Arizmendiarrieta, Apóstol de la Empresa Humanista

El próximo 29 de noviembre se cumplen 50 años del fallecimiento de D. José María Arizmendiarrieta y el próximo 14 de diciembre se cumplirán 11 años del nombramiento como Venerable por el Papa Francisco del impulsor del conocido movimiento cooperativo de Mondragón

Arizmendiarrieta
Arizmendiarrieta
Juan Manuel Sinde, Presidente de la Fundación Arizmendiarrieta y miembro del Foro DSI
22 ago 2026 - 08:16

El próximo 29 de noviembre se cumplen 50 años del fallecimiento de D. José María Arizmendiarrieta y el próximo 14 de diciembre se cumplirán 11 años del nombramiento como Venerable por el Papa Francisco del impulsor del conocido movimiento cooperativo de Mondragón. Razón por la que hemos celebrado el que hemos denominado Año de Arizmendiarrieta. Año de la Empresa Humanista.

Merece la pena recordar en primer lugar, que pocos días antes de morir recibió al entonces ministro de Trabajo, Álvaro Rengifo. La visita fue corta debido a la fatiga del enfermo, quién, como despedida le espetó: “Álvaro: mirar atrás es una ofensa a Dios. Hay que mirar siempre adelante”. Ya que esta frase revela una de las características del líder indiscutible del movimiento cooperativo del siglo XX.

Esta celebración es, por tanto, una oportunidad para impulsar la aplicación de sus valores a la cultura empresarial (y también social, ya que sus objetivos trascendían a la empresa buscando “Transformar la empresa para transformar la sociedad”).

A fin de tener en cuenta estas consideraciones queremos destacar como guía una de sus frases favoritas “Siempre hay un paso más que dar”, de tal manera que nos obligue a que cualquier mirada al pasado (posiblemente inevitable) venga acompañada de una propuesta de acción para el futuro.

Su genio, sin embargo, estuvo en su fantástica capacidad de aplicar sus ideas a la realidad con una finalidad muy clara: ayudar a resolver los problemas de las personas y las familias de su época superando los posicionamientos ideológicos, habituales entonces

Como referencias básicas, recordemos que Arizmendiarrieta, criado en un caserío vizcaino y educado, por tanto, en las creencias y valores de la cultura tradicional vasca, fue un sacerdote que tuvo una formación que no difería de la que tuvieron los 400.000 sacerdotes católicos de la época (aunque pasado por el tamiz del lema del entonces Seminario de Vitoria: “Sólo sacerdote, en todo sacerdote, nada más que sacerdote”) .Su genio, sin embargo, estuvo en su fantástica capacidad de aplicar sus ideas a la realidad con una finalidad muy clara: ayudar a resolver los problemas de las personas y las familias de su época superando los posicionamientos ideológicos, habituales entonces. “Las ideas separan, las necesidades unen” repetía para subrayar la necesidad de concitar la colaboración de todos por encima de las lógicas discrepancias ideológicas. (A no olvidar hoy en día, tal como nos recordaba recientemente el Papa León XIV…)

Arizmendiarrieta
Arizmendiarrieta

Destacó por su elevado pragmatismo (“El ideal es hacer el bien que se puede, no el que se sueña”) lo que le llevó a focalizarse en la resolución de problemas de forma colaborativa, lo que se complementaba con su rechazo a la palabrería y su valoración de la acción y no del discurso: “Los hombres que pudieran hacer bellas formulaciones pero que no fueran capaces de rubricarlas con hechos no nos sirven”. Reflexiones, sin duda, muy útiles también para los tiempos actuales…

Y que le llevó a rechazar cualquier fórmula jurídica como definitiva, así como a ser extraordinariamente flexible en las soluciones, siempre inspiradas en una base de valores humanistas anclados en su fe cristiana.

Manteniendo siempre los pies en el suelo: “Estimamos suicida anteponer unos principios de orden humano a las realidades del momento y a las leyes económicas que gravitan sobre la empresa”, lo que no le impidió una notable ambición en los logros a conseguir y un rotundo rechazo de la autocomplacencia: “La satisfacción es una morfina peligrosa en los responsables de una empresa moderna”.

Inauguración de la planta de Garagarza
Inauguración de la planta de Garagarza | Arizmendiarrieta Kristau Fundazioa

Todo lo cual nos interpela para buscar nuevas alternativas empresariales que trasciendan a las actuales fórmulas jurídicas cooperativas: “Los principios cooperativos tienen que proyectarse en fórmulas prácticas viables y apropiadas a las circunstancias:quien las interpretara con otra rigidez sería un dogmático que haría muy mal servicio a la verdadera Cooperación”

Y siempre, en cualquier caso, con una rigurosa coherencia en su actuación con los principios morales, que resumía en una frase clarividente: “Actuar y no ganar, crear y no poseer, progresar y no dominar”, que nos debe servir para centrarnos en los nuevos retos que él nos propondría, inspirándonos en su carácter de Apóstol de la Empresa Humanista para afrontarlos.

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