José Agustín Cabré Mi querido monstruo

(José Agustín Cabré).- ¿Qué diría usted si encontrara un ser animado que tuviera cuerpo de gato, cola de ratón, patas de gallina y cabeza de mono? Igual que yo diría: ¡se trata de un monstruo!

¿Qué diría usted si encontrara una persona con cuerpo de mujer, con pies de elefante, con voz de cacatúa y cabeza de hombre (varón)? No sé lo que diría usted pero yo estaría seguro de haberme topado con mi querida iglesia católica, apostólica y romana.

Cuerpo de mujer

Porque mi iglesia tiene pechos de mujer y por eso alimenta, riñones de mujer y por eso trabaja, pulmones de mujer y por eso respira, manos de mujer y por eso acaricia. Tiene también paciencia, capacidad de sacrificio, genio inestable, memoria del corazón. Tiene todo lo que una mujer puede entregar en una sociedad hasta ahora bastante arisca para ella. Tiene hasta el nombre femenino: es LA iglesia. Masivamente mi iglesia es una comunidad de mujeres de toda índole, aunque le faltan las más pobres.

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