Las Obreras de la Cruz
Josep Miquel Bausset
"Mujeres que esparcen la semilla del Reino sin hábitos ni conventos"
(Josep Miquel Bausset)- Mañana día 21 de octubre se cumplen 50 años de la fundación del Instituto Secular, Obreras de la Cruz, una asociación de mujeres consagradas que, por vocación, aspiran a vivir la perfección evangélica en el apostolado, en medio de la sociedad.
Los orígenes de este instituto secular comienzan el 13 de junio de 1934, en plena República, con la constitución, en València, de la Sociedad Civil "Amor Cristiano", por parte del presbítero valenciano, D. Vicent Garrido Pastor. Posteriormente, el 28 de junio de 1940, esta institución recibía la aprobación diocesana como Pía Unión, con el nombre, "Amor Cristiano". Y precisamente hace 50 años, el 21 de octubre de 1964, esta Pía Unión pasaba a ser un Instituto Secular de derecho diocesano, y tomaba el nombre como es conocido hoy: Obreras de la Cruz. Más tarde, el 1971 el papa Pablo VI concedió a las Obreras el Decretum Laudis, declarando esta asociación de laicas, como un Instituto de derecho pontificio.
Las Obreras, que tienen su Casa Madre en Montcada, al lado de València, se encuentran en diversos puntos de la geografía valenciana, y en otras partes del Estado, al frente de colegios, residencias y casas de espiritualidad, albergues, clínicas o centros de promoción de la mujer. Las Obreras también están en Holanda, Italia, Bolivia, Chile o Rwanda.
La idea de fundar un instituto secular, mucho antes del Concilio, nació del sacerdote valenciano Vicent Garrido Pastor, originario de Benaguassil, que vino al mundo el 21 de noviembre de 1896. D. Vicent, que mientras estudiaba fue colegial del Seminario del Corpus Christi de València, fue ordenado presbítero el 12 de junio de 1921. Después de la ordenación, fue destinado como coadjutor a Benimassot y a Albaida. Era doctor en Teología por la Universidad Pontificia de València, e impartió clases de Filosofía en el Seminario de Terciarios Capuchinos de Godella, de Religión en el instituto Sant Vicent Ferrer de València y de Teología Moral en el Seminario Conciliar de València. También ejerció la docencia en el Instituto Diocesano "Sedes Sapientie", para religiosas.
Canónigo Penitencial de la catedral de València, hombre de intensa actividad apostólica entre la juventud, con un gran don de consejo y de profunda espiritualidad, D. Vicent Garrido dio vida a su gran obra, las Obreras de la Cruz, con el objetivo que estas mujeres laicas fuesen como la levadura en medio de la masa, y así evangelizaran la sociedad.
Sin hábitos ni conventos, las mujeres que forman parte de este instituto secular esparcen la semilla del Reino a través de los diversos campos del apostolado donde están presentes. En las Obreras también existe la rama de los Miembros Cooperadores, creada el 1972.
D. Vicent Garrido, que el 1951 casó a mis padres, murió el 16 de abril de 1975, y sus restos reposan en la capilla de la Santa Cruz de la Casa de la Madre de Dios, en Montcada.
Estas mujeres, seglares, pero con un compromiso con la Iglesia regulado por el decreto Perfectae caritatis, del Vaticano II, son como María Magdalena, colaboradoras de Cristo en nuestro mundo.