MOCEOP, a Argüello: "Queremos, pedimos, necesitamos una Iglesia de iguales, democrática, sinodal, fraterna"
"El Presidente de los obispos debe ser alguien que no esté polarizado sino que represente la pluralidad, política y eclesial que hoy se da en España"
En Moceop, grupo de creyentes en Jesús de Nazaret, nos sentimos indignados y escandalizados ante las graves declaraciones, insultos y condenas generalizadas que el Sr. Argüello, Presidente de la CEE ha lanzado contra la democracia, el Estado, el Gobierno, la sociedad en general y sobre las personas homosexuales en la clausura de la Escuelas de Verano de la CEE. Nos parecen fuera de tono, de respeto y de evangelio; han salido directamente de su corazón en un discurso no escrito.
Estas son las perlas del pastor Argüello:
- -““cuando un Estado olvida la ética se convierte en una banda de ladrones. A las pruebas me remito”
- -“ las democracias asistencialistas ofrecen limosnas para comprar al ciudadano y hacerle dependiente del Estado”
- -“ a la disforia de género hoy se le llama lgtbiq+ ... “las terapias de conversión se han convertido en terapias de afirmación....hay un proyecto de deconstrucción antropològica, en la que cada uno puede elegir su sexo, despreciando su cuerpo...el orgullo es el pecado de Satán”.
¿Qué mensaje cristiano, nos preguntamos, quiso transmitir con esas declaraciones el Presidente de la jerarquía católica española? ¿ Que unos contados casos de corrupción ( que denunciamos) le quita la ética a todo el Estado? ¿Se refería a los pactos autonómicos, que van cundiendo, entre partidos de derechas cargados de homofobia, machismo, racismo, negacionismo climático y desigualdades?
¿O estaba pensando en los grandes privilegios, poco éticos y menos evangélicos que tiene la Iglesia católica española adquiridos en unos acuerdos preconstitucionales? ¿O quizá quiso decir en voz alta la falta de ética y moral eclesiástica en ciertas ocasiones y por ciertos eclesiásticos?
De todas formas el lenguaje empleado no es el apropiado de un pastor con olor a oveja que atiende, escucha, acoge, perdona y siente ternura por sus ovejas. Él mismo rectificó posteriormente diciendo que “los principios éticos son para todos”. Pues, eso. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.
Nos hace demasiado daño el regateo, la prevención y la sospecha que existe a nivel de la jerarquía de la dignidad de homosexuales, como hace monseñor. Demuestra un desconocimiento de la evidencia científica y la práctica de la diversidad afectiva- sexual y de género que se vive en la sociedad
El descalificar y anatematizar toda la vida social y política actual no es buen mensaje de esperanza para los preocupados hijos de la tierra en estos tiempos de geopolíticas confusas y amenazantes.
Tampoco es de recibo, ni de evangelio, tomar posiciones o polarizaciones ultras y partidistas en una sociedad plural y diversa social, política y culturalmente.
Nos hace demasiado daño el regateo, la prevención y la sospecha que existe a nivel de la jerarquía de la dignidad de homosexuales, como hace monseñor. Demuestra un desconocimiento de la evidencia científica y la práctica de la diversidad afectiva- sexual y de género que se vive en la sociedad.
También parece desconocer la vida, el sufrimiento, el compromiso, la honestidad de todas las personas lgtbiq+. Su actitud de rechazo contrasta con la acogida que buena parte de la sociedad acepta como riqueza plural humana. Hay cristianos y cristianas homosexuales que viven su fe con pasión en comunidades, en las que se sienten queridos por Dios, pero no por la madre Iglesia. En la Iglesia caben “todos, todos, todos”, decía Francisco. O como dice la gente lgtbiq+: todos, todas, todes.
Las últimas declaraciones ofensivas del Presidente de la Conferencia Episcopal no son la únicas en las que ha dejado un tufo de clericalismo, conservadurismo e involución. A nosotros este tipo de pastores no nos representa
Somos conscientes de que la Iglesia no solo es la jerarquía y que hay otra forma de ser Iglesia que la tradicional y anticonciliar. Gracias a Dios hay muchas personas creyentes en Jesús de Nazaret, como nosotros, que luchan, rezan, y practicamos el samaritarismo más allá de la auctoritas y la potestas clericales de las que también habló el Sr. Argúello en el mismo discurso.
Queremos, pedimos, necesitamos una Iglesia de iguales, democrática, sinodal, fraterna.
Las últimas declaraciones ofensivas del Presidente de la Conferencia Episcopal no son la únicas en las que ha dejado un tufo de clericalismo, conservadurismo e involución. A nosotros este tipo de pastores no nos representa.
Por ello, entendemos y pedimos que el Sr. Argüello no debe seguir siendo el Presidente de la Conferencia Episcopal y debe dimitir de su cargo o ser cesado. El Presidente de los obispos debe ser alguien que no esté polarizado sino que represente la pluralidad, política y eclesial que hoy se da en España.
¡SR. ARGÜELLO, DIMISIÓN!
