Sor Lucía Caram, a Argüello: "La Iglesia necesita ser reconocida por su capacidad de reconciliar y no de dividir"
"En un momento en el que la Iglesia está llamada a tender puentes, a escuchar y a anunciar la Buena Noticia con la cercanía, la misericordia y la fraternidad con las que Jesús se acercaba a las personas, determinadas palabras solo han contribuido a generar crispación y división"
"No es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad" Papa León XIV
Las recientes declaraciones del presidente de la Conferencia Episcopal me han parecido muy desafortunadas. En un momento en el que la Iglesia está llamada a tender puentes, a escuchar y a anunciar la Buena Noticia con la cercanía, la misericordia y la fraternidad con las que Jesús se acercaba a las personas, determinadas palabras solo han contribuido a generar crispación y división.
El ministro Félix Bolaños respondió planteando una pregunta que, en esta ocasión, considero legítima. No se puede generalizar, estigmatizar ni lanzar acusaciones que acaben señalando a colectivos enteros. No todos los políticos son corruptos ni una panda de ladrones, como tampoco todos los agentes sociales o quienes sirven al Estado pueden ser juzgados por las actuaciones de algunos. Del mismo modo, tampoco todos los sacerdotes son abusadores, ni todos los obispos son beligerantes o actúan de la misma manera. Las generalizaciones son profundamente injustas y solo alimentan el enfrentamiento. El Evangelio siempre nos invita a mirar a cada persona en su singularidad, nunca desde el prejuicio.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, apeló al mensaje del papa León XIV y pidió, legítimamente, unas disculpas. Me pareció una referencia muy significativa. El Papa nos está mostrando un modo de ejercer la autoridad que pasa por construir la paz, tender puentes y favorecer el encuentro. Esa coherencia evangélica se está convirtiendo en un referente para muchos. Ojalá ese mismo espíritu inspire también a monseñor Luis Argüello, porque la Iglesia necesita ser reconocida por su capacidad de reconciliar y no de dividir.
El papa León XIV nos ha dejado un mensaje profundamente evangélico que muchas personas han acogido con esperanza. Sus palabras han supuesto un paso importante para acercar la Iglesia a la sociedad, mostrando un rostro capaz de escuchar, acompañar y dialogar. Precisamente por eso, me entristece que ese mensaje haya quedado parcialmente deslucido por actitudes que creíamos ya superadas.
No podemos generalizar ni estigmatizar a nadie. El Evangelio nos invita siempre a mirar a las personas con misericordia y respeto. Solo Dios conoce el corazón de cada uno y solo a Él le corresponde juzgar. A nosotros nos corresponde amar, servir, dialogar y construir comunión.
