"Tanto nos falta de Él porque nos sobra mucho del mundo" Rafael Cob, obispo de Puyo: "Dios escribe recto en los renglones torcidos"

Detalle de 'La cena de Emaús', Rembrandt. Antes de 1630
Detalle de 'La cena de Emaús', Rembrandt. Antes de 1630

"Dios es nuestra fortaleza pero ha querido que experimentemos nuestra fragilidad"

"Los humanos de este planeta tierra hemos torcido demasiado los renglones de nuestra vida con nuestra autosuficiencia y soberbia, con nuestra codicia e indiferencia"

"Sí, Dios es el médico que nos cura y nos sana y nosotros somos los enfermos y a veces malos enfermos que no queremos dejarnos curar"

Sí, hace tres días que nos dijeron que debemos estar en casa, no salir, llenarte de paciencia y de esperanza. Hemos leído muchos WhatsApp sobre el dichoso ”corona virus”, que ni es digno de llevar corona ni es digno de que escuchemos tanto tiempo a este señor que llena la cabeza de temor y miedo a muchos, de angustia y soledad y a otros de ansiedad, cuando el que debe llenar nuestra vida y nuestro corazón no es ningún virus sino la medicina que lo puede combatir y hacer desaparecer, es Dios amor y misericordia.

Ciertamente que a mi cabeza me viene el dicho de que "Dios escribe recto en renglones torcidos", ciertamente que los humanos de este planeta tierra hemos torcido demasiado los renglones de nuestra vida con nuestra autosuficiencia y soberbia, con nuestra codicia e indiferencia, no acabamos de entender que el camino es otro, el que tenemos que andar. No es el de acaparar y la filosofía del tener, sino del ser, no es el de buscar ser los primeros sino los últimos, no es el de que nos sirvan sino el de servir. Sí, Dios en nuestro renglones torcidos quiere escribir recto; en nuestros renglones torcidos por falta de conversión. Él trabaja enderezando nuestra vida y lo consigue cuando nos dejamos querer por su misericordia y guiar por su Espíritu.

Cuando las palabras humanas parecieran que se enfermaron, que ya no se cumple lo que se promete, que reina la mentira y no puedes fiarte del que te da la palabra como respaldo, la lluvia de la palabra divina pareciera que cayera inútilmente en nuestro camino, porque nuestro corazón se endureció tanto, que su palabra divina resbala como el agua en una roca, como en la parábola de la semilla, o nos la dejamos robar, o la ahogan las pasiones o se seca porque nos falta raíz. Tanto nos falta de Dios porque nos sobra mucho del mundo.

Contaminación
Contaminación

Y hoy nos sentimos como dice el profeta: “nos sentimos el más pequeño de los pueblos,  humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados”, buscando un lugar donde ofrecerte primicias para alcanzar misericordia”. El incienso de la comunidad que pueda, como pueblo y comunidad, alzar su voz y su canto de alabanza. Pero somos un pueblo confinado, con calles vacías y nuestros templos cerrados. Pero un corazón contrito y humillado tú no lo desprecias.

Sí, Dios no nos ha dejado solos, pero ha querido que conozcamos la soledad. Sí, Dios es nuestra fortaleza pero ha querido que experimentemos nuestra fragilidad. Sí, Dios es nuestra sabiduría pero ha querido que reconozcamos nuestra ignorancia. Sí, Dios es nuestra esperanza pero quiere probar nuestra fe. Sí, Dios es el médico que nos cura y nos sana y nosotros somos los enfermos y a veces malos enfermos que no queremos dejarnos curar.

Monseñor Cob,  vicario apostólio de Puyo, Ecuador
Monseñor Cob, vicario apostólio de Puyo, Ecuador

Y como a los discípulos de Emaús nos tendrá que explicar que convenía que padeciéramos esto, para experimentar el valor de la fe y la esperanza en su resurrección. Podemos experimentar lo que aquellos discípulos experimentaron. ”¿No sentíamos arder nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y explicaba las escrituras?” Lc.24,32.

Que después del crudo invierno viene la florida primavera, que no hay cosecha si el grano de trigo no muere. Que aprendamos una vez más, que el que quiera llegar a la otra orilla, debe tomar su cruz y seguirle en el viacrucis de su pasión, hasta morir en la cruz, porque solo después del calvario viene la alegría de la resurrección. Que aprendamos de sus palabras: ¿de qué le vale al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida? (Mt.16,26). Quisiéramos entender que nos queda aprender la lección de interpretar los signos de los tiempos como nos recuerda Jesús en el evangelio. Saben distinguir el aspecto del cielo ¿y no saben distinguir las señales de los tiempos? (Mt.16,3).

Amazonía peruana
Amazonía peruana Ivanês Favretto

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