Osoro pone en marcha una revolución pastoral Valencia, la nueva referencia evangelizadora de la Iglesia católica española

(José Manuel Vidal).-"Está en estado de gracia y, desde que ha llegado todo le sale bien". Este es el comentario que me hacía ayer sobre su obispo, Carlos Osoro, un cura valenciano progre, al que el anterior arzobispo, García Gasco, había etiquetado de "rebelde". Si éste es el diagnóstico generalizado desde dentro, desde fuera se confirma. Simplemente con dos hechos (contrastados y contrastables) de los últimos días: el cese fulminante del cura acusado de abusos y la presentación (ayer mismo) de un ambicioso plan pastoral, que va a dinamizar y poner en movimiento a todas las parroquias de la diócesis hasta el 2014.

El primer gesto (baculazo al cura abusador) es un signo claro de que sigue a pie juntillas, sin titubeos y sin echarle la culpa a los demás y a los medios, las directrices marcadas por el Papa al respecto de las "manzanas podridas" del clero. Y las puso en marcha, con diligencia y en menos de 24 horas, en el doloroso caso del cura de Carcaixent.

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