El loco de Dios… y una pregunta insólita
El autor del libro (2025) se presenta así: "Soy ateo. Soy anticlerical…. Pero aquí me tienen, volando en dirección a Mongolia con el anciano Vicario de Cristo en la Tierra… He aquí un loco sin Dios persiguiendo al loco de Dios hasta el fin del mundo"
Loco de Dios, loco sin Dios
El autor del libro (2025) se presenta así: “Soy ateo. Soy anticlerical. Soy un laicista militante, un racionalista contumaz, un impío riguroso. Pero aquí me tienen, volando en dirección a Mongolia con el anciano Vicario de Cristo en la Tierra, dispuesto a interrogarle sobre la resurrección de la carne y la vida eterna. Para eso me he embarcado en este avión: para preguntarle al papa Francisco si mi madre verá a mi padre más allá de la muerte, y para llevarle a mi madre la respuesta. He aquí un loco sin Dios persiguiendo al loco de Dios hasta el fin del mundo”.
Le llaman del Vaticano
Todo empezó el 21 de mayo de 2023. Aquella tarde el autor estaba firmando ejemplares de sus libros en Turín, cuando su editora italiana le advirtió que un representante del Vaticano quería hablar con él. ¿Del Vaticano?, se preguntó extrañado. Entonces recordó que dos semanas atrás había recibido una llamada del Vaticano. El comunicante se presentó como oficial del Dicasterio para la Cultura y la Educación: explicó que el 23 de junio se cumplían cincuenta años de la Colección de Arte Moderno y Contemporáneo en los Museos Vaticanos y que, para celebrar el evento, el papa Francisco deseaba reunir a un puñado de creadores en la Capilla Sixtina.
Derrotado por la coincidencia
“Me pareció excesivo, dice el autor, viajar hasta Roma para escuchar unas palabras del papa Francisco. Ya tenía en la punta de la lengua la negativa cuando - ¡oh, milagro! - descubrí en mi agenda que el mismísimo 23 de junio debía volar a Roma de camino a Pescara. Derrotado por la coincidencia, le aseguré al emisario del Vaticano que haría lo posible por asistir a la reunión con el papa y acto seguido escribí a mi editorial italiana para adelantar mi vuelo a Roma al día 22, de tal manera que el 23 por la mañana pudiera participar en la recepción papal y luego desplazarme a Pescara”, “pensé que el hombre del Vaticano quería hablar sobre mi encuentro con el papa en la Capilla Sixtina”.
Un libro sobre el papa
“Error. El hombre se llamaba Lorenzo Fazzini, se presentó como responsable de la Librería Editora Vaticana, la editorial de la Santa Sede, y me soltó a bocajarro que el papa Francisco viajaba a finales de agosto a Mongolia y que en el Vaticano habían pensado en mí para que escribiera un libro sobre el viaje, sobre el papa, sobre la Iglesia, sobre el Vaticano, sobre lo que yo quisiera”, “pensé que era una broma. Miré al tipo: no era una broma”, “esto no se lo ofreceríamos a cualquiera”, dijo el editor vaticano, “de hecho, que yo sepa, es la primera vez que alguien escribe un libro así, sobre un viaje del papa. La primera vez que el Vaticano le abre las puertas a un escritor, para que hable con quien quiera y pregunte lo que quiera. Créame, nos hemos informado sobre usted”.
Coincidencia providencial
Aquella noche, dando vueltas en la cama, el autor pensaba: “Primero, el oficial del Vaticano”, “y la coincidencia providencial entre mi viaje a Pescara y el encuentro con el papa en la Capilla Sixtina. Y ahora el enviado del Vaticano y la propuesta del libro sobre el papa”, “pensaba en Juan Salvador Bach que sólo componía para Dios y cuya música apenas puede escucharse sin sentir un deseo irreprimible de creer en Dios. Si yo fuera Bach, pensaba, aceptaría de inmediato”, “sentiría que Dios me está llamando. Aquel pensamiento me devolvió una experiencia mística. Ocurrió una mañana en una estación de metro de Barcelona. Era la hora punta, en el vagón hacía un calor atroz, para evadirme de aquella tortura puse música en mi móvil y el azar eligió la celebérrima Cantata BWV 147: X, titulada Jesús, alegría de los hombres. Entonces, apenas empezó a sonar esa música inhumana en mis auriculares, tuve la certeza de que iba a abrirse el firmamento, iba a aparecer Dios”.
