"Hacia un renovado Pentecostés", reflexiones del responsable de Apostolado Seglar de la CEE Luis Manuel Romero: "El Congreso de Laicos ha sido un gran encuentro de comunión, un ejercicio de discernimiento, de escucha y de diálogo"

Luis Manuel Romero
Luis Manuel Romero

"Tanto los mensajes, como las celebraciones, los momentos lúdicos y la puesta en escena han sido cuidados con un especial esmero con el deseo de transmitir a la sociedad española una imagen de Iglesia en salida"

"Ahora se trata de dar continuidad a este sueño, a este anhelo de trabajar como Pueblo de Dios, valorando la vocación laical y lo que aporta a nuestra Iglesia en el momento actual"

"En estos momentos actuales, en un contexto secular y pluralista, nuestra Iglesia no puede seguir mirando para otro lado, por eso es urgente y posible iniciar reformas, cuya clave sea la comunión. Hay que evitar el individualismo, abandonar el derrotismo, el pesimismo y la tentación del clericalismo"

"Se debe reconocer el papel de la mujer en la Iglesia, el protagonismo de los jóvenes y la familia. Tenemos que pasar de una pastoral de mantenimiento, del “siempre se ha hecho así”, a una pastoral misionera"

El Congreso de Laicos, Pueblo de Dios en salida, que convocó la Conferencia Episcopal Española, en el mes de abril de 2018, y encomendó su organización a la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, tuvo una fase precongresual marcada por la sinodalidad y el discernimiento, procurando que los laicos de las diócesis, movimientos y asociaciones se sintieran protagonistas de este momento eclesial.

Tras ese camino recorrido, los días 14 al 16 de febrero tenía lugar el Congreso en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid. Nos hemos juntado más de dos mil personas, enviadas de las diócesis españolas, de la mayoría de los movimientos y asociaciones laicales, junto con miembros de la vida consagrada, sacerdotes y setenta obispos.

Ha sido, sin lugar a dudas, un gran encuentro de comunión, un ejercicio de discernimiento, de escucha, de diálogo y puesta en práctica, a través de una gran variedad de experiencias y testimonios, de la riqueza y pluralidad de nuestra iglesia española.

Tanto los mensajes, como las celebraciones, los momentos lúdicos y la puesta en escena han sido cuidados con un especial esmero con el deseo de transmitir a la sociedad española una imagen de Iglesia en salida.

Congreso de Laicos
Congreso de Laicos

Ahora se trata de dar continuidad a este sueño, a este anhelo de trabajar como Pueblo de Dios, valorando la vocación laical y lo que aporta a nuestra Iglesia en el momento actual. Los cuatro itinerarios que han guiado todo el proceso (Primer anuncio, acompañamiento, procesos formativos y presencia en la vida pública) serán los hitos que habremos de desarrollar en los próximos años en la pastoral con el laicado y, concretamente, desde las Delegaciones de Apostolado Seglar, los Movimientos y Asociaciones. En los grupos de reflexión se ha destacado también el valor de la parroquia, de ahí la importancia de seguir impulsando la Acción Católica.

Soñamos con un renovado Pentecostés en nuestra Iglesia española y para eso, en el Congreso, se ha expresado claramente que los laicos no pueden seguir siendo actores secundarios en la vida y misión de la Iglesia. En estos momentos actuales, en un contexto secular y pluralista, nuestra Iglesia no puede seguir mirando para otro lado, por eso es urgente y posible iniciar reformas, cuya clave sea la comunión. Hay que evitar el individualismo, abandonar el derrotismo, el pesimismo y la tentación del clericalismo.

Laicos

Se debe reconocer el papel de la mujer en la Iglesia, el protagonismo de los jóvenes y la familia. Tenemos que pasar de una pastoral de mantenimiento, del “siempre se ha hecho así”, a una pastoral misionera, que subraye la escucha, el diálogo, la empatía y la acogida, también al que es o piensa diferente, porque la diversidad nos complementa.

En definitiva, se trata de asumir nuestra responsabilidad de bautizados y anunciar explícitamente a Jesucristo con nuestra palabra y con nuestras obras, y siempre con alegría y esperanza.

No lo olvidemos, hemos iniciado un proceso. Un proceso, cuya continuidad depende de todos nosotros y que nos exige caminar como Pueblo de Dios en salida, guiados siempre por el Espíritu Santo.

Luis Manuel Romero

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