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Un acontecimiento de relevante importancia que marca un punto de referencia histórica. Así podría definir el acuerdo alcanzado por el gobierno de España y la institución localizada en la calle Añastro, madrileño distrito de Hortaleza. Una ejecutiva eclesiástica con la que habitualmente he sido y sigo siendo, pese a todo, crítico. Y no ejerzo mi derecho a la crítica sin motivo.
Creo que en ANIR, AVA y Justice Initiative España, hemos sido incluso generosos con ellos y sus antecesores. Nos hemos reunido con tres presidentes de la CEE, con el último de ellos también cuando era secretario de la institución. Algo que no ha hecho ninguna otra asociación. Les hemos dejado un espacio de debate, que cerramos cuando tras la última reunión en Añastro los allí presentes nos tendieron una trampa encaminada solo a la foto final, sin cumplir ninguno de los compromisos que dijeron asumir.
Por contra dibujaron un plan denominado Priva, que sucedía a movimientos malabares entre Cremades y Dagnino remunerados y lanzados al cubo de la basura. El Plan Priva, diga Luis Arguello lo contrario, ha sido un rotundo y absoluto fracaso. El balance de un año de actividad, lo demuestra por sí solo y objetivamente. Con pocas, muy pocas excepciones, indemnizaciones pírricas, insuficientes, irracionales, incluso diría que ofensivas.
Respuestas delirantes a los testimonios de víctimas y supervivientes que acudían de buena fe a la comisión de la Iglesia, dudando de la credibilidad del relato, fundiendo la respuesta en un criterio absurdo de falta de verosimilitud. Planteamientos de gravedad del delito en torno a las solicitaciones, esto es : si la agresión del cura fue delante del altísimo es más grave que si fue en una tienda de campaña en el monte o en un despacho sin crucifijo colgado en la pared. Delirios del medievo.
He sido crítico no por, como algunos me acusaron, nos acusaron, de anticlericalismo. Lo he sido por los devaneos de algunos obispos, más concienciados en no manchar la propia imagen y de paso las arcas de Añastro, que en preocuparse por la salud de sus víctimas y supervivientes. Su imagen a día de hoy y con alguna que otra excepción, está quebrada, rota, como el crucifijo de cristal que algunos lucen en su pecho. No somos tontos, y sabemos porque además no hace mucho pasamos presencialmente por sede vaticana, que este acuerdo ha triunfado gracias al legado del Papa Francisco, defendido ahora por León XIV.
Escucharán ustedes a García Magan y a Arguello negando la mayor. Les daré un consejo, dejen ya de hacer el ridículo. Tras el plástico de su burbuja en Añastro, hay vida, otra muy distinta de sus liturgias de auto consumo. Poca gente les toma ya en serio. A no ser esa presidenta de comunidad autónoma que a los delitos de pederastia los define como “errores” en un patético ejercicio de irresponsabilidad que le define con claridad.
El acuerdo es, en realidad y como defiende Arguello “una oportunidad alternativa para quienes no han confiado en la iglesia”, un deber con todas las víctimas y supervivientes de pederastia eclesiástica. Una deuda que la iglesia española tenía acumulada y que ahora el Vaticano le ha urgido a solventar. Porque hablamos de violencia sexual contra la infancia y la adolescencia, de una vulneración de los derechos humanos y de los principios de la cristiandad y de una cuestión de salud pública. Algo que la iglesia de Añastro ha parecido obviar durante décadas de encubrimiento.
Ahora es el momento. La esperanza de las víctimas y supervivientes, la satisfacción de la mayoría de ellas, la confianza en la credibilidad del Defensor, en el Vaticano y desde luego en el Gobierno de España, Félix Bolaños, Mercedes Murillo, y en Pedro Sánchez, comprometidos siempre con la causa, son ingredientes que apreciamos y valoramos. Es el momento, nuestro momento. Y estamos dispuestos y dispuestas a colaborar para lograr de una vez el reconocimiento y la reparación, oportunas, justas y pertinentes.
El periodista estadounidense Henry Louis Mencken, afirmó en cierta ocasión que “Es la confianza mutua, más que el interés mutuo, la que mantiene unidos los grupos humanos”. Así hemos trabajado durante todos estos años las víctimas y supervivientes de ANIR, AVA y Justice Initiative España, confianza y unidad. Así también conocimos el buen hacer de Ángel Gabilondo y su equipo, cercanos, sensibles y respetuosos. De idéntica manera, nos vimos premiados con el trato concedido por el equipo de Félix Bolaños y Mercedes Murillo.
Alguien que se quiera llamar periodista tiene que combatir su ideología y sus prejuicios, manías y pulsiones”, sino de aquellos que como Religión Digital, El País, El Diario, RTVE, Eitb, Ser, Agencia EFE, Infobae, Europa Press, y algunos otros más, han defendido la realidad, el trato objetivo, la verdad, sin cae en intereses económicos vinculados con la ortodoxia católica y el pan de Cristo sin consagrar
Confianza y unidad. Cercanía y fidelidad. Y en medio de todo ello, la impagable colaboración de los medios de comunicación, no de los altaneros y lejanos a la verdad, en este punto traigo a colación la reflexión del buen escribiente catalán contemporáneo Marçal Sintes, “Cuando alguien abandona conscientemente la búsqueda de la verdad para abrazar la mentira y el linchamiento, deja de ser periodista. Alguien que se quiera llamar periodista tiene que combatir su ideología y sus prejuicios, manías y pulsiones”, sino de aquellos que como Religión Digital, El País, El Diario, RTVE, Eitb, Ser, Agencia EFE, Infobae, Europa Press, y algunos otros más, han defendido la realidad, el trato objetivo, la verdad, sin cae en intereses económicos vinculados con la ortodoxia católica y el pan de Cristo sin consagrar.
Un acuerdo esperanzador, en el que confiamos no por descarte, sino porque detrás tiene meses de reflexión, muchas horas de trabajo y la rúbrica de esta próxima semana, a cuatro bandas, Gobierno, Defensor del Pueblo, Iglesia y aunque nuestra firma sea con tinta invisible, que no inexistente, también la de la inmensa mayoría de víctimas y supervivientes. Trabajo, prolongación y detalles. Es lo que aguarda a partir de ahora, y después reconocimiento y reparación. Un hito histórico que engalana nuestra Democracia, el Estado Social y Democrático de Derecho y la dignidad humana. Hoy España es un poco mejor. Gracias a todos y todas, incluyendo a víctimas y supervivientes, quienes colaboraron a tal fin. Parafraseando a Roosevelt “Una gran democracia debe progresar o pronto dejará de ser o grande o democracia.” De ese firme camino de progreso forma parte este acuerdo. Ni por obligación moral, ni por obligación jurídica. Por obligación humana.
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