'Por fin, los pasos que está dando este papa no tienen vuelta atrás' 'Heraldos' y más

'Heraldos del Evangelio'
'Heraldos del Evangelio'

Tras la visita a los 'Heraldos del Evangelio', a la propia Curia le pareció que los medios y procedimientos evangelizadores, y aún nombre tan noble, ampuloso y “espiritual”, que cobija y justifica tal Asociación, resultaban ser de alguna manera al menos sospechosos, no coherentes con la imagen de la Iglesia sinodal y “en salida” que presagia y vive el papa Francisco. Pero en la Iglesia hay más organizaciones similares

La Curia romana acaba de efectuar una visita apostólica a la institución conocida como “Heraldos del Evangelio” de la que forman parte la Asociación Pública Internacional de fieles de derecho pontificio, la Asociación de Vida Clerical Apostólica Virgen “Flos Carmeli” y la Sociedad “Regina Vírginum”.

Esta es la noticia. A la propia Curia le pareció que los medios y procedimientos evangelizadores, y aún nombre tan noble, ampuloso y “espiritual”, que cobija y justifica tal Asociación, resultaban ser de alguna manera al menos sospechosos, no coherentes con la imagen de la Iglesia sinodal y “en salida” que presagia y vive el papa Francisco, en definitiva, expresión universal del concilio Vaticano II. ( Y es que, por ejemplo, el término “heraldo” –“en las cortes medievales, caballero que transmitía los mensajes, ordenaba las grandes ceremonias y llevaba los registros de la nobleza”- con el que se presenta y actúa aún con el sacrosanto apellido ”del evangelio”, por muchos esfuerzos de ortodoxia que se hagan, estos jamás alcanzarán a ser de verdad eclesiales)

Asociaciones, Órdenes y Congregaciones Religiosas, así como movimientos piadosos, registrados y “canonizados” hoy por la Iglesia, precisan de urgente y profunda atención reformadora por parte de la Curia, partiendo de la base y del convencimiento, de que esta –la Curia- fue ya sometida penitencialmente a la correspondiente y anhelada reforma “franciscana”.

Anclados en el medioevo, con caballerescas vestimentas en las destacan cruces pectorales llamativas, grandiosas y multicolores, con misteriosos sigilos casi-sacramentales, restringida selección del personal acostumbrado de por vida a habitar en estancias palaciegas, devotísimos seguidores de cuanto mande y exija el conservadurismo y más el religioso y el practicado “en el nombre de Dios”, es explicable –y loable- la intervención de la Curia romana, posiblemente por expresa inspiración del papa Francisco.

Y es que, por fin y gracias sean dadas a Dios, los pasos que está dando este papa, no tienen vuelta atrás. El evangelio y la vida, hoy por hoy y mucho más pasado mañana, prescinde de heraldos y de caballeros medievales proclamadores oficiales y rituales de los santos evangelios. Precisan testigos y testimonios de vida. Ni Jesús, ni quienes siguieron sus huellas, sistemas y procedimientos apostólicos, estuvieron en las nóminas “oficiales” del templo de Jerusalén o en las sinagogas, ni percibieron emolumentos en función de sus cargos, ni se distinguieron por su condición de maniquíes-
portadores de ornamentos sagrados…

Hoy les tocó por fin a estos “Heraldos”. Pero en la Iglesia hay más organizaciones similares. Algunas de ellas, y hasta el presente, “santamente” intangibles, pese a que lo de “reformanda” es concepto implícito en la configuración de la Iglesia, de sus personas, organismos e instituciones. Para que la Iglesia lo sea de verdad, le es indispensable estar y vivir en constante reforma. Lo del “Semper idem” ni dio ni dará jamás buenos resultados.

Por poner un ejemplo, entre otros y por su actualidad y perseverancia, no son pocos los cristianos que echan de menos intervenciones curiales similares a las efectuadas en los ámbitos “heráldicos”, del Opus Dei. Noticias recientes así lo demandan, reflejadas en el trato de favor que reciben sus miembros y obras, con referencias canónicas a lo largo y ancho de la historia eclesiástica en la que tanto significaron y supusieron Órdenes y Congregaciones Religiosas con sus letanías propias de santos y santas.

Homilía

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