"ETA ha escrito la página más negra de la historia del pueblo vasco" Javier Elzo: "En relación con ETA, la Iglesia vasca ha tenido más luces que sombras"

Javier Elzo
Javier Elzo

Bastantes veces he escrito, a requerimiento de los medios de comunicación, el juicio que me merece la actuación de la Iglesia en el País Vasco

Tras leer el texto de Jesus Martinez Gordo en RD del pasado 20 de marzo, “La Iglesia vasca y ETA”, cuyos planteamientos comparto plenamente, y los comentarios que ha suscitado, me lleva a enviar estas breves notas

También, como invitación a la reflexión de algunos comentarios a su texto

Bastantes veces he escrito, a requerimiento de los medios de comunicación, el juicio que me merece la actuación de la Iglesia en el País Vasco. Tras leer el texto de Jesus Martinez Gordo en RD del pasado 20 de marzo, “La Iglesia vasca y ETA”, cuyos planteamientos comparto plenamente, y los comentarios que ha suscitado, me lleva a enviar estas breves notas, como complemento a lo dicho por Jesus Martinez Gordo, y como invitación a la reflexión de algunos comentarios a su texto.

Quiero confesar, de entrada, que no he leído “Patria” de Fernando Aramburu. Tampoco el libro de Pedro Ontoso “Con la Biblia y la Parabellum”, por mentar los dos libros que comenta Jesús Martinez Gordo. No tengo absolutamente nada contra Aramburu, menos aun contra Ontoso, con quien sigo manteniendo un cordial contacto desde mis años en Deusto. Sencillamente, lo que me pasa es que estoy, intelectual y, sobre todo, emocionalmente, saturado del tema ETA.

El año 2014 ajusté mis cuitas, debates, reflexiones y sufrimientos con el tema ETA, publicando en PPC, el libro, de más de 300 páginas, “Tras la losa de ETA. Por una sociedad vasca, justa y reconciliada”. He seguido, y sigo, escribiendo sobre la Iglesia, tanto planetaria, como europea, española y vasca, pero lo que tenía que decir de ETA, creo que ya lo he dicho.

Hoy solamente quiero traer aquí un apunte, sobre la Iglesia Vasca y ETA, de una conferencia, de temática más amplia, que pronuncié en Zaragoza y que reprodujo RD, antes de despegarse de “Periodista Digital”, en mayo de 2018. Decía que no hay que olvidar que Iglesia somos todos los que nos decimos católicos, no solamente los Obispos, y que no todos hemos actuado de la misma manera.

He sostenido que, en relación con el terrorismo de ETA en particular, y ante las diversas manifestaciones de violencia injusta, más en general, la actuación de la Iglesia Vasca ha tenido sus luces y sus sombras. Yo juzgo que más luces que sombras. Otros opinan lo contrario. Con desmesura, incluso. Así, un comunicador, cuya identidad prefiero no mentar, en el titular de un artículo suyo publicado en 2014 en un medio de Madrid, escribió esto: “acostumbrados como estábamos a elementos de la catadura miserable de Setién y Uriarte, Munilla parece Juan XXIII”.

Traslado aquí dos de mis opiniones publicadas, ambas hace años, en Vida Nueva. En abril de 1998 escribí, apoyándome en datos, que “el factor político es el realmente discriminante, el realmente explicativo del juicio de los vascos ante la actitud de los obispos ante la violencia”. En septiembre del año 2000 escribí que en la Iglesia Vasca “hemos condenado a ETA, pero no hemos sido capaces de decir a HB, con la firmeza necesaria, que no se puede poner una vela a dios y otra al diablo: decir que rechazan la violencia y negarse a condenar las acciones de ETA”. Esa frase resume bien mi opinión en la actualidad, en 2021. Aquí también, la historia científica emitirá, quizás, en un par de generaciones, un juicio ecuánime.

Quiero añadir trayendo aquí una respuesta del Obispo Uriarte a una pregunta de un periodista de Noticias de Gipuzkoa en noviembre de 2013, y que publiqué en mi libro “Tras la losa de ETA”.

  • “¿Qué ha sentido cuando desde algunos foros de víctimas les han acusado de equiparar las violencias de ETA con las de la violencia policial?
  • –Mucha pena. Espero que un día se pueda cotejar el tratamiento dispensado en mis escritos y en los escritos comunes de los obispos vascos por los derechos humanos intangibles y las violaciones provocadas por ETA, y el otorgado a las violaciones contra miembros de ETA. La contundencia de los primeros es notablemente, y con mucha diferencia, superior a los de los segundos. Pero nunca he creído que la reprobación moral de ETA exigiera el silencio total respecto a las violaciones de los derechos humanos que se cometieron en respuesta a ella”.

Exactamente este es planteamiento que he mantenido en mis textos y esto es lo que opino hoy en día. En mi libro “Tras la losa de ETA” y en otras circunstancias, he escrito o dicho, que “ETA ha escrito la página más negra de la historia del pueblo vasco”. Lo que no obsta para que, sin paralelismos ni equidistancias, inexistentes, afirme, con claridad, refrendada por datos comprobados, con denuncias de organismos en pro de los Derechos Humanos y en sentencias judiciales, españolas y europeas, que la tortura ha sido una lacerante realidad para el Estado, en la lucha contra ETA.


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