Una pregunta insólita
Fue justo entonces, dice el autor, tras recordar esa visión “cuando me acordé de mi madre viva y de mi padre muerto, ambos católicos a machamartillo, me acordé de que, desde la muerte de mi padre, mi madre no paraba de repetir que iba a encontrarse con mi padre después de muerta y me dije que, si podía estar unos minutos con el papa y hablarle de la resurrección de la carne y la vida eterna y preguntarle si era verdad que mi madre volvería a ver a mi padre, entonces tenía todo el sentido del mundo escribir aquel libro”.
Viaje a la periferia
¿Es tan excepcional que el papa viaje al fin del mundo? ¿Tan raro es que visite un país de la periferia? Un país de nuestra periferia religiosa, porque Mongolia es una sociedad de aplastante mayoría budista y minúscula minoría católica, pero también de nuestra periferia política y geográfica, porque Mongolia es un país alejado de los grandes centros de poder y huérfano de referencia política, económica o geoestratégica, salvo por el hecho de hallarse encajada entre dos imperios, el ruso y el chino, que durante siglos se lo disputaron.
Pregunta de un amigo
Durante la semana siguiente el autor discutió la posibilidad de escribir el libro sobre el papa con algunas personas de confianza: “Las personas con quienes hablé eran ateas, o agnósticas, pero todas se mostraron entusiastas con la idea, salvo un amigo. Heredero como yo de la densa tradición anticlerical española, mi amigo me preguntó: ¿Estás seguro de que no vas a blanquear al papa?, o tal vez: ¿Estás seguro de que no vas a blanquear a la Iglesia católica?”.
El loco de Dios
El papa Francisco se llama Jorge Mario Bergoglio. Francisco es el nombre que se puso después de su nombramiento como papa: “Bergoglio eligió el nombre de Francisco, el loco de Dios. El papa Francisco es el loco de Dios”. ¿Quién es el papa Francisco? Nació el 17 de diciembre de 1936 en el barrio de Flores, Buenos Aires, en el seno de una familia católica de clase media-baja procedente del Piamonte, Italia. Era el mayor de cinco hermanos.
Compensé esa pérdida
Dice el autor: “Soy escritor porque perdí la fe. La perdí en la adolescencia, pero sólo hace poco me di cuenta de que compensé esa pérdida con la literatura, o al menos no fue hasta hace poco cuando fui capaz de contarlo. Ocurrió en la embajada española en el Vaticano”, “semanas antes me habían invitado a mantener un diálogo público sobre religión y literatura con el cardenal Gianfranco Ravasi, prefecto del Pontificio Consejo de Cultura”. A la charla asistieron muchos curas y monjas.
Doble desarraigo
Explicó el autor que su vocación literaria era el resultado de un doble desarraigo, terrenal (o geográfico) y espiritual (o religioso): “El primero se debe a que mi familia me trasladó de niño desde un pueblo del sur de España a una ciudad del norte; el segundo ocurrió una década después. Por entonces yo tenía catorce años y era, dentro de mis posibilidades, un adolescente normal; la prueba es que aquel verano cometí un error previsible: me enamoré como un verraco. Esta fatalidad sucedió en el pueblo natal del sur y, al llegar a la ciudad adoptiva del norte, a mil kilómetros de distancia, yo sólo tenía ganas de colgarme del cimborrio de la catedral. Fue un momento dramático, que intenté capear echando mano del libro más dramático que encontré, con tan mala fortuna que resultó ser San Manuel Bueno, mártir, una novela de Miguel de Unamuno donde se refleja la historia de un cura de un pueblo, Valverde de Lucerna, que ha perdido la fe y pese a ello continúa predicando la palabra de Dios a sus feligreses, convencido de que, sin ella, no sobrevivirán al dolor de la existencia”.
Humildad y alegría
“Chesterton, uno de los escritores favoritos del papa Francisco, escribió sin descanso sobre el loco de Dios”, Francisco de Asís: “El loco de Dios es la encarnación misma de la humildad”, “Francisco fue el primero (después del propio Cristo) en enseñar a los hombres lo buenos que eran”, “el orgullo no sólo es enemigo de la instrucción; el orgullo es el enemigo de la diversión”. ¿Es esto lo que vino a predicar desde el fin del mundo este papa argentino (pero modesto)? ¿Vino Bergoglio a predicar el gozo sin condiciones de estar vivo y por eso insiste en la alegría como esencia de la vida cristiana? ¿Por eso su primera exhortación apostólica se titula La alegría del Evangelio?
