El Papa en África durante diez días
"Su primer y exigente viaje al continente negro, concretamente a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial"
Gracias a la «tregua» entre Rusia y Ucrania con motivo de la Pascua ortodoxa, ayer cesaron los combates en esa zona; sin embargo, sabiendo que hoy volverán a hacerlo en el estrecho de Ormuz, contra Irán y en la frontera entre Israel y el Líbano, el domingo León XIV gritó «Basta de guerra en nombre de Dios», casi un anticipo de lo que dirá a partir de hoy, y durante diez días, en su primer y exigente viaje al continente negro, concretamente a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Cuatro países africanos que casi resumen las esperanzas y contradicciones de realidades independientes desde hace pocas décadas, y de Iglesias locales atrapadas entre la deseada encarnación del Evangelio en las culturas tradicionales y la modernidad.
En Argelia, un país mayoritariamente musulmán, la cuestión de la relación con el islam es, obviamente, la más acuciante, también porque, en conjunto, los católicos repartidos por las distintas ciudades constituyen una minúscula minoría, de unas diez mil personas. Y porque ellos, en los últimos tiempos, han pagado un tributo de sangre muy notable. En 1916 —el país era entonces colonia francesa— fue asesinado en el desierto del Sáhara Charles de Foucauld, llamado «hermano universal» por su compromiso con el fomento de la amistad entre cristianos y musulmanes. Aún más dura fue la suerte de los cristianos entre los años noventa del siglo pasado y los albores del 2000, en un país independiente pero agobiado por una tremenda guerra civil entre musulmanes: en ese contexto fueron asesinadas monjas, siete monjes trapenses y un obispo, por odio a su fe.
Ahora, por fin, se ha pasado página; y el Papa sellará la nueva y esperada era de paz entre las religiones. También porque, espera él, le ayudará en la empresa san Agustín (en quien se inspira la Orden de los agustinos a la que pertenece), que en el año 354 nació en Tagaste y luego se convirtió en obispo de Hipona, en una tierra entonces romana y que luego pasó a ser árabe.
La segunda etapa será Camerún: treinta millones de habitantes, de los cuales el 38 % son católicos, el 31 % protestantes y el 18 % musulmanes. El país se ve afectado por una guerra civil entre la parte francófona y la anglófona: el legado de las divisiones territoriales colonialistas crea problemas también en la Iglesia. Como gesto de reconciliación, el Papa celebrará también una misa en Bamenda, zona anglófona.
La tercera etapa de la peregrinación será Angola: tan extensa como cuatro Italias, cuenta con treinta y siete millones de habitantes, de los cuales el 40 % son católicos. Independiente de Portugal desde 1975, fue posteriormente devastada por una guerra civil entre una coalición filomarxista y otra prooccidental, que finalmente concluyó a principios del siglo XXI.
El último destino del viaje será Guinea Ecuatorial, muy católica. Con una extensión poco mayor que Sicilia, ha sido gobernada casi siempre por la familia Obiang que, según señalan los observadores internacionales, se ha enriquecido enormemente, dejando al país sumido en una pobreza generalizada. Para agravar el malestar, estaría el hecho de que el Gobierno guineano ha gravado a muchos funcionarios públicos para sufragar los gastos del viaje de León al país.
