Jesús Sanz fuera de juego otra vez (y van)
"Fui extranjero y me acogisteis" (Mt 25). "Los inmigrantes tienen nuestra agradecida acogida. Pero ¿cuántos podemos asumir? Todos no caben y hay que establecer medidas sensatas, no populistas ni demagógicas, para acoger a los posibles descartando a cuantos extrañamente se nos cuelan".
Jesús Sanz, que desempeña el cargo de arzobispo de Oviedo, vuelve a la palestra, empeñado en ejercer, sin vergüenza alguna, de líder de la extrema derecha. Mostrar de ese modo su valentía es lo típico. El descaro es una de sus señas de identidad. Y en esta cuestión de la inmigración, la lejanía con el evangelio, que es mensaje claro, contundente, radical, inequívoco de acogida, de misericordia.
Tratar de explicarle al “maestro” lo que significa la misericordia en boca de Jesús de Nazaret sería ridículo. Algunos cristianos pensamos que esa palabra incluye, al menos, una concreción del amor cristiano, signo de nuestra identidad: cordialidad con los “miseri”, los muy pobres, que casi siempre han sido empobrecidos por otros. Entre ellos muchos de los inmigrantes que han logrado sobrevivir para llegar a España.
Es difícil entender el repetitivo discurso del obispo D. Jesús Sanz sobre la inmigración, identificándose precisamente con el de la extrema derecha, pues critica las mismas medidas que otros gobiernos conservadores anteriores ya han tomado, como todos sabemos. Su discurso también las critica. Es verdad que hoy coincide con algunos líderes políticos de la derecha, pero ello es debido al corrimiento que han hecho hacia la postura de su extremo. Con ellos ha ido el obispo ovetense.
Otros obispos, como el de Navarra, D. Florencio Roselló, siguiendo el parecer mayoritario del episcopado, resalta su distanciamiento con el de Oviedo mostrándose a favor sin reserva alguna de la regularización extraordinaria de personas migrantes anunciada por el Gobierno de España, que ha considerado "positivo, humanitario y evangélico". Otros agradecen su venida porque ayudan a crecer nuestra economía, están en trabajos que los de aquí no quieren… Estas no son razones evangélicas.
Está cundiendo en Asturias, aflorando en conversaciones, y ya en escritos, el profundo malestar existente por las continuadas puestas en escena “salidas de tiesto”, por estar fuera del ámbito en el que debe situarse un obispo, que lo ha de ser de todos. Aunque no para pensar como todos, sí para mostrar cordialidad evangélica sin excepción alguna. Sus palabras con frecuencia maltratan no solo a los inmigrantes, sino a quienes no piensan como él. Tanto que, como sabemos, le ha llamado la atención el cardenal Cristóbal López, arzobispo de Rabat por lo de “moritos” y demás. Es posible que el encuentro del Presidente del Principado de Asturias con el Papa León XIV signifique también una llamada de atención a D. Jesús Sanz, pero parece que sin efecto alguno. Que tome nota el Vaticano. Hacia él hay que dirigir ya nuestras palabras y escritos.
Es obligado un párrafo final para hablar de lo que forma parte de esta y otras muchas cuestiones relacionadas con la Iglesia católica: su estructura jerárquica, sostenida por una autoridad sagrada, que les viene “de Dios” a los obispos, que los constituye como taifas que dentro de su demarcación ordenan y mandan según su “discreción” en casi todos los asuntos administrativos y pastorales. El sínodo en el que estamos creo que no será capaz de estructurar una participación que pueda canalizar de modo efectivo las discrepancias dentro de esta Iglesia tan clericalizada de los grupos marginados, laicado progresista y dentro de él las mujeres.