Diversas preguntas
¿Quiso decirle algo al autor el cardenal Ravasi con sus risas y sonrisas y tal vez no se atrevió a decírselo para no perturbar a curas y monjas, para no perturbar a su madre, para no perturbarle a él? ¿O lo dijo, pero no lo dijo abiertamente, y el autor no acertó a entenderlo? ¿Quiso decir el cardenal lo que al autor le pareció entender, y es que un católico no siempre está seguro de que después de la muerte llegue la resurrección de la carne, y que estas dudas generan angustia y desasosiego? O, por el contrario, ¿quiso decir que la resurrección de la carne no debe tomarse al pie de la letra, como se lo toma su madre y millones de cristianos, sino de una manera simbólica?
Un gran pecador
13 de marzo de 2013: “Noventa y cinco cardenales de los ciento quince reunidos en cónclave acaban de emitir su voto en favor de Jorge Mario Bergogilio, y el cardenal Giovanni Battista Re se acerca a él para preguntarle si acepta su nombramiento como papa; Bergoglio responde que sí, y las primeras palabras que pronuncia a continuación, en su latín impecable, son las siguientes: Aunque soy un gran pecador. ¿Un gran pecador el papa? Siempre me llamó la atención que Jesucristo escogiera como fundador de su Iglesia al más débil de sus discípulos, al menos virtuoso, a aquel que renegó de él tres veces consecutivas y en el momento supremo le traicionó. Al papa Francisco también le habrá llamado la atención este hecho”.
Las reformas del papa
El autor pregunta a un periodista del Corriere della Sera si Francisco había cambiado de verdad la Iglesia. Responde: “No tanto como le hubiera gustado”, “Francisco es el primer papa latinoamericano, el primer para jesuita, el primer papa llamado Francisco”, “¿te acuerdas de lo que dijo al volver de su primer viaje fuera de Italia a Brasil: ¿Quién soy yo para juzgar a un homosexual que busca a Dios?”, “yo creo que le hubiera gustado imponer cosas como el derecho a confesarse y comulgar de los divorciados y vueltos a casar, que ahora tienen solo en casos muy contados y con muchas cautelas; y, si no el derecho de los curas a casarse, sí por lo menos el derecho de los casados a ejercer como curas, a decir misa”, “no ha podido hacerlo. No ha cambiado los dogmas, pero sí ha cambiado el estilo”. “Hay una cosa que no entiendo, dice el autor. El Vaticano es un Estado teocrático”. Responde el periodista: “El único de Europa”, “y la Iglesia es una monarquía absoluta”, “la única de Europa”. Y añade lo siguiente.
El papa comunista
“Lo raro es que a Bergoglio la gente no para de preguntarle sobre política. Y luego están los clichés: el papa comunista, el papa peronista”, “una vez le preguntaron directamente si era un papa de derechas o de izquierdas. Esa es una pregunta de entomólogo, contestó. Y a mí no me gusta que me cataloguen”. ¿Es Francisco un papa de derechas o de izquierdas? ¿O no es ni de derechas ni de izquierdas? “Decir que Bergoglio es un papa comunista es un disparate. Bergoglio siempre rechazó sin reservas el marxismo, y no se puede ser comunista sin ser marxista. Mucho más compleja es su relación con el peronismo”, “Bergoglio fue católico antes que peronista; pero, sobre todo en su juventud enfebrecida de inquietudes religiosas, políticas y sociales, fue peronista. Luego las cosas cambiaron: a mediados de los cincuenta el peronismo y la Iglesia rompieron”.
Autoritarismo
Comenta el autor: “Los testimonios de jesuitas que frecuentaron a Bergoglio en los años setenta y ochenta son coincidentes; también rotundos. Bergoglio es un hombre de temperamento fuerte, que en aquella época practicó el autoritarismo, se dejó llevar por la soberbia y dio rienda suelta a su ambición de poder. Durante la dictadura militar, el secuestro y tortura de dos jesuitas bajo su mando, Orlando Yorio y Franz Jalics, quizá no hubiera sucedido si esas carencias no lo hubieran vuelto, además, un hombre inflexible, que retiró la licencia religiosa a sus subordinados y de esa forma los desprotegió cuando más protección necesitaban, mandando una señal errónea a unos militares dispuestos a aprovechar la menor oportunidad para lanzarse contra ellos. Al trauma personal de su responsabilidad en ese episodio terrible se sumó, años más tarde, el trauma profesional (y mucho más duro) de su alejamiento obligado de los jesuitas de Buenos Aires y sus dos años de condena al ostracismo”. Adolfo Pérez Esquivel, Nobel de la Paz, afirmó: “Bergoglio no fue cómplice de la dictadura” (La Nación, 14-3-2013).
