Carta abierta a ningún Papa ¡Carta abierta a mí mismo!
Ojalá esta carta dé herramientas a las víctimas de abuso sexual de un sacerdote
Querido “Sergio”:
Has visto como luego de todos estos años de intercambios de correos, cartas con un Papa que te llamó por teléfono y te recibió en su casa, denuncia canónica y penal, decenas de cartas certificadas, correos electrónicos, búsqueda de justicia, de reparación, de verdad y de salud, etc; siempre esa salud se tambaleaba, últimamente con horribles ataques de pánico, ansiedad y dolor de cabeza.
“Sergio querido” y te das cuenta de que últimamente has podido solucionarlo gracias a tus herramientas ganadas con más de 12 años de terapia, de medicación pautada por un psiquiatra, con yoga, deporte, vida sana, dejar el alcohol, comer bien y aprende a dormir.
Pero lo has pasado mal, y a veces lo sigues pasando mal ¡Es muy injusto!
A las víctimas de abuso de un sacerdote se nos destroza lo más importante y valioso: nuestro equilibrio interior y nuestra espiritualidad, y mucho más cosas; y te has dado cuenta, gracias a tu insistencia, exposición pública e intentar incansablemente, durante más de siete largos años, dialogar con los responsables de aquel sacerdote que te hizo daño; te has dado cuenta ahora que debes darte "por vencido".
¿Por qué te has dado por vencido? Porque ya no crees en la institución que representa el Papa de turno, ni en los Arzobispos de turno, ni en las comisiones “de protección de menores” creadas en cada diócesis. Ya no crees en el clero, ni en los obispos. Ni en la iglesia católica en general, en lo que se ha convertido.
Pero sí crees en las personas. Y parece que en “Dios” también, aunque afirmas que hasta esa palabra, “Dios”, está contaminada por las enseñanzas de este clero en sus homilías.
¡Ya sé! “Sergio”, te queda en el aire, en tu mente, la siguiente pregunta: ¿qué es la "justicia" en tu caso de abuso sexual de un sacerdote?
La reparación integral que nunca llegó, ni llegará, en tu caso (todo esta prescripto, fue en Argentina donde ni siquiera hay Defensor del Pueblo actualmente, etc.). Eso hubiera sido parte de esa justicia. Por eso ya no crees en la institución del clero, ni en lo que se ha convertido la Iglesia católica en general, porque si no son capaces de sanar a una víctima, en cualquier parte del mundo, todo carece de sentido para ti.
Tampoco puede ser que todo dependa de la buena voluntad del papa Francisco, León, o el que sea que este ahí ahora, y en los próximos siglos. Te has dado cuenta que no puede ser que haya víctimas del primer mundo y otras del segundo o tercer mundo. Las que tienen audiencias privadas, y las que no
Tampoco puede ser, “Sergio querido”, que todo dependa de la buena voluntad del papa Francisco, León, o el que sea que este ahí ahora, y en los próximos siglos. Te has dado cuenta que no puede ser que haya víctimas del primer mundo y otras del segundo o tercer mundo. Las que tienen audiencias privadas, y las que no. Las que llegan a esas instancias, y las que no. No puede ser que tu salud y reparación solo dependa de tu esfuerzo y de tus herramientas. Te has dado cuenta que “tus obispos” de turno (fueron varios) se hicieron los distraídos cuando de verdad te acercaste a esa reparación económica, tan necesaria para tu salud y proyecto de vida.
Justicia, para ti, ahora es tu salud, tu libertad y dejar de "pelear y golpear" puertas que nunca se abrirán, porque están atrapadas en el poder, de esa institución (lo has terminado de comprobar en la visita del papa León a España).
“Sergio”, que te quede bien claro, para siempre en tu corazón y en tu mente: los abusos son crímenes, son un delito. No lo soluciona la misericordia. Has hecho lo humanamente posible por conseguir justicia. Te has topado con el horror y la parte más oscura de esa institución. Muchas víctimas de abusos de sacerdotes se están muriendo, por las secuelas. Muchas personas humildes, solas, sin recursos. Se mueren, sufren, caen en depresión, en adicciones, sufren la indiferencia, etc.
Para finalizar esta carta abierta a ti, querido “Sergio”, sé que necesitas decir en voz muy alta lo siguiente, sin querer ofender esta lectura: Papa Francisco, comisiones de protección de menores creadas por su mandato, Congregación de la Fe de Roma (que te contesta cartas con partes en latín y sin copia para ti), Papa León, Arzobispos, obispos y cardenales, protocolos de prevención, foros, charlas, encuentros, mecanismos deficientes de reparación, etc., todo lo relacionado con tu abuso sexual de un sacerdote; grita fuerte “Sergio”: “FUERA DE MI VIDA, son hipocresía, muchas veces también delincuencia, y siempre irresponsabilidad”
Te repito claramente: son hipocresía, muchas veces también delincuencia, y siempre irresponsabilidad.
“Sergio”, ahora tu salud, es tu Justicia.
Tu Justicia, es cuidar tu salud, sin ellos.
Sé que crees también en lo siguiente: crees firmemente en que “Dios” solo puede actuar a través de la generosidad de personas concretas. Y su justicia también.
Gracias por leerme.
sjdecuyper@gmail.com
