Siempre habrá vocaciones consagradas La crisis en la vida religiosa

(Carmen Bellver).- El Concilio Vaticano II fue un acontecimiento que cambió el rostro de la Iglesia. Algunos se empeñan en documentar la sangría de vocaciones para justificar que el aggiornamiento supuso un terremoto en los conventos y seminarios. Tal vez peque de osada si muestro mi reflexión personal sin más armaduras que las teclas de la máquina. Pero creo que es injusto y hasta desmoralizador para el creyente que se aireen estadísticas sin tener en cuenta determinadas circunstancias.

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