Opción por los pobres
En 2010, tres años antes de ser papa, Bergoglio declaró: “La opción por los pobres viene desde los primeros siglos del cristianismo”. Comenta el autor: “Si hubiera que definirlo de una sola vez, lo más justo sería decir que Francisco es un radical del Evangelio que otorga prioridad absoluta a los pobres”. Leemos en el Evangelio: “Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios” (Mt 19,14). “Políticamente, es lo que ha sido siempre. Tal vez por eso, en los años sesenta y setenta en plena efervescencia revolucionaria, en Argentina se le consideró un conservador (o incluso un ultraderechista), mientras que hoy, en plena resaca revolucionaria, se le considera en Occidente un izquierdista (o incluso un comunista). No es Bergoglio el que ha cambiado; el que ha cambiado es el mundo”.
Audiencia del papa
El 23 de junio de 2023 en la Capilla Sixtina, dice el autor, “éramos doscientos, jerarquías eclesiásticas incluidas”. Un violonchelista tocó dos piezas de Bach: “Allí, esperando al papa mientras escuchaba aquella música sobrenatural bajo los frescos insensatos de Migel Ángel y su interpretación del relato alucinante del Génesis, a punto estuve de revivir mi experiencia mística con Bach en el metro de Barcelona”, “me dije que, si no me convertía al catolicismo en aquel momento es que estaba inmunizado contra él”. Francisco dijo que “los artistas se toman en serio la riqueza de la existencia humana…, incluidas sus contradicciones y sus aspectos trágicos”, “el arte sirve para ampliar nuestra experiencia y nuestro conocimiento”, “el artista desenmascara la mentira de que el hombre es un ser para la muerte”, “el artista se aplica a desactivar mentiras, lugares comunes contra los que entabla un combate inclemente”, “ni el arte ni la fe pueden dejar las cosas como están”, “ambos las cambian, las transforman”.
Elogio de la ironía
Al autor le llamó la atención el elogio de la ironía, “una virtud maravillosa”. ¿Cómo es posible que el papa reivindique la ironía? La respuesta es que “rechaza la concepción tradicional, totalitaria y totalizante del catolicismo. Bergoglio no cree que quien no cree en Dios es un hereje, ni siquiera esté equivocado; más aún, cree que quien no cree en Dios también puede salvarse, lo que explica que algunos tradicionalistas consideren que el hereje es él. Visto así, el catolicismo es compatible con la ironía”, “visto así, el catolicismo es compatible con el humor”.
Clericalismo
Uno de los blancos preferidos del humor de Bergoglio es el clericalismo, “la idea perversa de que los clérigos son superiores a los laicos” En el otoño de 2021 aparecieron en las paredes del Vaticano unos pasquines escritos en dialecto romanesco donde se le acusaba de haber decapitado a la aristocrática y tradicionalista Orden de Malta por forzar la dimisión de su prior, un “reaccionario”. Un periodista del diario alemán Die Zeit le interrogó al respecto, y el papa elogió la belleza de los pasquines, añadió que eran claramente ‘obra de gente muy cultivada’. ¿Alguien de por aquí?, preguntó el periodista, refiriéndose al Vaticano. “No, replicó Bergoglio, he dicho una persona cultivada”.
Dificultades del matrimonio
El 4 de octubre de 2013, durante una visita a Asís, el papa habló de las dificultades del matrimonio: “Aquel día contó que había escuchado a muchas madres lamentarse de que sus hijos, algunos treintañeros granados, no querían casarse y de que, aunque tenían novias adorables, no se decidían a dar el paso y comprometerse y marcharse de casa y contraer matrimonio: entonces contó que, impaciente ante aquellas madres desesperadas, les había espetado: Pero, señora, ¡deje de una vez de plancharle las camisas a su hijo!”.
