“A María quiero consagrar esta Nación y suplicarle que preserve a Uruguay de cuantos quieren apartarlo de Cristo”
"El Papa se detuvo en animar a aquellas mujeres que enseñaron la fe y que hoy ven a sus hijos y nietos ignorarla y no acercarse al templo. A ellas invitó a mirar a Santa Mónica, madre de San Agustín, quien no cesó de rezar y trabajar para que su hijo volviera al Señor"
En un claro llamado a no desanimarse para anunciar a Cristo a pesar del ambiente antirreligioso y ateo, consistió la homilía del Papa León en la misa que clausuró su visita pastoral a Uruguay, celebrada ante una multitud en la ciudad de Florida y frente al Santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, Patrona del país.
León XIV hizo una verdadera alabanza del papel de la mujer, bendecida por Dios, en la historia del mundo, en la Biblia y en la vida de Uruguay.
“Fue a la Virgen a quien acudieron aquellos hombres en 1825 –detalló- y que desde entonces es la Virgen de los Treinta y Tres. Uruguay, su historia, está íntimamente ligado a la Virgen, aunque después las cosas fueron cambiando”.
“Pienso en las mujeres, madres y abuelas que vivieron y transmitieron la fe –resaltando a la Madre Rubatto y a las beatas Dolores y Consuelo-. Hoy debemos preguntarnos ¿de dónde vino la fe que llevamos?. Siempre habrá una mujer” –se respondió-.
El Papa se detuvo en animar a aquellas mujeres que enseñaron la fe y que hoy ven a sus hijos y nietos ignorarla y no acercarse al templo. A ellas invitó a mirar a Santa Mónica, madre de San Agustín, quien no cesó de rezar y trabajar para que su hijo volviera al Señor.
“No den por perdido lo que enseñaron. El Señor hace crecer lo que el sembrador ignora”, exclamó.
“No se cansen de transmitir la fe con palabras y con la vida; no dejen de bendecir y acompañar. Dios abre las puertas que ustedes no pueden”, continuó.
El Papa dedicó una frase a los varones, padres y abuelos a quienes les pidió: “los jóvenes necesitan verlos rezar, respetar a la familia y pedir perdón. La fe ocupa un lugar verdadero en la vida de sus familias; enseñen que Dios es lo primero en nuestras vidas”.
“Transmitir la fe es llevar a Cristo a otros, como María hizo al visitar a Santa Isabel” en referencia al Evangelio proclamado en la celebración.
“En esta fiesta de María llevemos a todo Uruguay ante Dios –dijo, para invitar con fuerza-: Uruguay, hay que ponerse en camino! Hay que acercarse a las personas, escucharlas y llevarlas a Cristo!”, cerró.
“Cristo está en los pobres, enfermos, en los que están solos”, explicó, para concluir manifestando su intención: “A María quiero consagrar de nuevo esta Nación … y suplicarle a Dios que por su intercesión preserve a Uruguay de cuantos quieren apartarlo de Cristo”, aludiendo a que trabajar en contra de la fe es obra del demonio, enemigo de la felicidad.
Luego León ofreció la Rosa de Oro a la patrona de Uruguay, saludó a quienes alcanzó con la mirada, ultimó detalles y partió para recorrer los algo más de noventa kilómetros que separa Florida de Montevideo desde donde viajará a Buenos Aires para iniciar su visita pastoral a la Argentina hasta el próximo 11 de noviembre, cuando viajará su amado Perú.
Eso sí, a pesar de un rostro que muestra cierto cansancio, nunca dejó de sonreír y aprovechar la cercanía de la gente que no ahorró saludos, pedidos, banderas y emoción por la presencia del Papa León que caminó sus calles, respiró su aire y trajo esperanza y “una gran alegría”, cumpliendo el objetivo del lema con que el país charrúa lo recibió.
