Transhumano, posthumano, ultrahumano:  Pierre Teilhard de Chardin, 'Antiqua et Nova' (2025) y 'Magnifica humanitas' (2026)

La proclamación el 15 de mayo de 2026 de la encíclica Magnifica humanitas del papa León XIV y su posterior publicidad, ha generado en toda la cristiandad, en el Consejo Mundial de las Iglesias, en la ONU y en las redes sociales una corriente positiva de aceptación

Transhumanismo
Transhumanismo
Leandro Sequeiros*
14 jun 2026 - 08:32

Dentro del Magisterio de la Iglesia y de la Doctrina Social, la firma por parte del Papa León XIV de la Encíclica Magnifica humanitas se ha hecho coincidir (y no es una simple coincidencia) con el 135º aniversario de la proclamación en 1891 de la Encíclica social Rerum novarum del papa León XIII.

Un antecedente cercano

Hace ya año y medio, el 14 de enero del año 2025, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe hizo público un extenso documento con el título «Antiqua et nova», subtitulado como “La inteligencia artificial al servicio de la dignidad humana y del bien común”.

Según comentó más tarde, el 6 de junio de 2025, la Revista La Civiltà Cattolica, “la pregunta del siglo probablemente sea la relacionada con el desarrollo de la inteligencia artificial (IA): ¿será programada para acompañar, apoyar y potenciar al ser humano o para sustituirlo? ¿Y puede la Iglesia tener algo que decir al respecto? La «Nota» Antiqua et nova (AN), publicada conjuntamente por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe y el Dicasterio para la Cultura y la Educación el 14 de enero de 2025, con la aprobación previa del papa Francisco, toma posición respecto a las preguntas anteriormente formuladas. Además, ofrece un análisis completo y documentado del amplio espectro de cuestiones éticas relacionadas con la inteligencia artificial y su relación con la inteligencia humana”.

Un texto especialmente significativo de Antiqua et Nova es este:

9. Debido a estos rápidos avances, muchos trabajos que antes se realizaban exclusivamente por personas se confían ahora a la IA. Estos sistemas pueden complementar o incluso sustituir las capacidades humanas en muchos ámbitos, sobre todo en tareas especializadas como el análisis de datos, el reconocimiento de imágenes y el diagnóstico médico. Si bien cada aplicación de la IA “débil” se adapta para una tarea específica, muchos investigadores esperan llegar a la llamada “Inteligencia Artificial General” (Artificial General Intelligence, AGI), es decir a un único sistema, el cual, operando en todos los ámbitos cognitivos, sería capaz de realizar cualquier tarea al alcance de la mente humana. Algunos sostienen que una tal IA podría un día alcanzar el estado de “superinteligencia”, sobrepasando la capacidad intelectual humana, o contribuir a la “superlongevidad” gracias a los progresos de las biotecnologías. Otros temen que estas posibilidades, por hipotéticas que sean, eclipsen un día a la propia persona humana, mientras que otros acogen con satisfacción esta posible transformación[9].

Y la NOTA 9 a la que alude el texto aclara los términos: [9] En estas líneas, se pueden apreciar las principales posiciones de los “transhumanistas” y de los “posthumanistas”. Los transhumanistas afirman que los progresos tecnológicos permitirán a los seres humanos sobrepasar los propios límites biológicos, y mejorar las capacidades físicas y cognitivas. Los posthumanistas, por su parte, afirman que tales progresos acabarán por alterar la identidad humana de tal manera que los hombres no podrán ni siquiera ser considerados verdaderamente “humanos”. Ambas posiciones se basan en una percepción fundamentalmente negativa de la corporeidad, que es vista más como un obstáculo que como parte integrante de la identidad humana, llamada también ella a participar de la plena realización de la persona. Esta visión negativa contrasta con una comprensión correcta de la dignidad humana. Al tiempo que apoya el auténtico progreso científico, la Iglesia afirma que esta dignidad se basa en la «persona come unidad inseparable» de cuerpo y alma, por tanto «también inherente a su cuerpo, que a su manera participa del ser imagen de Dios de la persona humana» (Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Decl. Dignitas infinita [8 de abril de 2024], n. 18).