Hablando con el papa
Tras escuchar al papa en la Capilla Sixtina, el autor se sumó a la cola para saludarlo: “Finalmente llegué frente a él y, con mis dos manos cogí una de las suyas”: “la derecha, no me pareció la mano de un viejo, ni siquiera la de un hombre maduro: era una mano suave y carnosa, como la de un adolescente aquejado de sobrepeso. De ese momento se conservan cinco fotos”, “la mejor es la quinta”, “el papa, con la boca abierta y la expresión eufórica, parece haber pegado un respingo, como cuando un loco descubre entre la multitud a otro loco. Es falso, por supuesto, pero es la impresión que tengo cada vez que veo esa imagen. Lo que no es una impresión es el diálogo que mantuvimos durante aquellos segundos: Santidad, soy Javier Cercas, el escritor español que quiere escribir sobre su viaje a Mongolia. Ah, sí, he leído sobre eso, me han mandado un papel. Entonces ¿puedo escribir el libro?, ¿cuento con su apoyo? Claro, por supuesto, escribe lo que quieras”. Queda por saber si el papa aceptaría conversar unos minutos con el autor durante el viaje: “Quiero preguntarle al papa si mi madre estará con mi padre después de muerta”. “Eso no se lo pregunta nadie”, le dicen.
Inmortalidad y resurrección
No es lo mismo. El autor parece confundirlo: ”No es cierto que nadie le pregunte al papa por la inmortalidad”, “en 2020, en un libro titulado Credo Marco Pozza le interrogó sobre el asunto”, “para Francisco, un cristiano que no cree en la vida eterna no es un cristiano; tampoco quien no cree en la resurrección de la carne. El papa cita la primera carta a los Corintios de Pablo de Tarso: Pero si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana también vuestra fe”. Ahora bien, ¿qué significa exactamente la resurrección de la carne? ¿Puede volver a la vida lo que está muerto? ¿Y qué significa exactamente resucitar? ¿Ser de nuevo, al otro lado de la muerte, quienes fuimos mientras vivíamos? ¿Seguir siéndolo, con la misma carne? “Francisco responde que no: para él, la carne resucitada no será nuestra carne presente, sino una ‘carne espiritual’, una ‘carne transfigurada’, como la carne resucitada de Cristo resucitado”. Seguiremos siendo lo que somos “con nuestros cuerpos transfigurados en cuerpos gloriosos”, “se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual”, escribió el apóstol.
Misericordia
Es “una palabra hermosa y un poco anticuada” que el papa usa tanto o más que “periferia”, “alegría”, “discernimiento” o “sinodalidad”, palabras que también aspiran a definir el papado de Francisco. Es una palabra que oyó por videoconferencia un grupo de jóvenes reunidos en Santa Fe el 9 de octubre de 2016: “La misericordia, aseguró entonces el papa, existe cuando el corazón se junta con la miseria del otro, es decir, cuando la miseria del otro entra en mi corazón”, “a Bergoglio le gusta decir que la Iglesia es un hospital de campaña tras una batalla”, “la definición es parcial, insuficiente. Si fuera solo un hospital de campaña, la Iglesia sería una ONG”, la Iglesia también es “el hogar inconcebible de Dios”.
Mi gozo en un pozo
A mediados de julio de 2023, le dijo al autor el prefecto del Dicasterio para la Comunicación: “He hablado con el papa de la entrevista que quieres hacerle. Me ha dicho que no le apetece”. “¿Le has dicho que no quiero hacerle una entrevista? ¿Qué se trata solo de una conversación personal?”. “Sí, contestó. Le aseguré que no quieres hablar de política, ni de asuntos de actualidad, ni siquiera de Mongolia. Que lo que te interesa es hablar de religión”. “Mi gozo en un pozo, pensé, recordando la condición que había puesto: Si no hay entrevista, no hay libro”. Dijo el prefecto: ”Yo no descartaría que el papa cambiase de opinión. Es más, tengo la esperanza de que cambie. Pero no puedo asegurarte nada”, “creo que encontraremos un momento para que puedas hablar a solas con él. Pero… no puedo asegurártelo”. “No se hable más, dijo el autor. Nos vamos a Mongolia”.
