El CELAM se solidariza con los Peregrinos de El Seibo, en lucha por la dignidad
En el marco de la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) lanzó la campaña "La vida pende de un hilo"
En el marco de la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 2024, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) lanzó la campaña “La vida pende de un hilo”, en conjunto con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano y la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL), con el objetivo de promover la solidaridad, la protección y el reconocimiento de la labor de los defensores de Derechos Humanos, líderes sociales y actores cívicos en América Latina y el Caribe. Se hizo pública la campaña regional “La vida pende de un hilo”, con el lema “Tejiendo futuro, protegiendo vidas”.
Se eligieron cuatro casos emblemáticos: en Honduras (Juan Antonio López), México (Familias de Acapulco en búsqueda de sus desaparecidos), República Dominicana (Peregrinos de El Seibo) y Paraguay (Mujeres sembradoras de esperanza). Estos casos permitieron visibilizar realidades distintas, aunque atravesadas por patrones comunes de violencia, exclusión y amenaza.
Con el objetivo de dar seguimiento y apoyar la lucha por la dignidad de “Los Peregrinos de El Seibo” se acogió la visita del P. Francisco Hernández, Director del Centro de Programas y Redes de Acción Pastoral del CELAM, y del Dr. Frank Varelas, especialista de protección de INSPyRE (Instituto Interamericano de Paz y Reconciliación) y Secretario técnico del programa “La Vida Pende de un Hilo”. Desde los días 7 al 11 de octubre se realizaron varios encuentros comenzando en el Obispado de la Diócesis Nuestra Señora de la Altagracia con Mons. Jesús Castro, el Vicario General - P. Jorge Reyes y el Vicario de Pastoral - P. Cristino Guerrero. Se agradeció a la Diócesis el apoyo a Los Peregrinos a la vez que se valoró la importancia de seguir trabajando en sinodalidad por esta noble causa.
El Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) lanzó la campaña “La vida pende de un hilo”con el objetivo de promover la solidaridad, la protección y el reconocimiento de la labor de los defensores de Derechos Humanos, líderes sociales y actores cívicos en América Latina y el Caribe
En la tarde se reunieron con la vida religiosa de El Seibo: Misioneras Dominicas del Rosario, Hijas de María, Hermanas de la Asunción, sacerdotes diocesanos, frailes dominicos y fraternidad de laicos dominicos en donde se dialogó en la misma línea de colaboración. Al día siguiente se llevó a cabo un encuentro con el equipo de Radio Seybo que, ha apoyado esta lucha desde el inicio. En la tarde se visitó y escuchó a las familias desalojadas por el Central Romana.
La mañana del sábado 10 fue muy significativa pues se visitó a los Peregrinos en La Culebra donde se reúnen habitualmente en una enramada cerquita de donde fueron desalojados. En un clima de oración y de diálogo se recordaron las violaciones a la dignidad por parte del terrateniente que permanece impune a la justicia apoyado por una fuerza política y económica oscura.
La presencia de los delegados del CELAM junto a Fr. Eduardo Romero O.P. y Fr. Damián Calvo O.P. además de Fabrice y Anthony, alumnos del Centro de Teología Santo Domingo de Guzmán, llenó de esperanza a los campesinos en la lucha por la reconquista de su tierra. Después se visitó a María y Domingo, padres de Carlitos quien fuera asesinado por un sicario del terrateniente.
En la mañana del domingo se celebró la Eucaristía en la capilla de la Escuela El Rosario y después se participó en una caminata solidaria de todos los colectivos de lucha popular de la región oriental a los pies de la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia.
Este acompañamiento del CELAM en representación del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano y la Pontificia Comisión para América Latina significa un gran aliento para los Peregrinos en su sueño de cumplir la voluntad de Dios para que la tierra mane leche y miel (Ex 3, 17) como lo hacía en el tiempo anterior al desalojo.