Magnifica humanitas - Narrativas de fondo: transhumanismo y poshumanismo

En continuidad con el documento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, la Encíclica Magnifica humanitas  (2026) de León XIV, en la línea de la Doctrina Social de la Iglesia desde León XIII, aborda la cuestión de la protección de la dignidad de la persona humana en la era de la Inteligencia Artificial.

Por tanto, una relectura desde los nuevos paradigmas científicos, tecnológicos, políticos y culturales de la necesidad de salvaguardar la dignidad de todos los seres humanos como valor supremo de la Doctrina Social de la Iglesia se perfila como el corazón de la Encíclica. 

No se trata, por tanto, de una Encíclica sobre la Inteligencia Artificial (de la que ya trató el Magisterio en Antiqua et Nova, 2025), sino de la propuesta de la postura de la Iglesia para defender la dignidad humana, que podría estar amenazada por las nuevas tecnologías. Desde la postura de la Iglesia, dos son los paradigmas tecnocientíficos que amenazan a la dignidad: el transhumanismo y el posthumanismo. 

León XIV. Magnifica humanitas
León XIV. Magnifica humanitas

Este texto parece significativo: 

115. Con el fin de poner de relieve los supuestos culturales que acompañan a la revolución digital en curso, me gustaría centrar ahora la atención en algunas corrientes que interpretan el progreso como una superación de lo humano y que podemos agrupar bajo los nombres de transhumanismo y poshumanismo. Estas constituyen el trasfondo ideológico que habita en algunos centros de poder tecnológico y colonizan el imaginario colectivo de forma simplificada, especialmente en los medios de comunicación y en las redes sociales, suscitando el entusiasmo por las nuevas tecnologías con una visión futurista del «hombre potenciado» o del «hombre hibridado» con la máquina.

Y el párrafo siguiente de Magnifica humanitas justifica sus reticencias a ambos paradigmas tecnocientíficos:

116. El transhumanismo y el poshumanismo abarcan en su interior una pluralidad de corrientes y sensibilidades, y es difícil ofrecer una descripción unívoca de ellos. Pueden compararse con un archipiélago de islas conceptuales diferentes, unidas, sin embargo, por el mismo mar de supuestos: la centralidad de la técnica y el sueño de superar los límites de la condición humana. En general, el transhumanismo imagina una potenciación del ser humano a través de las tecnologías (biomedicina, ingeniería corporal, dispositivos, algoritmos), con la aspiración de incrementar el rendimiento y las capacidades. El poshumanismo, sobre todo en sus versiones más radicales, va más allá: critica el antropocentrismo y plantea una forma de hibridación entre el ser humano, la máquina y el medio ambiente, hasta imaginar un umbral en el que la humanidad se superará a sí misma entrando en una nueva etapa evolutiva. Aunque estas hipótesis siguen siendo en gran parte especulativas, adquieren relevancia porque modifican el imaginario colectivo y, en consecuencia, orientan las decisiones sociales, económicas y políticas. 

¿Puede existir una tercera via entre transhumanismo y posthumanismo?

Entre el transhumanismo y el posthumanismo, ¿puede existir una alternativa? ¿Es posible superar la perspectiva cientificista y reduccionista y encontrar un paradigma que pueda ser aceptado por creyentes y no creyentes respecto al encuentro entre la llamada Inteligencia Artificial y la visión humanista y cristiana del ser humano?

En el texto de Magnifica humanitas hay una tercera vía que ocupa el tercer capítulo de la Encíclica: “Técnica y dominio. La grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA” (números 90-130).

En estos textos, los seguidores del pensamiento de Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955), podemos vislumbrar las tesis de lo que Teilhard entendió como los ultrahumano  y que se sustancia en las tesis del Ultrahumanismo teilhardiano.

Teilhard de Chardin
Teilhard de Chardin

Quien más ha colaborado en la construcción intelectual del paradigma del Ultrahumanismo teilhardiano es la teóloga franciscana Ilia Delio. Es titular de la Cátedra Josephine C. Connelly de Teología en la Universidad de Villanova (Pensilvania, USA). Delio es la fundadora del Centro para la Cristogénesis, un recurso educativo en línea que se basa en la visión de Teilhard de Chardin para promover la coherencia sintética entre ciencia y religión. Pierre Teilhard de Chardin. El futuro del hombre.

