y llano, nosotros, la inmensa mayoría nos movemos desde el miedo.

Escasa conciencia de las consecuencias de una guerra nuclear

Yo podría apelar de nuevo a algo que he usado en nos pocos momentos de este medio (EC) y decir que a menudo nos mueve el “yo no sé, yo no puedo, yo no tengo la culpa”, pero llegados al extremo de conocer guerras de terror para defender una pretensión territorial geoestratégica (Rusia-Ucrania) o guerras de terror estatal para responder a ataques terroristas (Hamas-Israel), nuestro silencio es ante todo miedo a que todo derive en una guerra nuclear que nos coloque de lleno en medio del caos, o una guerra económica que otra vez nos haga pasar por un cataclismo financiero y, por tanto, económico, laboral y familiar. Porque nadie puede ignorar que hoy una guerra empieza con unos motivos y, al momento, ya están todos los poderosos calculando qué provecho puede sacarse a largo plazo. Eso si no la planifican previamente.

¿Cómo podemos fortalecer nuestra posición para salir mañana más fuertes en el concierto mundial y, subordinadamente, cómo podemos parar esta guerra, la que sea, y si nos conviene? Esta es la pregunta compuesta que acompaña a todas las guerras en la alta política; y el miedo a padecer las consecuencias, la madre de todos los silencios tratando de evitarlas. Ya lo mostró Pilato lavándose las manos y parecida ilusión borró la senda del Calvario, ¿no?  

Pilatos se lava las manos. La ambigüedad de la figura del prefecto romano  en el arte y el pensamiento medieval - Almudi.org

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