¿Serán castigados todos los malos? y ¿los muertos van al Cielo? Repaso a las últimas verdades de la fe: "Muerte, juicio, infierno y gloria ten cristiano en tu memoria"

Todos los Santos, catedral de Bourges
Todos los Santos, catedral de Bourges

Desde el Concilio, es doctrina común que Cielo, Infierno y Purgatorio no son sitios sino estados y que, por supuesto, el Limbo no existe. Pero la gran mayoría de los fieles siguen anclados en lo que aprendieron cuando eran niños

"Un Dios que es Padre misericordioso no puede mandar a sus hijos a arder eternamente"

Según la moderna doctrina papal, no es Dios el que condena, sino cada persona, al verse ante Dios y confrontada con su vida, la que decide libremente si quiere quedarse para siempre con Dios (Cielo) o vivir eternamente alejado de él (Infierno)

Noviembre, el mes de los Difuntos y de los Santos, es el momento oportuno para abordar la doctrina sobre los novísimos o las últimas verdades. Una doctrina donde hay mucha paja y poco grano. "Muerte, juicio, infierno y fgloria ten cristiano en tu memoria", rezaba el refrán catequético que sonaba atronador en la boca de muchos curas y repetían los fieles con miedo. Una doctrina que permaneció inalterable durante siglos, hasta que el Concilio Vaticano II la puso en solfa.

Desde entonces, los curas dejaron de predicar del juicio final, del Cielo y, mucho menos, del Infierno. Y cuando alguna vez se referían a él, daban por sentado que tenía que estar vacío, porque «un Dios que es Padre misericordioso no puede mandar a sus hijos a arder eternamente».

Desde el Concilio, es doctrina común que Cielo, Infierno y Purgatorio no son sitios sino estados y que, por supuesto, el Limbo no existe. Pero la gran mayoría de los fieles siguen anclados en lo que aprendieron cuando eran niños.

EL JUICIO FINAL

¿Serán castigados todos los malos?

El catecismo.- «Nuestra alma, después de la muerte, será juzgada por Dios, para recibir premio o castigo según sus obras. Dios premia a los buenos dándoles el Cielo y castiga a los malos condenándolos al Infierno», rezaba el catecismo.

Todos los Santos, catedral de Vank
Todos los Santos, catedral de Vank



Juan Pablo II.- En sus últimas catequesis, el Papa reafirmó la doctrina de la «resurrección de los muertos» (como Cristo resucitó, también nosotros resucitaremos al fin del mundo, volviendo a unirse nuestras almas con nuestros mismos cuerpos, para nunca más morir) y la de la «vida eterna» (después de la vida presente, hay otra vida que no tiene fin). Pero matizó la doctrina del Juicio Final. «El hombre, llamado a corresponder libremente a Dios, puede sin embargo rechazar definitivamente su amor y su perdón, privándose así, desgraciadamente, de la gozosa comunión con él y esa trágica condición es lo que se llama condenación o Infierno». No se trata ya de un Dios juez castigador, que dicta en su tribunal una sentencia inapelable y salva a los buenos y condena a los malos o pecadores.

Según la moderna doctrina papal, no es Dios el que condena, sino cada persona, al verse ante Dios y confrontada con su vida, la que decide libremente si quiere quedarse para siempre con Dios (Cielo) o vivir eternamente alejado de él (Infierno).

EL CIELO

¿Dios no está entre las nubes?

El catecismo.- «El Cielo es el lugar donde los buenos viven con Dios eternamente felices. Van al Cielo todos los que mueren en gracia de Dios», decía en sus páginas el catecismo.

Papa Ratzinger.- “Del término cielo, que refleja de modo natural la fuerza simnbólica del ‘arriba’, de la altura, se sirve la tradición cristiana para expresar la plenitud definitiva de la existencia humana gracias al amor consumado hacia el que se encamina la fe.El cielo no se puede localizar en un sitio, pero tampoco es un mero estado. Cielo quiere decir ese dominio sobre el mundo que le compete al nuevo espacio del cuerpo de Cristo, a la comunión de los santos”.

Infierno

EL INFIERNO

¿Existe, pero no está lleno ni hay fuego?

El catecismo.- «El Infierno es el lugar donde los malos, apartados de Dios, sufren penas eternas. Van al Infierno los que mueren en pecado mortal».

De niños, se aprende que el Infierno es el fuego y que está bajo tierra. Así lo describe Dante en La divina comedia y así lo pintaron El Bosco y Fra Angélico. Pero Benedicto XVI no está de acuerdo. Para él, el fuego es una metáfora sobre el estado de sufrimiento de todo ser humano, «por el hecho de estar privado de Dios, fuente de su felicidad».

EL DIABLO

¿Ha sido derrotado para siempre?

El catecismo.- «El diablo es el ángel caído que, tras desobedecer a Dios, fue castigado al fuego eterno y trata de apartar, con las tentaciones, a las almas de Dios», decía la doctrina tradicional.

EL PURGATORIO

¿Van allí todos los pecadores?

El catecismo.- «El Purgatorio es el lugar de sufrimiento donde se purifican, antes de entrar en el Cielo, los que mueren en gracia de Dios sin haber satisfecho sus pecados».

El limbo

EL LIMBO

¿Está habitado por los niños sin bautizar?

El catecismo.- Según la doctrina religiosa clásica, era el lugar adonde iban los niños que habían muerto sin recibir el bautismo y, por lo tanto, estaban manchados con el pecado original.

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