Pierre Teilhard de Chardin y el futuro de la humanidad

Atentamente considerado, Teilhard nos descubre una “forma inevitable del pensar humano”, ya que “el fondo del transformismo es el descubrimiento del tiempo-orgánico”. Una nueva dimensión se incorpora al pensamiento. De acuerdo con este cambio, la esencia se transforma en génesis (La visión del Pasado, Taurus, Madrid, pág. 147-165)

Terminada la Segunda Guerra Mundial, Teilhard se pone en contacto con Julian Huxley (director de la UNESCO) y con Emmanuel Mounier (y su movimiento personalista), pero no consigue entenderse con otros humanistas del corte de Gabriel Marcel. Desde entonces no cesa el intercambio de ideas y planes con Huxley, Rueff y numerosos antropólogos y humanistas desde su puesto en la “Werner Gren Foundation”. Pero finalmente, Teilhard murió sin ver cuajado su “Frente humano”, aunque con la firme esperanza de que “un día u otro se establecerá la cadena”. No en vano pudo autodefinirse: “pertenezco a la fracción “esperante” de la Humanidad”. 

En el año 1951 (31 de diciembre) escribió Teilhard un ensayo titulado “Un problema capital para la Antropología: ¿se da en el Hombre una prolongación y transformación del proceso biológico de la Evolución?”. En La activaciónde la Energía, VII, 291-297 expone su pensamiento antropológico al respecto. El ensayo lleva una expresiva dedicatoria: "Escrito para Huxley”. No se trata de un debate, aunque tampoco es un homenaje. Es un intento de completar las tesis del famoso antropólogo inglés. O más bien, ofrecer una alternativa: frente al Transhumanismo de Huxley, Teilhard propone hablar de Ultrahumanismo.

Preocupación por lo ultrahumano en Teilhard

En Teilhard asistimos a una preocupación dominante por el “ultrahumano” o el futuro de la Humanidad. Este futuro humano se enmarca en un movimiento generalizado de convergencia a todos los niveles. 

Es un Proceso de convergencia psico-orgánica, característico de la Antropogénesis. Convergencia que viene impuesta por la misma aparición del “poder psíquico de reflexión” y su consecuencia primaria: el mecanismo de “orto-elección” (Autoevolución) en el doble marco de convergencia geográfica y social que impone la esfericidad misma de nuestro planeta.

En 1953 (La activación de la Energía, Taurus, Madrid, pág. 342) Teilhard sistematizaba así las directrices fundamentales de la Evolución humana: autodirección de la organización (por invención), transmisión aditiva de lo conseguido (por educación) y convergencia creciente sobre sí (por socialización). Es decir, la Humanidad se ha ido descubriendo y realizando a sí misma por la reflexión creadora: ha transmitido y consolidado los hallazgos individuales o locales mediante los procesos de aculturación y educación: finalmente, se orienta hacia una estructura socializada por “conspiración” (término creado por Édouard Le Roy)

Teilhard no duda en presentar el conjunto de su obra como “un esfuerzo de ver y hacer ver lo que es y exige el hombre si se le coloca enteramente y hasta el fin, dentro del cuadro de las apariencias" [lo que se hace patente a los sentidos y a la razón], escribe en El fenómeno Humano. Por supuesto, se trata del “ver” humano, cuya significación excepcional acabamos de presentar, como fenómeno “clave del universo”. Significatividad que resulta innegable desde la doble vertiente objetiva y subjetiva. 

La ciencia y la filosofía modernas han llegado a la misma conclusión: no existe la objetividad pura, siempre vanamente pretendida, porque “el objeto y el sujeto se mezclan y se transforman mutuamente en el acto del conocimiento. Quiéralo o no, desde ese momento, el hombre vuelve a encontrarse a sí mismo y se contempla en todo cuanto observa”, escribe Teilhard. Un realismo crítico, apunta Rubio Carracedo.

Aquí enlazamos con la divisa teilhardiana: “todo cuanto asciende, converge”, de valor reversible aún más exacto: todo cuanto converge, asciende. La generalización más completa de su pensamiento tiene lugar en 1951, con el ensayo redactado el 15 de marzo: “Un umbral a nuestros pies: del Cosmos a la Cosmogénesis”. En volumen VII. La activación de la Energía. (AE) Taurus, Madrid, 1965, Ensayistas de Hoy, nº 40. pág. 233-249. Teilhard califica la dimensión evolutiva de “nuevo umbral mental”, “el acontecimiento intelectual” de nuestro tiempo, “la percepción de un mundo en estado de desplazamiento orgánico sobre sí mismo, un paso mental del cosmos a la cosmogénesis”.