La era de Constantino
El jesuita Antonio Spadaro, director de la revista La Civiltà Cattolica, cuando el autor le comenta que “en Asia, la fe y la razón no han chocado”, mientras que en Europa “existe un abismo entre razón y fe”, afirma lo siguiente: “Es verdad”, “y creo que hay aún otra cosa añadida a esto. En Asia es muy importante el pensamiento simbólico”, “además, el cristianismo en Asia no ha vivido eso que llamamos constantinismo”. Eso “ha creado una afinidad entre poder político y religioso que ha sido mala para la religión. Y por eso Francisco es anticonstantinista”.
Un papa anticlerical
El autor le dice al jesuita: “A mí, que me he educado en un colegio católico y soy ateo y anticlerical, lo que más me ha sorprendido en estos meses de mis lecturas sobre el papa Francisco ha sido descubrir que él también es anticlerical. Es decir, que su peor enemigo es el clericalismo, esa idea de que el clérigo es superior a sus feligreses”, “lo que dice Francisco es que el cura que se siente superior a sus feligreses puede usar ese poder de una forma perversa, abusando sexualmente de ellos; y que, por lo tanto, para resolver el problema del abuso sexual no basta con cambiar las leyes y los protocolos: hay que acabar con el clericalismo en la Iglesia”. “Exacto”, responde Spadaro.
Divorciados vueltos a casar
El autor le plantea al jesuita un problema sobre el que la Iglesia ha discutido muchísimo estos últimos años: “Un problema que, para un ateo como yo, no es un problema, pero para un católico es esencial. Me refiero al asunto de la comunión de los divorciados vueltos a casar. Y mi impresión es que Francisco, al principio quería permitirlo; pero, tras ese debate tremendo, con amagos de rebeldía incluidos, ha optado por no hacerlo. O no del todo: ha llegado a una solución de compromiso. La solución es: depende. Depende de las circunstancias, de las personas, etcétera. Ahí sí me parece ver que ha evolucionado. La pregunta es: ¿lo ha hecho porque ha descubierto que esa era la solución de Dios?”. “Exacto”, afirma Spadaro.
Teología de la Liberación
¿Se podría decir que Francisco representa una especie de Teología de la Liberación sin marxismo? Spadaro duda: “Sí. No. No lo sé. Yo creo que Francisco no está exactamente contra la Teología de la Liberación: está contra una lectura ideológica del Evangelio”. Dice el autor: “Francisco ve un aspecto positivo en la Teología de la Liberación, porque está del lado de los pobres, pero ve el problema del marxismo. El documento de Aparecida resuelve ese problema, ¿no?, una Iglesia de los pobres y para los pobres, aunque sin marxismo. Spadaro calla y deduzco que otorga”.
Cambio estructural de la Iglesia
¿Cuál es la aportación principal del papa Francisco? Responde Spadaro: “Me cuesta trabajo contestar una pregunta así, porque el pontificado no ha concluido”. La primera aportación es “el discernimiento: el discernimiento como herramienta de conocimiento para toda la Iglesia”. La segunda es la visión de Dios como “misericordia”, que supone “una apertura de la Iglesia a todos, y no sólo a los creyentes”. La tercera es “la sinodalidad”, “un sínodo no es un Parlamento. No se trata de mayorías y minorías”, “la dinámica de un sínodo es singular; tú partes con una idea; luego escuchas a los otros y tu sentir cambia: es un proceso espiritual”. Al final ¿es el papa quien decide? “No es exactamente que decida él. Es que durante el sínodo se instala en la Iglesia una capacidad de escucha del Espíritu Santo que es la que le lleva a tomar una decisión”, “el discernimiento implica plegaria, reflexión, escuchar”. No se tiene conciencia de ello. Volver a las fuentes supone un cambio estructural de la Iglesia. Siguiendo el modelo de las sinagogas, las primeras comunidades tienen una dirección compartida: ancianos (presbíteros), supervisores (obispos), servidores (diáconos). Todos con el mismo rango. Aquí no hay escalafón. Es un modelo asociativo.
Diálogo interreligioso
El cardenal José Tolentino, portugués, de la isla de Madeira, es prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación. El autor le pregunta si el discernimiento cristiano guarda alguna relación con la meditación budista. Responde el cardenal: “Teilhard de Chardin decía que todo lo que sube converge-. Los caminos de la meditación son diversos en las diversas religiones, pero el fin es idéntico”. ¿De ahí la necesidad de lo que llaman diálogo interreligioso?, ¿La búsqueda de fraternidad y no de disputa con otras religiones? ¿Es ese uno de los rasgos del papado de Francisco? “Sí, yo creo que el discurso del papa Francisco sobre fraternidad universal es muy importante. Porque el diálogo entre religiones no es un debate bizantino sobre ángeles y demonios; significa, antes que nada, la conciencia de que existe un Dios único, todos somos hermanos. Y el papa ha colocado esa conciencia en el centro de su propuesta”.
