"'Papa' y 'jefe de Estado' son conceptos antagónicos e irreconciliables" NO al Estado Vaticano

Estado Vaticano
Estado Vaticano

"En 1984 todo el estado Vaticano fue declarado por la Unesco 'Patrimonio artístico; moral y cultural', digno de ser respetado y protegido como un tesoro para toda la humanidad"

"Hoy, tal y como se han puesto las 'cosas' descubiertas y por descubrir en el entorno eclesiástico, lo de la 'Ciudad del Vaticano' y su correspondiente Estado, para muchos es y constituye una rémora, por lo que su desaparición es anhelada evangélicamente"

"Sin la desaparición del Vaticano, como Estado, toda reforma pontifical, es -será- 'papel mojado', es decir, inútil y sin valor alguno. Mientras, quede clara constancia por encima de todo, que 'el' Vaticano no es 'la' Iglesia"

“El” y “la”, pronombres personales, pretenden justificar el sentido y contenido de esta reflexión, con responsabilidad, evangelio. historia y actualidad, indispensables, pese a las resistencias de algunos y raros plácemes de otros.

Afrontando el tema en directo y sin concesiones ni siquiera gramaticales, adelanto que resulta ser notablemente creciente el número de cristianos y no tan cristianos, constreñidos todos ellos por dificultades tantas y tan “santas”, a tenor de sus canonizadores, que lo fueron y son, no precisamente por el “Reino de Dios”, con lo que la ya inaplazable y urgente reforma, también política, en la que está comprometido el papa Francisco y otros, aunque “a la baja”.

El Estado del Vaticano, concesión de los conocidos como “Pactos Lateranenses”, firmados el 11 de febrero de 1929, está geográficamente situado en el centro de Roma, y en él reside el papa, siendo el menor en proporciones, de entre todos los Estados que registra el marco político universal. Apenas si el registro de sus habitantes alcanza los 800 y, en régimen de monarquía absoluta el papa, su jefe, acapara los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, haciéndolo además “en el nombre de Dios” y “por el bien de la Iglesia”. Sus relaciones diplomáticas rondan el número de 180, es decir, la mayoría de los existentes en el mundo.

Dato relevante para el conocimiento real de tan minúsculo Estado es el de que todo él -toda la “Ciudad” del Vaticano- , fue declarada por la Unesco el año 1984 “PATRIMONIO ARTÍSTICO; MORAL Y CULTURAL,DIGNO DE SER RESPETADO Y PROTEGIDO COMO UN TESORO PARA TODA LA HUMANIDAD”.

Hoy, tal y como se han puesto las “cosas” descubiertas y por descubrir en el entorno eclesiástico, lo de la “Ciudad del Vaticano” y su correspondiente Estado, para muchos es y constituye una rémora –“lastre o impedimento para llevar algo a buen fie”- , por lo que su desaparición es anhelada evangélicament , a no ser que expertos teólogos y pastoralistas “de mirada limpia”, razonen de otra manera, con valorada exposición de sus ventajas espirituales sobre las materiales.

Los papas, monarcas absolutos y absolutistas, jamás fueron, ni serán modelos y ejemplos de gobierno al frente de cualquier institución y menos con remembranzas religiosas, por vagas y difusas e interesadas que estas sean. “Papa” y “jefe de Estado” son conceptos antagónicos e irreconciliables. La historia, la biblia y la teología así lo avalan y evangelizan. La Curia romana, que es el marco más expedito de la institución, no es exportable a otras latitudes de carácter humano y menos religioso. Para ella-la Curia-, el papa Francisco no escatima dicterios, condenas, y reprobaciones personales e institucionales, todas merecidas e inmisericordes.

Por mucho que Curia y curiales aconsejen los procedimientos democráticos como los más congruentes para el gobierno de las colectividades, los “católicos, apostólicos y romanos” han de tener que engullirse métodos, sistemas y procedimientos absolutistas, propios y específicos de los zares, allegados o sucesores , siempre dispuestos, con las blasfemas bendiciones del Cirilo, el patriarca de turno, a que los muertos por la “patria” rusa sean recibidos a las puertas del cielo aureolados con coronas martiriales. .

Sin la desaparición del Vaticano, como Estado, toda reforma pontifical, es -será- “papel mojado”, es decir, “ inútil y sin valor alguno”.

Mientras tanto, quede clara constancia por encima de todo, que “el” Vaticano no es “la” Iglesia. En ocasiones, ni siquiera es y se comporta como Iglesia o algo que se le parezca, superando a sus avecindados e inscritos en ella, los méritos de paganos, herejes y anti vaticanistas.

En los Libros Sagrados, las referencias a la Curia, son sempiternamente nefastas. En la solemne sesión de una de ellas, se decretó la muerte de Jesús y se determinaron detalladamente los procedimientos para su consumación, con referencias concretas al dinero a abonar al “traidor” del “Colegio de los Apóstoles”, con clara seguridad de que en todos los colegios -también en el de los “Sucesores de los Apóstoles”, - algún “Judas” se presta a la corrupción y al magnicidio.

"Sin la desaparición del Vaticano, como Estado, toda reforma pontifical, es -será- 'papel mojado', es decir, 'inútil y sin valor alguno'"

Por ahora y mientras que cuanto antes no se palpen y contabilicen los frutos curiales de la reforma del papa Francisco, no es de extrañar que cualquier día tengan que destacar los titulares de los medios de comunicación social la tristísima noticia de que la Unesco, por lo de “ejemplar testimonio de moralidad” de su declaración de “Patrimonio“ decidiera la eliminación de título tan honroso como cristiano.

Más que expertos y practicantes en “Derecho Canónico”, los señores curiales habrán de ser, y demostrarlo universitariamente, doctores en la interpretación y vivencia del Evangelio, del Libro de los Hechos de los Apóstoles, de algunas cartas paulinas y aún del Apocalipsis

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