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Que acabe ya la guerra

Anglicanos, una dramática escisión eclesiástica

Participantes de la Conferencia Global Gafcon G26, en Abuja
Participantes de la Conferencia Global Gafcon G26, en Abuja | Gafcon
Luigi Sandri / L'Adige-Alto Adige
10 mar 2026 - 10:01

Una separación radical que, de hecho, sobre todo en África, supone un cisma irreversible entre el anglicanismo «ortodoxo», vinculado a la Glafcon (Global Anglican Future Conference), reunida la semana pasada en Abuja, en Nigeria, y el vinculado a la sede histórica del anglicanismo, la inglesa Canterbury, acusada de contravenir la Biblia al aceptar a mujeres en el episcopado y las uniones de parejas homosexuales (LGBTQ).

En Abuja, del 3 al 6 de marzo, se reunieron 347 obispos anglicanos y 121 pastores y laicos (hombres y mujeres) para actualizar su programa, ya esbozado en la reunión de Jerusalén de 2008 y en etapas posteriores. Pero, desde entonces, han ocurrido hechos que han llevado a la Glafcon a acelerar un momento solemne de aclaración. En particular, después de que el pasado mes de octubre, como nueva guía del anglicanismo, fuera elegida en la sede de Canterbury Sarah Mullally, la primera mujer en dirigir esa diócesis, fundada hace mil quinientos años. Si para muchos fieles anglicanos eso era una señal de esperanza para poner fin al machismo eclesiástico, para Glafcon, en cambio, era la prueba fehaciente de la necesidad de refundar radicalmente el anglicanismo sobre bases puramente bíblicas que, según las personas reunidas en Abuja, no admitirían a las mujeres obispos.

Sarah Mullaly
Sarah Mullaly

Por estas razones, Laurent Mbanda, arzobispo anglicano de Ruanda, confirmado como nuevo presidente de Glafcon, no quiso hablar de «cisma». De hecho, añadió: «Nosotros somos el anglicanismo», dando a entender que fue la Iglesia de Inglaterra la que se desvió del camino recto, al atreverse a elegir como nueva guía a una mujer, lo que, según él, es ajeno al Evangelio.

Llegados a este punto, surge una pregunta: en el anglicanismo, con ochenta y cinco millones de fieles, ¿cuántos están con Canterbury y cuántos con la gente reunida en Abuja? Aquí, desde muchos frentes se sostenía que el 80 % del mundo anglicano está con Glafcon; otros, quizás más realistas, hipotetizaban con un 50 %. En cualquier caso, serán los hechos los que aclaren la situación: es posible que en algunas de las 42 provincias anglicanas (Iglesias nacionales) algunos obispos estén con Glafcon, pero la mayoría de los fieles con Canterbury, lo que provocaría nuevas divisiones. En definitiva, solo el futuro dirá si Abuja ha abierto un camino lleno de éxitos o si el «cisma africano» está destinado a reintegrarse o a disolverse. Mucho dependerá de la respuesta de Mullally, que será consagrada arzobispa el próximo 25 de marzo.

La historia de Glafcon plantea no pocos problemas a León XIV: de hecho, los dos temas divisorios del mundo anglicano (las obispas y la bendición de las parejas homosexuales) están surgiendo también en la Iglesia católica, pero, hasta ahora, de forma amortiguada. Quizás algún día, incluso en ella, y guiada por los lefebvrianos, haya una asamblea disruptiva similar a la de Abuja. Para abordar la controvertida cuestión: ¿puede la Biblia decir si se deben evaluar los temas impuestos por la modernidad y cómo hacerlo? ¿Traiciona las Escrituras quien dice «sí» o quien dice «no»? El proceso a Galileo debería enseñarnos algo.

[L'Adige-Alto Adige, 9-3-26].

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