Las finanzas vaticanas
El vaticanista Lucio Brunelli, amigo personal del papa Francisco, comenta al autor: “En 2013 todo era un desastre, habían estallado grandes escándalos; recuerda al mayordomo del papa Benedicto, que había robado documentos secretos de su escritorio y se los había vendido a un periodista. Y luego la corrupción, los chantajes sexuales a obispos, los líos económicos con las cuentas del IOR, la banca del Vaticano”, “los cardenales que eligieron a Bergoglio eligieron a conciencia un cambio radical. Querían transformar por completo el Vaticano, la Iglesia”, “muchas reformas de Francisco han encallado, tendrían que haber ido más allá”, “pero en lo que se refiere a las finanzas, no tengo ninguna duda de que las cosas son distintas”, “piensa que, en el IOR, han cerrado más de cinco mil cuentas, porque no eran transparentes. Piensa que el IOR no pasaba nunca los exámenes de los organismos internacionales de vigilancia, mientras que ahora los pasa”. Recuerda el autor que, antes de Francisco, el Vaticano era un paraíso fiscal. “Y cosas muchos peores, afirma Brunelli. En los años ochenta, la mafia usaba el IOR para lavar dinero de sus negocios. Y la P2, la logia masónica clandestina, se había introducido allí”. El vaticanista llamó a Bergoglio pocos días antes del cónclave de 2013: “Bromeábamos sobre la posibilidad de que fuera elegido papa y él me dijo: Ah, si eso ocurriese, no podría aceptar café del Vaticano. Era una broma, claro”, “Francisco suprimió la pena de muerte del catecismo”.
Budismo
Se llama Dambajad, tiene 67 años, es el monje budista más antiguo de Mongolia, símbolo de la resistencia del budismo mongol, superviviente durante casi 70 años de un régimen político que lo persiguió: “En 1924, cuando se instauró el comunismo, había en Mongolia cien mil monjes budistas, mientras que en 1990, cuando el régimen se desmoronó, sólo quedaban ciento diez; en los años treinta, más de mil doscientos treinta templos y monasterios fueron demolidos, y dieciséis mil monjes asesinados”, “el budismo no rivaliza con nadie. El budismo respeta todas las religiones y busca la armonía interior”, “nosotros también vemos que los fieles disminuyen. Aunque vemos también otra cosa, y es que su calidad aumenta”. Subiendo unas escaleras, dice el autor, accedemos al templo principal, un gran espacio circular: “Lo preside un Buda de tamaño descomunal y piel dorada, cubierto por un manto de color azafrán”. Luego el autor contempla unos globos de madera de tamaño de bolardos que, unidos por una soga, descansan a lo largo del perímetro del templo: “Es el rosario más grande que existe”, “ciento ocho cuentas”, “salimos de espaldas, sin perder de vista al Buda”.
Chamanismo
La palabra chamán es siberiana, divulgada a través del ruso. A veces, de madrugada, se oye sonar un tambor: “Es un chamán poseído por un espíritu, un chamán que, a través de ese espíritu, puede leer el pasado e interpretar el futuro. El chamán es eso: el mediador entre los espíritus y la ignorancia de los hombres”, “los muertos se han convertido en Dios”. Según ellos, “todos los seres vivos, todos los elementos que integran la naturaleza tienen un alma y un espíritu” (animismo), “el chamanismo es la religión más antigua del mundo. Nuestros antepasados también creían en ella”, “aquí, muchas personas de todo tipo recurren al chamán, consultan sus problemas con él: políticos, empresarios, periodistas”. De hecho, “en este país el chamanismo es la base de todas las religiones. Luego llegó el budismo”.
