Gaetano Vallini: "Detener la guerra antes de que se convierta en un abismo irreparable"
Una reflexión de L'Osservatore Romano sobre las graves incógnitas del conflicto que está incendiando Oriente Medio y no solo… Mientras tanto, se suman muertos a muertos, destrucción a destrucción
(Gaetano Vallini-L'Osservatore Romano/Vatican News).- Hasta dónde y hasta cuándo: estas son las incógnitas del conflicto desencadenado por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. No está claro hasta qué punto quienes planearon la enésima guerra previeron las consecuencias que se están produciendo sobre el terreno. De hecho, la respuesta de Irán se está centrando en Israel —que, por otra parte, ha vuelto a atacar a Hezbolá en el Líbano en respuesta a los ataques del movimiento chií— y en las bases estadounidenses desplegadas en Oriente Medio, pero también está atacando a algunos países del Golfo e incluso a Europa, concretamente a Chipre, donde se ha atacado con un dron la base británica que Londres ha cedido a las fuerzas militares de Estados Unidos. Es la primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial que un país de la Unión Europea se ve afectado por un conflicto. Una implicación que ha tomado por sorpresa a la UE —por cierto, ninguno de los 27 había sido advertido por Washington del ataque a Irán— ante la cual no sabe cómo reaccionar. De hecho, solo España se retiró inmediatamente del conflicto, negándose a permitir el uso de sus bases.
Mientras tanto, se suman muertos a muertos, destrucción a destrucción, y crece el temor por un conflicto mucho más amplio y con consecuencias imprevisibles
Esta nueva guerra, que estalló mientras se celebraban negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre la cuestión nuclear de Teherán, está volviendo a incendiar una parte del mundo que ya lleva décadas sufriendo una situación de gran y peligrosa inestabilidad. Y no es posible decir con certeza cuándo terminará. Quienes la iniciaron estiman que durará cuatro o cinco semanas, pero no descartan que pueda prolongarse y llevar soldados al terreno. Tampoco parece que se hayan evaluado a fondo las consecuencias en caso de no alcanzar el objetivo final, es decir, un cambio de régimen en Teherán. Mientras tanto, se suman muertos a muertos, destrucción a destrucción, y crece el temor por un conflicto mucho más amplio y con consecuencias imprevisibles. Por eso, como dijo el domingo el papa León XIV, es necesario «detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable».
