"¿Si hoy fuese ese día, hacia dónde te diría el Rey que te movieras?" De la rebelión de Lucifer al Juicio final: Una historia con porqué, para qué, cómo y hasta cuándo

Juicio final
Juicio final

"Dios decidió no arriesgar el Cielo a otra rebelión, entonces para sustituir a los ángeles insurgentes que había perdido en la batalla, decidió poner a prueba la fidelidad de sus nuevas creaturas"

"Creó al hombre con un cuerpo hecho de barro del mismo mundo en donde reinan los insurgentes; y de alma hecha del mismo espíritu del cielo en donde reina Dios"

"Dios creó el lugar y el ambiente perfecto para probar a sus nuevas creaturas, un mundo con recursos limitados y al hombre con un cuerpo dependiente de esos recursos para subsistir"

Una historia

(Ap. 12: 7-9). Antes de existir el tiempo, en el Cielo se dio una gran batalla como consecuencia de una rebelión; uno de los arcángeles de Dios lo traicionó y acompañado de ángeles seguidores intentaron derrocarlo; pero Dios con sus arcángeles y ángeles fieles a Él, derrotó a los insurgentes y los arrojó del Cielo, mandándolos al mundo que creó con ese propósito.

Un porqué

Dios decidió no arriesgar el Cielo a otra rebelión, entonces para sustituir a los ángeles insurgentes que había perdido en la batalla, decidió poner a prueba la fidelidad de sus nuevas creaturas antes de aceptarlas en el Cielo… a partir de este evento se inició el tiempo.

Y así fue como Dios creó al hombre, lo creo de cuerpo y alma a imagen y semejanza suya, un cuerpo hecho de barro del mismo mundo en donde reinan los insurgentes; y de alma hecha del mismo espíritu del cielo en donde reina Dios.

El ángel caído
El ángel caído

Un para qué

El mundo fue entregado a los insurgentes como su nuevo reino; el hombre fue puesto ahí para ser tentado por los mismos insurgentes que se oponen a ser sustituidos por alguien más.

La tentación consiste en seducir al hombre e influir en su comportamiento para que desobedezca a Dios, pone a prueba la obediencia de los hombres a la voluntad de Dios. Dios creó el lugar y el ambiente perfecto para probar a sus nuevas creaturas, un mundo con recursos limitados y al hombre con un cuerpo dependiente de esos recursos para subsistir.

Los cuerpos de los hombres los hizo con capacidades diferentes, a unos fuertes y a otros débiles, a unos inteligentes y a otros no tanto, nacidos en ambientes diferentes, con ventajas y desventajas, ninguno escogió cómo ni en dónde nacer, todo lo asignó según su voluntad.

Estas diferencias en capacidades de los hombres para hacerse de los recursos necesarios para subsistir, y lo limitado de los recursos en el mundo, creó un ambiente de competencia entre los hombres, en donde el más capaz logra obtener más.

Expulsión del Paraíso. Capilla Sixtina
Expulsión del Paraíso. Capilla Sixtina

La intención de Dios de crearnos diferentes en capacidad, no es porque ame más a unos que a otros, sino para ponernos a prueba, para ver qué hacemos con esa diferencia en nuestra relación con los demás; “siempre habrá un roto para un descosido”.

La voluntad de Dios se obedece en el Prójimo, pero para que eso se de, necesita el hombre reconocer a Dios como Padre, y por consiguiente, al prójimo como hermano. La voluntad de Dios se resume en esto: “Ámense los unos a los otros, como los he amado yo”. La voluntad de Dios tiene su fundamento en Él, que es amor. Obedecer su voluntad es amar, pero todo amor exige sacrificio de mundo. He aquí el conflicto y la dificultad para obedecerlo.

Un cómo

Obedecer la voluntad de Dios depende de encontrar el motivo para obedecerlo, y para que el motivo tenga valor deberá ser conveniente, deberá representar una ganancia de mayor valor que el sacrificio que exige el amar al hermano, y como en el mundo si tengo dos y cedo uno se convierte en pérdida y no en ganancia, el cuerpo dice que por ahí no es. El motivo tendrá que salir del alma.

Si algo sabe el hombre es que su cuerpo volverá a ser barro del mundo de donde salió, que la vida en este mundo se acaba, que tiene fin, que es mortal; pero existe en todo hombre el gen de la inmortalidad, un YO que viene del alma y se resiste a dejar de existir, que concibe lo eterno y lo hace buscar un cómo.

Las tentaciones de Jesús
Las tentaciones de Jesús

El único motivo que Dios le ofrece al hombre para que lo obedezca es la Vida Eterna. Eternidad… concepto ajeno a los sentidos del cuerpo; algo que únicamente percibe el Alma a través del espíritu de Dios en nosotros, motivo que de ser aceptado, lo obliga a tener Fe y Esperanza de que así será, sin la intervención de los sentidos.

La Fe en Él y la Esperanza en la Vida Eterna son el único motivo que ofrece Dios para obedecer su Voluntad. Así que todo descansa en cada quién, pues solos llegamos y solos nos vamos a ir, nadie se lleva nada de este mundo más allá de las consecuencias de haberle obedecido o no, para eso estamos aquí, para demostrarle a Dios con nuestros actos, si el motivo que nos ofreció nos interesó.

Un hasta cuándo

(Mateo 25, 31-46 “El Juicio Final”). Hasta que veamos al hijo del hombre con toda su majestad, y acompañado de todos sus ángeles, se sentará en el trono de su gloria; y hará comparecer delante de Él a todas las naciones, y separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a la izquierda. Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: “Vengan a mí, benditos de mi Padre, a tomar posesión del Reino que está preparado para ustedes desde el principio del mundo. Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, pase como forastero y me recibiste en tu casa, anduve sin ropa y me vestiste, estuve enfermo y me visitaste, estuve preso y me fuiste a ver".

Virtud cristiana
Virtud cristiana

Entonces los buenos preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer; sediento y te dimos de beber o forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos preso o enfermo y te fuimos a ver?". El Rey responderá: "En verdad les digo que, cuando lo hicieron con algunos de estos más pequeños, que son mis hermanos, lo hicieron conmigo”. Al mismo tiempo dirá a los que están a la izquierda: "¡Malditos, aléjense de mí, vayan al fuego eterno que ha sido destinado para el diablo y sus ángeles! Porque tuve hambre y no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber; fui forastero y no me recibieron en su casa; no tenía ropa y no me vistieron; estuve enfermo y encarcelado y no me visitaron”.

Aquellos preguntarán también: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, desnudo o forastero, enfermo o encarcelado, y no te ayudamos?". El Rey les responderá: “En verdad les digo que siempre que no lo hicieron con alguno de estos más pequeños, que son mis hermanos, conmigo no lo hicieron. Y estos irán al suplicio eterno, y los buenos a la Vida Eterna”. Si crees en Cristo, créele a Cristo… El evento de “El Juicio Final” lo describió Cristo mismo.

Para meditarlo

¿Si hoy fuese ese día, hacia dónde te diría el Rey que te movieras? ¿Hacia la derecha o hacia la izquierda?. “En ti y en mí, aún está la respuesta a esa pregunta”.

Las bienaventuranzas y el cristiano
Las bienaventuranzas y el cristiano Agencias

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