Mongolia
Antes del nacimiento de Gengis Kan en 1162, una maraña de clanes rivales habitaba la gran meseta. Una tribu, la mongol, se impuso a las demás. Su líder, Gengis Kan, tomó el poder y creó un imperio que se extendió por toda Asia y parte de Europa. A su muerte, en 1227, sus herederos prosiguieron su obra. A mediados del siglo siguiente, los pueblos sometidos se emanciparon. Durante varios siglos, tribus y dinastías se disputan China y Mongolia. Los mongoles se alían con los manchúes, de origen siberiano, en el control de China. Finalmente, los manchúes se imponen a los mongoles. La independencia de Mongolia data de fines de 1911. En 1921 Rusia impone el comunismo. En 1990 cae el comunismo y Mongolia asume un sistema multipartidista, donde junto a las oportunidades se agolpan motivos de tensión: cultura budista frente a diversidad religiosa. Ulán Bator es la capital; en 2014, la más contaminada del mundo. Mongolia es un país budista, pero la mayoría no se toma en serio la religión. Allí la Iglesia es sólo una ONG internacional, “hay un embajador del Vaticano”, “el Evangelio ni siquiera puede predicarse, debe susurrarse”.
Con toda seguridad
31 de agosto de 2023: Volando hacia Mongolia, el autor hace al papa la pregunta insólita: “Si mi madre verá a mi padre más allá de la muerte”. La respuesta es escueta y contundente: “Con toda seguridad”. El autor “no esperaba esa respuesta”, esperaba “tal vez una evasiva, una metáfora, un circunloquio, una cita evangélica, la glosa de un pasaje bíblico, todo menos una respuesta tan ingenua y tan contundente, tan cristalina: esas tres palabras elementales, sin vuelta de hoja”.
Efecto perturbador
Llega el papa a Mongolia. En el salón de actos “tres banderas de Mongolia y tres del Vaticano”, la mayoría “periodistas y miembros del séquito papal”, “ni una sola mujer”, “dos milenios de patriarcado no se cambian en una década”. En la catedral de Mongolia, “el órgano se lanza a tocar una música reconocible: es la celebérrima Cantata BWV 147: X, de Bach, la misma que muchos años atrás, a la hora punta del metro de Barcelona, empezó a sonar en mis auriculares y me infundió la certeza de que iba a abrirse el firmamento, iba a aparecer Dios”. “Dado que sigo siendo un loco sin Dios, no interpreto la coincidencia como una señal del Altísimo”, ·aunque “no deja de ejercer sobre mí un efecto perturbador. Era inevitable: reto al ateo más furibundo del mundo”, “ahora creo que soy más bien agnóstico”, “no se puede demostrar la existencia de Dios, pero tampoco su inexistencia. Lo racional es aceptar el límite” (Informador.mx,1-12-2025).
Católicos mongoles
El autor habla con una catequista y le pregunta sobre la resurrección, sobre la otra vida: “Acepto que exista, dice, pero no puedo pensar en ello. Pienso en mi vida de ahora”. El autor entrevista a una pareja de católicos mongoles. Están casados y tienen dos hijos. El padre de la mujer trabajaba en la parroquia: “No era católico, pero se convirtió al catolicismo. Y ella lo hizo después”. “Mis padres, dice el marido, me bautizaron en 1997. Era un niño, acabábamos de llegar a Ulán Bator. Mis padres también se bautizaron entonces. Y mi hermano”. El autor les pregunta si creen en el más allá. Dice ella que “no ha creído en Dios el tiempo suficiente para creer en esas cosas. Pero confía que con los años lo conseguirá”. Dice él: “La verdad es que nunca lo había pensado”, “lo que creo es que hay algo que está más allá de mi comprensión“, algo que “dirige nuestras vidas”, “tal vez en otra vida lo encontraré”.
Las señales de la resurrección
Sorprende la respuesta tan escueta que el papa da al autor. En otro lugar, lo explica así: “Para él, la carne resucitada no será nuestra carne presente, sino una ‘carne espiritual’, una ‘carne transfigurada’, como la carne resucitada de Cristo resucitado”. Seguiremos siendo lo que somos “con nuestros cuerpos transfigurados en cuerpos gloriosos”, “se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual”. Para la cultura dominante la muerte es la aniquilación de la existencia. Para Jesús “los muertos resucitan”, “son como ángeles, Dios es “Dios de vivos, no de muertos”, “para él todos viven” (Lc 20,36-38). La experiencia del Evangelio hace que vivan también para nosotros. Para Pablo “resucita un cuerpo espiritual” (1 Co 15,44). La muerte entra por los ojos. Por los ojos entran también las señales de la resurrección. Una comunidad viva las percibe, las celebra y las anuncia.
