Arqueología curial de las sentinas de Añastro (I)
Este análisis nace de la estupefacción ante el hecho de que el caso Zornoza está desvelando una cadena de opacidades, cuyas raíces se adentran en la noche de los curiales tiempos.
En la superficie, aparece el asombro acerca de las consecuencias del sorprendente hecho de que respecto al emérito Zornoza, alguien ha decidido (la oficina de prensa de la CEE se niega a informar quien), sobrecompensar materialmente sus gastos, de manera provocadora y positivamente discriminatoria respecto al resto de eméritos españoles -que se pagan con su pensión la propia residencia, la manutención y el servicio doméstico- lo cual atufa a muchas espantosas incoherencias, todas ellas radicalmente opuestas a ese Evangelio, respecto del cual, el conjunto de los mitrados -y algún administrador apostólico- nos animan a mirarnos, más que nunca, durante la cuaresma…
Sino que además, se le ha conferido con total ausencia de prevención adecuada, potestad totalmente soberana -es decir que ejerce sin seguimiento ni control fehaciente su soberanía- sobre al menos el pequeño territorio y la servidumbre de al menos un inmueble, que le sufragan sin saberlo quienes contribuyen con sus limosnas en cada eucaristía de no sabemos con certeza si una o todas las diócesis (ya que la opacidad de la oficina de prensa de Añastro es total acerca de si se trata de la totalidad de las españolas -castrense incluida- o de una sola).
De tal manera, que un presunto pederasta como Zornoza puede estar en este momento reunido, esperemos que piadosamente, con menores de edad en predios sufragados con las cuestaciones de eucaristías, celebradas a lo que se ve por todo el clero y todas las curias españolas, sin que al 99.99% de los celebrantes se les haya no pedido permiso, sino al menos comunicado. O sea que ya en este primer punto la transparencia sinodal en Añastro ha pasado de presunta a nula.
La segunda cuestión es, cuantos celebrantes lo saben o sabían y por qué lo ocultan al resto de los pastores, y al rebaño de la santa grey del pueblo de Dios. ¿Lo callan por mesura o por infinita prudencia?
Comprobémoslo con la tercera cuestión acerca de como pudo abordarse este asunto:
Es cierto tanto que Zornoza es aún del todo presunto (Laus Deo) como que la actual ejecutiva de la CEE no tiene cerca para orientarse la experiencia de la cárcel concordatoria de Zamora, creada por Antonio M.ª Oriol Urquijo en 1968. Pero al respecto, es imposible no preguntarse do fue la tan infinita como exquisita prudencia que adorna a la legendaria inteligencia vaticana.
Veamos, el heredero estratégico del añorado -por los poderosísimos seguidores de Don Marcelo que determinaron al papa Francisco a abstenerse de hollar Hispania- Cardenal Casaroli, fue naturalmente el Cardenal Sodano (tb. conocido como el hombre de Pinochet y de Maciel en el Vaticano), y todas las curias saben de sobra que su personalísimo secretario en la nunciatura chilena fue su Excelencia Reverendísima actual nuncio del papa León XIV en España.
¿Por qué podemos estar del todo seguros de que el muy cualificado diplomático, doctor en dogmática por la gregoriana Monseñor Piero Pioppo (Savona, 1960), jamás habría caído en chapuza tan patética ante una visita tan anhelada como la que estamos preparando los católicos españoles con la visita a algunas diócesis de S.S. León XIV, dejando suelto y plenamente soberano de su territorio y su servidumbre -por pequeño que sea- en un piso de lujo en un barrio de lujo, de una ciudad con alquileres impagables para la mayor parte de quienes dadivosamente lo sufragan con cuestaciones litúrgicas (sin saberlo), y sin control de ninguna clase…. a un presunto pederasta, presunta pareja de otro presunto, cuyas andanzas y repentina congelación de su beatificación, se narran en las oficiosas biografías de uno de los mejores discípulos de Don Marcelo y de Casaroli, quien disfruta precisamente de un ático eclesiástico, igualmente discriminatorio en su total gratuidad, de 300 m² que ya hace años estaba valorado en 1,7 millones de euros, muy cerca del Palacio Real, eso si muchísimo más modesto que el de Zornoza. Pero con la muy “chic” circunstancia de que su amplísimo garaje aloja la rarísimamente visible muralla Omeya de Madrid construida por Mohamed I de Córdoba en el siglo IX?
¿A quién se le puede haber ocurrido cebar una bomba nuclear de ese calibre en este momento histórico de una iglesia, acosada incluso por Vox, como la española? Jamás a Mons. Piero Pioppo si se le hubiera consultado. Ya que sobrado de “finezza”, como mucho habría dudado entre la opción más drástica, la que el propio Zornoza urdió en su despótica singladura al frente de la bicontinetal diócesis a la que ha dejado psicológica, espiritual y moralmente como Atila, para quienes mínimamente le disentían.
Internarlos al menos 5 años en un convento de clausura (aunque no necesariamente sin emolumentos como el sí decretó), antes de concederle siquiera el derecho a ser recibido en audiencia; algo menos periodístico, como sería tenerlo a superlujo en los discretos inmuebles Memores Domini, de los laicos consagrados de la secta que introdujo en España, Comunión y Liberación y que constituyó la mayor alianza entre una élite empresarial católica organizada en Europa y un líder político, Berlusconi (en la sentencia judicial de cuyo precedecente, Andreotti, se demostraron “contactos indirectos con ambientes mafiosos antes de 1980”). O quizá algo todavía más prudente, como alojarlo en alguna de las casas de institutos seculares en Madrid, adecuadamente controlado.
