Ecos del histórico encuentro de ANIR con el presidente de la CEE Juan Cuatrecasas: "Tenemos confianza, esperamos que Omella no falte, no nos decepcione"

Omella, tras el encuentro con las víctimas
Omella, tras el encuentro con las víctimas

La reunión se produjo, "pese a los intentos torticeros de una parte de esa jerarquía de ejercer el esperpento, la trampa, la negación y la pusilánime actitud de boicotear una reunión y una rueda de prensa que para algún medio y sus sombras fueron definidas como un intento de instrumentalizacion por parte de ANIR del ofrecimiento del presidente de la Conferencia Episcopal"

"ANIR siempre ha estado y estará al lado de la verdad, la justicia, la reparación y el acompañamiento y fue el miércoles a petición de Omella a trasladar el mensaje entre las cuatro paredes del edificio de la calle Añastro, con luz y taquígrafos"

"Es el principio del fin. Ellos, quienes deben decidirlo y hacerlo, deben elegir si es el principio del fin de su credibilidad, ya suficientemente dañada o lo es de la gran cruz que las víctimas y supervivientes de abusos llevan portando durante tantos años de sus vidas. Es la última gran oportunidad"

“Si no se les trata así
Esto cambia de manos
Déjales que desesperen
Esperando el milagro
Quiso dar un paso hacia adelante
Quiso andar sin grilletes
Quiso vivir en libertad
Y eso nadie lo entiende”

(Oveja Negra, Barricada, Fernando Coronado Olarte / Enrique Villareal Armendariz / Francisco Javier Hernandez Larrea / Alfredo Piedrafita Gomez)

La reunión del pasado miércoles en una sala del interior de la Conferencia Episcopal entre el Cardenal Juan José Omella y un grupo de víctimas vinculadas a la Asociación Nacional Infancia Robada en la que además estuvieron presentes la letrada de la asociación y un sacerdote que durante veinte años de su vida estuvo acompañando en Chile a víctimas y supervivientes de abusos, ha supuesto primero un espacio de encuentro con sus piedras en el camino y sus palos en la rueda.

Las víctimas y supervivientes, las de ANIR presentes y no presentes en esta reunión somos los primeros y lo hemos demostrado siempre que estamos de acuerdo en que el poder de la palabra, los argumentos deben prevalecer sobre el insulto y la descalificación.

Omella, con las víctimas

Los mensajes positivos, aunque contengan hilos de crítica constructiva, deben prevalecer para que el odio se diluya sin la necesidad de combatirlo con más odio. No es un mensaje buenista, es un recurso ineludible para la buena marcha de nuestra Democracia y de la convivencia, en donde también se incluye a la iglesia, pese a los intentos torticeros de una parte de esa jerarquía de ejercer el esperpento, la trampa, la negación y la pusilánime actitud de boicotear una reunión y una rueda de prensa que para algún medio y sus sombras fueron definidas como un intento de instrumentalizacion por parte de ANIR del ofrecimiento del presidente de la Conferencia Episcopal.

Sabemos que cuando unos ladran es porque los otros cabalgan y quienes han actuado de ese modo perverso e insustancial, han quedado retratados y delatados en público. ANIR nunca ha buscado representar a todas las víctimas y supervivientes de abusos en el ámbito religioso. No es ese el objetivo, ANIR representa a sus asociados y vinculados y como tal fue citada la asociación en la Conferencia Episcopal. A partir de ahí, la voluntad y la actitud son lo que cuentan.

Omella saluda a los medios
Omella saluda a los medios

No es el momento de las trampas saduceas proclamadas por Arguello ni de resentimientos hacia quienes durante años, muchos años de sus vidas transcurridos desde que eran niños y niñas, han padecido dolor, silencio, negación e impunidad. Era el momento, es el instante, de que la iglesia se comporte como lo que dice ser para que resulte creíble de una vez. Es ya hora de humanidad y criterio, de que quienes deben hacerlo, implementen medidas de reconocimiento, reparación y acompañamiento, de justicia restauradora canónica y cristiana, más allá de dobles juegos re victimizadores.

Es hora de que la iglesia española y también la Vaticana cumpla con su deber fraternal de atención a todas las víctimas y supervivientes por encima del obstruccionismo del que ha hecho gala, sin rubor, durante muchísimo tiempo.

ANIR siempre ha estado y estará al lado de la verdad, la justicia, la reparación y el acompañamiento y fue el miércoles a petición de Omella a trasladar el mensaje entre las cuatro paredes del edificio de la calle Añastro, con luz y taquígrafos. Ese mensaje y el de que después de años de encubrimiento no va a tolerar ni un segundo más que la sombra de la duda razonable, de los árbitros parciales y de la negación a los abusos perpetrados siga imponiéndose por el poder de la mentira y la prepotencia.

Omella, con Infancia Robada

Ya hemos sufrido mucho, demasiado y mientras la mano diestra de Omella tomaba nota en una agenda, del dolor expresado por cada una y uno de los presentes, con más de una lágrima y más de una expresión de lógica rabia, la dignidad de esas niñas y niños iba escalando posiciones en la escalera que lleva hacia su justo reconocimiento.

Allí estaba también nuestro querido Diego, una víctima que ya no está entre nosotros en cuerpo pero si en alma y corazón. Allí estuvo presente, por encima de nuestras reivindicaciones, la dignidad, el humanismo, el equipo y la unidad de acción y emoción, el respeto, los derechos humanos y de la infancia y esa palabra que tanto sana y repara : la confianza.

Una confianza a la que ahora esperamos que Omella no falte, no nos decepcione, demostrando que el depósito que hemos hecho de ella en el, sirva para algo. Porque el dolor fortalece, pero al dolor después de tantos años de paciencia, hay que repararlo. No hacerlo va contra los principios que la iglesia de Pedro predica. Ya no es una cuestión de lógica o de obligación, es una cuestión de coherencia y humanidad a la que la iglesia española y vaticana no puede seguir fallando sin rubor y con excusas patéticas.

Es el principio del fin. Ellos, quienes deben decidirlo y hacerlo, deben elegir si es el principio del fin de su credibilidad, ya suficientemente dañada o lo es de la gran cruz que las víctimas y supervivientes de abusos llevan portando durante tantos años de sus vidas. Es la última gran oportunidad. No aceptarla sería un error de consecuencias ilimitadas. Si una parte importante de ellos no son capaces de identificarse como lo que se supone que son, cómo pueden esperar que nosotros les identifiquemos como lo que dicen ser.
Identifíquense ya, cumplan con la palabra de Cristo, ese al que dicen venerar. Sin máscaras ni velos. Con claridad y contundencia.

Esperamos pues que este encuentro sea un ladrillo más en el muro de contención contra la falta de vergüenza. Y que no sea mucho esperar. Ya hemos esperado demasiado. Nos robaron nuestras existencias y seguimos dándolo todo por esta causa. Que la iglesia con inmediatez pueda decir eso mismo, mirándonos a la cara.

Verdad, justicia, reparación y acompañamiento.

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