El primer sacerdote iquiteño

Semblanza del padre Ángel Saboya

"50 años de sentirse evangelizado por los pobres y los jóvenes"

12 feb 2017 - 17:51

(César L. Caro, Perú).- El P. Angel nace en Iquitos el 02 de octubre de 1942, el menor de dos hermanos. Sus padres don Marcial Saboya Linares y su madre Eduarda Cachique Sosa lo educaron en la fe.

Estudió en la Gran Unidad Mariscal Oscar R. Benavides. Desde muy joven va descubriendo a Dios en su vida y en la vida de la Iglesia, se integró en el grupo juvenil de su Parroquia de Bagazán. En este ambiente va descubriendo su vocación y el año 1960expresa su deseo de ser sacerdote y no habiendo seminario en Iquitos se traslada a Trujillo e ingresa al seminario San Carlos y San Marcelo donde inicia su formación sacerdotal. Más adelante es enviado a Lima al Seminario Mayor Santo Toribio de Mogrovejo para realizar sus estudios de Filosofía y posteriormente viaja a Roma para concluir sus estudios de teología.

El 12 de agosto de 1967 fue ordenado sacerdote en su tierra natal de Iquitos. Fue una alegría grande para toda la Iglesia Amazónica porque era el primer sacerdote diocesano Iquiteño. Ha tenido presente a lo largo de su vida una frase de San Pablo a los Corintios: "En cuanto a mí, sólo me gloriaré de mis debilidades".

Su relación con las realidades de su pueblo y de los pueblos de la selva, olvidados por la mayoría de los gobiernos de turno, se convirtió en un compromiso que le obligó a profundizar en su conocimiento de Dios. Por eso, se unió con otros sacerdotes amigos que hicieron estudios juntos con la inquietud de conocer más y mejor a Dios, un Dios encarnado en la historia, no exento del dolor y sufrimiento de su pueblo, lo que llamamos el aspecto de estudio o formación que veían como condición necesaria para la acción siguiendo el famoso principio "Nadie da lo que no tiene".

Así va haciendo su suya la nueva teología Latinoamericana propuesta por el P. Gustavo Gutiérrez: La teología de la Liberación donde la opción preferencial por pobres es uno de los ejes centrales.

Su pasión por la persona de Jesús de Nazaret y su Reino le llevó a estar presente en medio de las personas marginadas y frágiles de la sociedad y entre ellos están los jóvenes por quienes ha entregado la vida para que ellos y ellas puedan tener un espacio en la vida de su pueblo y puedan ser protagonistas de cambio,. Se dedicó a asesorar y acompañar los Movimientos Apostólicos de JEC, JOC, UNEC, MANTOC, JARC.

También impulsó la Pastoral Juvenil en el Vicariato de Iquitos. Llegó a ser el Asesor Latinoamericano de la JEC que tiene su sede en Quito.En todo momento alentó a las comunidades juveniles a que profundicen en su fe y asuman un compromiso social en medio de sus pueblos o barrios.

Durante estos 50 años de vida sacerdotal, el P. Ángel ha dejado huella en la vida de la gente de las Parroquias: Señor de los Milagros, Santa Rosa, San Juan Bautista, Nuestra Señora de la Merced (Caballococha), Sagrado Corazón de Jesús (Orellana) y San José. No ha sido un sacerdote de oficina, ha sido un sacerdote cercano, sencillo, preocupado por la vida de su gente, testigo de ello, es su moto chacarera que lo ha acompañado en sus recorridos. No sólo trabajó en Iquitos. Por los años 70 se trasladó a Pucallpa allí siguió ejerciendo su ser sacerdotal entre los pueblos sencillos defiendo a los más pobres. La construcción de una historia, y consecuente de un presente más justo para todas las personas debe demostrarse en un compromiso social es así que en 1978 integra la primera comisión transitoria del Frente de Defensa de Pucallpa para luchar por los derechos de estos pueblos amazónicos.

La fe en un Dios que nos ama... no sólo no es ajena en la transformación del mundo sino que conduce necesariamente a la construcción de esa fraternidad y de esa comunión en la historia. Esto es lo que el P. Ángel siempre nos ha recalcado durante todo este tiempo de acompañamiento al Movimiento de la JEC a nivel nacional.

Hoy a sus 74 años de edad no ha perdido su ilusión y su deseo de servir al Señor en el mundo juvenil, según sus palabras son "50 años de sentirse evangelizado por los pobres y los jóvenes". Su edad no es barrera para seguir acompañando cada añoal Movimiento, viajando a los diferentes lugares para alentar a las comunidades jecas.

En este año muy especial para ti, padre Ángel todos los jecos y jecas así como los de UNEC de diferentes generaciones, nos sentimos muy agradecidos y agradecidas porque gracias a tu testimonio y acompañamiento nuestras vidas cambiaron y nos comprometimos con la persona de Jesús y su Reino. Gracias Padre Ángel.

El P. Angel, de Iquitos
El P. Angel, de Iquitos | Agencias

También te puede interesar

Lo último

stats