"Lo que es y lo que parece" La delicada profesión de informar y contar

La delicada profesión de informar y contar
La delicada profesión de informar y contar

"Una cosa está clara: cuanto más sesudo y cuidadoso es un texto, más fácil es que se lo lleve la primera brisa del día"

"Albert Camus describía la información como conocimiento de todo aquello que necesitamos saber. Sin embargo, escuché hace poco a un maestro del periodismo que noticia es todo aquello que alguien no quiere que se sepa"

"Información como conocimiento de lo que necesitamos saber, está claro. Información como conocimiento de aquello que alguien no quiere que se sepa, segunda forma de verla, te pone los pelos de punta"

"En fin, está claro que nada puede resumirse, ni en la red ni en los media, en una máxima de ciento cuarenta caracteres y con ella decir todo de lo más hondo de la vida"

"Información es derecho a conocer lo que necesitamos saber y todo lo demás es impropio. Pero no tiene remedio fácil"

"Sin embargo, en ética, lo que no necesitamos saber como personas libres, justas y empáticas, no es información; es invasión de pareceres que nada suman a la vida digna en común. Hablar por no callar, cuando no, herir"

"A las cosas por su nombre. La venganza siempre es injusta. La ley no, la ley suele ser justa, se aproxima siempre a ello"

Si hay un terreno pantanoso al escribir, tal es hablar de nosotros mismos, los opinadores, y hasta dónde y cómo acertamos al amasar esto y aquello. Una cosa está clara: cuanto más sesudo y cuidadoso es un texto, más fácil es que se lo lleve la primera brisa del día. No es una disculpa. En la sociedad de la comunicación, cualquiera accede a la red y dice, postula y discute con quien quiere y de lo que quiere. Otra cosa es que te hagan caso. Es igual. En el día a día he aprendido que hay gente especializada en caer siempre de pie. Le digan lo que le digan, o no le habías entendido, o eso mismo, de otro modo, ya lo decía ella. O qué más da, es cuestión de gustos, y ahí termina tu tiempo. Es duro.

Los grandes comunicadores son los periodistas, la profesión por excelencia de la noticia y el relato breve y concreto. No teman, no voy a por ellos. Les recomiendo autocrítica, como a los demás, contando hasta diez antes de firmar el texto. Una parte de los hechos, y más si se trata de una microparte, no da cuenta de la realidad en casi nada, la pervierte al cabo. Yo escribo en este medio y algún otro, ocasionalmente, pero sería ridículo decir que soy periodista. No tengo ni idea de su estilo. Sólo es un ejemplo de la diferencia de lo que es y lo que parece.

Información

Albert Camus describía la información como conocimiento de todo aquello que necesitamos saber. Sin embargo, escuché hace poco a un maestro del periodismo que noticia es todo aquello que alguien no quiere que se sepa. Las dos definiciones y otras mil requieren muchas precisiones, pero la comparación puede ser genial.

Información como conocimiento de lo que necesitamos saber, está claro, para nuestro vivir cotidiano como ciudadanos con autonomía, justicia y empatía. No estamos hablando de ser un genio en los datos de la wikipedia, sino de cómo vivir y convivir, disfrutar y colaborar, caminando bien atentos a las cosas que suceden, empáticos hacia la vida de todos y prontos a diferenciar lo que me compete de lo que no.

Información como conocimiento de aquello que alguien no quiere que se sepa, segunda forma de verla, te pone los pelos de punta. Sin duda aquí se acumulan los matices, pues se da por supuesto que no debe ser un asunto privado-íntimo. Pero claro, íntimo es una cosa y privado es otra algo distinta. Hoy, en la sociedad de los cristales y espejos, prácticamente sólo los místicos y los poetas respetan esa máxima; es admirable cómo cuidan la vida interior a la que se refieren. Y a la contra, cuanto más alejada de lo íntimo está una información, más reclama aportar detalles que insinúen esa intimidad y despierten curiosidad.

Noticias

Por sencilla que sea nuestra experiencia en lo que cuento, todo se vicia por razones tan diversas como que si alguien comercia con su intimidad, ya no es posible pedir auxilio y derecho. Nadie te hará caso. O si la noticia compite por ser fuente de prestigio y dinero en el medio que antes la adelante, casi nadie reparará en si está contrastada, se refiere a un presunto o conlleva elementos de intimidad que a los demás ni nos van ni nos vienen. O si la noticia afecta a enredos financieros y políticos de altos vueltos, entonces olvídate, porque la sociedad de cristal ya es un espejo ciego. Te devuelve la imagen que tú mismo proyectaste. O sea, vives de intuiciones y te acostumbras a suponer que esa es la realidad.

En fin, está claro que nada puede resumirse, ni en la red ni en los media, en una máxima de ciento cuarenta caracteres y con ella decir todo de lo más hondo de la vida, pero también es claro que el filósofo tenía más razón que el maestro de periodistas del ejemplo.

Información es derecho a conocer lo que necesitamos saber y todo lo demás es impropio. Pero no tiene remedio fácil. Creo que la ley penal se impone con razón controles muy cuidados antes de recortar el territorio de la libre expresión y, ahora mismo, de las ideologías más peregrinas. Es muy difícil y el primado corresponde a la libertad de expresión y, en caso de duda, siempre a su favor.

Sin embargo, en ética, lo que no necesitamos saber como personas libres, justas y empáticas, no es información; es invasión de pareceres que nada suman a la vida digna en común. Hablar por no callar, cuando no, herir. Y si el motivo es que antes otros lo hicieron igual de mal contra nosotros, y que ahora la vida se vuelve contra ellos, no hay peor justificación: razón añadida para no hacerlo. ¿Cuándo la venganza fue buen criterio de conducta entre personas dignas? ¿Cuándo el devolvérsela con intereses es un modo de moralizar la vida de quien antes la padeció?

A las cosas por su nombre. La venganza siempre es injusta. La ley no, la ley suele ser justa, se aproxima siempre a ello. La venganza es siempre venganza, con razones que la expliquen o no, siempre es venganza. Las redes, la política, la lucha social y profesional están llena de ejemplos de este equívoco, pero no es no, en la venganza, no es no. No hay quien construya así nada serio.

Primero, Religión Digital



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