InfoVaticana, mercaderes de la indignación selectiva: cuando la víctima les escupe en la cara
InfoVaticana anuncia que el primer denunciante de los abusos del Sodalicio retira su aval a Bertomeu. Mentira. Las respuestas de José Enrique Escardó destrozan la mendaz noticia: no retiró nada y llama «miserables» y «sinvergüenzas» al medio por usarlo en sus guerritas sucias. Pura manipulación del dolor de las víctimas.
En su edición del 4 de junio de 2026, InfoVaticana tituló con bombo y platillo: «El primer denunciante retira su aval a Bertomeu». El artículo presenta a José Enrique Escardó como si hubiera desertado dramáticamente y retirado un supuesto «aval moral» al comisario pontificio Jordi Bertomeu, convirtiendo su malestar en prueba irrefutable del fracaso del proceso vaticano contra el Sodalicio. Es la típica pieza de combate de este medio: sesgada, manipuladora y construida sobre una lectura interesada de los hechos. La realidad, expresada por el propio Escardó en sus publicaciones, desmonta por completo la narrativa triunfalista de InfoVaticana.
Aquí está el texto completo de su respuesta directa al artículo del medio, publicado el mismo 4 de junio de 2026 en X:
«Ustedes me siguen usando para sus guerras. Desde que llegó la misión Scicluna-Bertomeu, en julio de 2023, yo fui muy claro y les dije que no les creía nada. Así, en su cara, leyéndoles una carta de cinco páginas que luego firmé para que se la dieran al papa Francisco y publiqué en mis redes. Que alguien haga una buena investigación y el papa tome una gran decisión, no significa darle mi aval ni al primero ni al segundo. A Francisco le dije, en su cara también, en audiencia privada el 24 de enero de 2025 en el Vaticano, que la Iglesia era cómplice de los delitos del Sodalicio y quienes permitieron que se dieran deberían también ser castigados por la justicia civil y penal (que es la que nos ha abandonado). Agradezco a Bertomeu que le haya llevado suficiente información a Francisco para que tome una decisión que debería ser irreversible y a la cual le falta muchísima profundidad y eficacia, pero eso no quiere decir que alguna vez tuvo mi aval. Así que no le he retirado nada. Los tuits míos que han citado ustedes se dan exclusivamente en el contexto de esta “primera escucha y proceso de indemnización”, que creo que es revictimizante, incompleto y se está usando para engañar y silenciar a las víctimas y manipular a la opinión pública mundial. Dejen de una vez de usarme, @Infovaticana. Miserables.»
Días antes, el 19 de mayo de 2026, ya les había advertido con claridad meridiana, cuando InfoVaticana quiso desacreditar un comunicado de doce víctimas del Sodalicio, señalando que él como «pionero absoluto de la denuncia del Sodalicio desde el año 2000 y voz pública de las víctimas durante más de dos décadas» no aparecía entre los firmantes:
«Oigan, @Infovaticana, dejen de colgarse de mí para sus guerritas sucias y nada cristianas. Yo firmo lo que firmo y apoyo lo que se me viene en gana. No le debo fidelidad a la Iglesia católica ni a nadie. Si otras víctimas sí lo hacen, es su derecho. No me usen contra ellas, sinvergüenzas.»
Y el 29 de mayo de 2026 profundizó en sus críticas:
«El papa Francisco me dijo que todo lo que le pidiera a Jordi Bertomeu él lo firmaría. Bertomeu lo sabía, pero en ningún momento aceptó ni la más mínima sugerencia de una víctima. Hizo y hace lo que él quiere, y lo que quiere es hacerse conocido para ser ascendido en la Iglesia mientras engaña a las víctimas y limpia la imagen de la institución más corrupta de la Tierra.»
Escardó no «retira» ningún aval incondicional que nunca otorgó. Su posición es coherente desde hace años: desconfianza radical hacia la institución, agradecimiento parcial por la información que llevó a la supresión (nominal) del Sodalicio, y críticas duras al proceso de escucha y reparación, al que considera revictimizante e incompleto. Nada nuevo. Sólo un escepticismo constante que InfoVaticana ha intentado instrumentalizar cuando le conviene.
Lo más grotesco es que un medio que históricamente ha minimizado, ridiculizado o directamente ignorado las denuncias contra el Sodalicio ahora se erija en defensor de las víctimas cuando sirve para atacar a Bertomeu. Como recordaba Martin Scheuch en un artículo de marzo de 2024 en Las Líneas Torcidas, Escardó fue el primero en alzar la voz en el año 2000 con sus columnas en la revista Gente. Sus denuncias cayeron entonces en saco roto: ninguneadas por el periodismo «serio», despreciadas por su tono y por publicarse en un medio considerado frívolo. Ni la jerarquía eclesiástica ni los círculos conservadores católicos movieron un dedo. Hubo que esperar más de una década para que el escándalo adquiriera cierta visibilidad.
Hoy, cuando Escardó critica a Bertomeu, InfoVaticana lo canoniza como «voz fundacional» e «intocable». Cuando denunciaba en 2000 la violencia estructural del Sodalicio, para los mismos círculos conservadores peruanos que alimentan y sustentan las mentiras de InfoVaticana era sólo un hijo de papá sensacionalista con cuentas pendientes. La coherencia brilla por su ausencia.
InfoVaticana no defiende a las víctimas: instrumentaliza su dolor cuando encaja en su agenda tradicionalista y anti-Bertomeu. El mismo medio que ha defendido o suavizado estructuras vinculadas al Sodalicio durante años ahora llora lágrimas de cocodrilo porque el «primer denunciante» dice que la supresión es sólo nominal y que las reparaciones son «baldazos de agua fría».
Escardó tendría razón en señalar problemas reales: opacidad, lentitud, protagonismo y un entramado patrimonial que no se desmantela fácilmente. Pero convertir eso en prueba de una conspiración maquiavélica de Bertomeu para engañar a un Francisco «anciano y deteriorado» es especulación conspirativa. Y que InfoVaticana lo use para cuestionar incluso a León XIV huele a puro ajuste de cuentas ideológico.
La manipulación ha sido tan burda que el propio Escardó los ha tenido que llamar públicamente «sinvergüenzas» y «miserables». Cuando la víctima a la que intentan usar como arma les escupe en la cara, quizás sea momento de mirarse al espejo.
InfoVaticana no es un medio serio de información católica. Es un panfleto que trafica con el sufrimiento ajeno según sople el viento de su particular cruzada. Y esta vez, el viento les ha dado de lleno en la cara.
