¿Se ha desinflado el globo papal?
¿La huella de la visita papal a España ha anidado en el campamento eclesiástico, en la cúpula episcopal? La respuesta más inmediata es también el silencio. El Papa terminó su viaje y sus referencias a la pobreza, a la emigración, a la paz no son temas eclesiásticos; hay otros temas que les preocupanmás y en la línea de los partidos cristianos de derecha
Ha pasado un mes desde que el papa León XIV ha visitado España. Sin duda su visita ha dejado huella y actitudes encontradas, principalmente por no haber enfrentado con más visibilidad el problema de la pederastia clerical. Pero ahí están sus gestos de acogida y sus homilías y discursos con referencias llamativas a los pobres y marginados y a los emigrantes, sin olvidar la paz tan necesaria hoy en nuestro mundo, donde las guerras se convierten en tragedia cotidiana.
Pero la pregunta es si esta huella papal tiene un calado profundo y sus palabras son referentes para nuestra sociedad civil y para la Iglesia española. La impresión y los hechos afirman lo contrario, principalmente si nos atenemos a los dirigentes políticos, que se consideran cristianos y representan a los partidos de derechas, y a obispos integrantes de la cúpula episcopal.
En el ámbito de la política se sigue como estábamos y, en cierto modo, peor. Los partidos (cristianos) de la derecha cada vez más escorado a los ricos. No sé si el discurso del Papa en el Congreso entró por un oído y salió por el otro; mucho me temo que ni siquiera llegó a entrar, porque ya de antemano estaba tapado. El rechazo a la pobreza desde la emigración, por ejemplo, sigue vigente, como se ha comprobado en en los acuerdos del Gobierno andaluz entre el PP y Vox. Todo ello con la misma argumentación (?) de que los emigrantes están a la cabeza de los datos de los delitos, de la criminalidad, del colapso de las urgencias hospitalarias, etc; a este argumentario se ha añadido que el voto de la emigración favorece al Gobierno central, al poner en marcha la norma de regularización de emigrantes que viven en España antes de 31 de diciembre del 2025 y que entró en vigor el pasado uno de abril. Los partidos cristianos recurrieron esta norma ante el Tribunal Supremo, cuya decisión ha sido contraria a lo solicitado y, por lo tanto, la regularización de emigrantes sigue en pie afortunadamente. Pero es más. El rechazo a la pobreza es cotidiana, como lo ha puesto de manifiesto en estos días el presidente del PP en una reunión con los empresarios vascos, demonizando las bajas laborables al considerarlas como un cáncer, y que según él, sin tener en cuenta la normativa vigente, agobian extremadamente la economía empresarial, con el agravante de que los trabajadores se aprovechan de las bajas laborables para no ir a trabajar.
No sé si el discurso del Papa en el Congreso entró por un oído y salió por el otro; mucho me temo que ni siquiera llegó a entrar, porque ya de antemano estaba tapado. El rechazo a la pobreza desde la emigración, por ejemplo, sigue vigente, como se ha comprobado en en los acuerdos del Gobierno andaluz entre el PP y Vox
Otro tema papal, la paz en el mundo. El silencio es la respuesta de los partidos cristianos. Para ello el Derecho Internacional no tiene nada que decir en las guerras de Gaza, Ucrania, Irán o Líbano, pues si EEUU, Rusia o Israel han tomado esa vía bélica es porque tienen sus razones.
¿La huella de la visita papal a España ha anidado en el campamento eclesiástico, en la cúpula episcopal? La respuesta más inmediata es también el silencio. El Papa terminó su viaje y sus referencias a la pobreza, a la emigración, a la paz no son temas eclesiásticos; hay otros temas que les preocupanmás y en la línea de los partidos cristianos de derecha. Esto se ha puesto de manifiesto en la Escuela de Verano 2026 organizada por la Conferencia Episcopal Española (CEE), la Fundación Pablo VI y la Universidad Pontificia de Salamanca, y que se ha podido seguir en las crónicas de Religión Digital.
El Presidente de la CEE, en su intervención en la clausura del evento, vino a resumir las preocupaciones actuales de los obispos españolesen relación a la vida democrática, teniendo siempre en cuenta la de nuestro país. Para él el Estado (nuestro Gobierno) lo que hace es "ofrecer limosnas (pagas) a las clases medias" para "comprar al ciudadano y hacerle dependiente del Estado", pues "las democracias se han convertido en asistencialistas", lo que considera unas "soluciones simplistas". Es más, "cuando un Estado olvida la ética se convierte en una banda de ladrones, a las pruebas me remito". La paz como tarea democrática ni se menciona.
Contrasta esta posición episcopal con la del ministro de Asuntos Exteriores en la mencionada clausura. Para él “el compromiso para fortalecer la democracia es de todos y de todas”. “La quiebra de este compromiso, la defensa de la justicia social, las guerras… toda esa responsabilidad también la tenemos cada uno de nosotros”, ha subrayado el ministro. Ante este panorama, “tenemos que tener confianza en ello y creer en el diálogo y la paz. Este momento de crisis nos lleva a replantear nuestros derechos. El nuevo orden solo será posible de manera conjunta. Solo desde el compromiso con la democracia y la dignidad humana se podrá asentar el orden internacional de paz y de justicia. Garantizar los derechos fundamentales de todos los ciudadanos es defender la democracia. Es un compromiso con los valores de libertad”.
A simple vista las preocupaciones del ministro de Asuntos Exteriores está más en la línea marcada por el Papa. La huella papal está ahí en la vida eclesial ordinaria de tantas gentes, de organizaciones eclesiales que acogen al emigrante, al pobre. Una tarea en silencio, pero que hay que visualizar y contrarrestarlas con esas preocupaciones de algunos obispos, aunque de gran peso en la estructura eclesiástica. A este respecto es llamativo el gesto que va a realizar este domingo el cardenal de Madrid, celebrando la eucaristía en uno de los barrios madrileños más pobre, La Cañada Real. Este barrio abandonado, incluso castigado municipalmente con diferentes decisiones, algunas de ellas muy llamativas como derribar viviendas para posibles ventas enriquecedoras, es objeto de tareas eclesiales de ayudas y acogidas, como las que llevan a cabo, entre otras, todos los viernes la Organización eclesial “Bocata”.
Es el gesto de la Iglesia en la periferia, como recordaba con cierta frecuencia el papa Francisco.La acogida al pobre, al necesitado, al emigrante… ha de ser tarea esencial de la Iglesia, como nos recuerda el texto de Mateo (25, 31-46). No parece que ésta sea la mochila de los partidos cristianos de derecha y de la cúpula episcopal española, tal vez más preocupada por aquello que le echaba en cara san Bernardo de Claraval a su amigo el papa Eugenio III: “Te dejas agobiar por toda clase de juicios sobre cosas exteriores y seculares; sólo te oigo hablar de juicios y leyes; todo ello, y las pretensiones de riquezas y de prestigio, proviene de Constantino, y no de Pedro”.
