El miedo al Papa y el miedo a los pobres
Francisco opta por los pobres, descoloca a los privilegiados e importantes
Si está identificado con Jesús, me siento espontáneamente identificado con el papa
(José María Castillo).- Es un hecho que abundan en la Iglesia las personas a quienes no les gusta el papa Francisco. Más aún, es un hecho también que existen en la Iglesia personas que le tienen miedo a este papa. Ese miedo se explica, no sólo porque Francisco es un hombre que no se ajusta a las costumbres y al modo "normal" de proceder de los papas que hemos conocido, sino además porque Francisco no para de hablar de un tema que, por lo visto, a no pocas personas les pone nerviosas. Me refiero al tema de los pobres.
Yo no sé qué tienen los necesitados, que, cuando ese asunto se plantea, somos muchos (me meto yo también, por supuesto) los que nos sentimos mal, sobre todo cuando eso se nos presenta a fondo, con todas sus causas y todas sus consecuencias. Además - y esto es lo más grave -, este papa no se limita a recordarnos el amor que debemos tener a los necesitados, sino que, además de eso y sobre todo a propósito de eso, en sus discursos y homilías, suele arremeter contra la gente de Iglesia, denunciando, sin pelos en la lengua, a los funcionarios de la religión que no hacen lo que tienen que hacer, que se muestran como unos trepas que lo que quieren es colocarse en puestos de importancia, ganar dinero y vivir bien.
Y Francisco hasta ha llegado a denunciar públicamente a los mafiosos vestidos de sotana. No estábamos acostumbrados a este lenguaje en "los augustos labios del Pontífice", según solía expresarse "L'Oservatore Romano" hasta los tiempos de Juan XXIII, que cortó en seco con semejante estupidez en la forma de hablar.
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