El pensamiento de Teilhard sobre el ultrahumano, antecedente de Magnifica humanitas

Es el momento de recapitular el pensamiento de Teilhard sobre el ultrahumano, tercera vía que sigue paralela –en nuestra opinión– al pensamiento del Papa León XIV en Magnifica humanitas

El ultrahumanismo es una corriente filosófica y social que propone la máxima realización y expansión de las capacidades humanas, buscando ir más allá de los límites biológicos y culturales actuales, pero manteniendo la esencia, la ética y la dignidad del ser humano en el centro del progreso.

A diferencia del transhumanismo de Wikipedia, que se enfoca agresivamente en la fusión con la tecnología y la modificación genética para superar la biología, el ultrahumanismo busca una evolución integral. Aspira a un desarrollo técnico que conviva en perfecta armonía con el crecimiento espiritual, moral y social de la humanidad. 

Presentación de 'Magnifica humanitas' en el Vaticano
Presentación de 'Magnifica humanitas' en el Vaticano | EFE

El pensamiento de Teilhard de Chardin anticipa las ideas contenidas en Magnifica humanitas. Tres son las tesis expuestas por León XIV que aparecen también hace 75 años en Pierre Teilhard de Chardin:

  • Evolución de la conciencia: El progreso no se mide por la potencia de nuestros ordenadores, sino por nuestra capacidad de empatía, justicia y entendimiento global.
  • Tecnología con propósito: Las herramientas técnicas deben mitigar el sufrimiento, resolver la saturación del planeta y potenciar la libertad sin deshumanizarnos.
  • Justicia y universalidad: Frente al peligro de que las mejoras tecnológicas sean solo para élites, el ultrahumanismo aboga por un alcance transversal y equitativo para toda la sociedad

Construir la civilización del amor

Un elemento fundamental de la propuesta del ultrahumanismo de Teilhard y las propuestas civilizatorias de Magnifica Humanitas es la necesidad de la humanidad como sistema cultural preñado de valores es poner el AMOR en el centro y motor de la actividad social y política.

Magnifica Humanitas, Ultrahumanismo y Teilhard de Chardin

En el capítulo III de Magnifica Humanitas, hay texto que – desde mi opinión– tiene ecos del ultrahumanismo teilhardiano:

El verdadero «más que humano»: gracia y humanismo cristiano

127. La expresión «más que humano» no pertenece únicamente al lenguaje de las promesas técnicas. Desde hace siglos, la tradición cristiana afirma que el ser humano no está encerrado en los límites de su propia naturaleza, sino que está llamado a trascender de sí mismo: no para huir de la realidad o por desprecio de los límites, sino para realizarse en el amor. La fe conoce un «más allá» que nace del don de Dios. Esta transformación es obra del Espíritu Santo. Como enseñaba santo Tomás de Aquino, este proceso de elevación y transformación «supera la capacidad de la naturaleza»[134] , porque hay una distancia infinita[135] entre nuestra naturaleza y la vida de Dios. Sin embargo, es posible insertarnos en el seno de esa vida inagotable, incluso mientras caminamos entre los límites de este mundo. Y quien hace posible este camino solo puede ser el Infinito que se dona: es Dios mismo quien supera la desproporción «infinita».[136] Así se produce la re-creación de lo humano: «Si alguno está en Cristo, es una nueva criatura; las cosas viejas han pasado; he aquí, han surgido cosas nuevas» (2 Cor 5,17).

En definitiva, el triunfo del amor sobre la cultura del despilfarro, el acaparar, la rivalidad y el odio. 

Conclusión

Como he escrito en un texto hace años: Todos somos conscientes de que cada vez es más necesaria una racionalidad crítica que contribuya a construir entre todos unos sistemas de creencias, unas representaciones racionales del mundo, en las que el individuo humano no se constituya en señor y tirano de los demás de la casa común (la Tierra). Entre toda la sociedad civil mundial urge asumir la conciencia de “mente colectiva” que no solo busca sobrevivir, sino sobre todo tejer entre todos un universo en el que la solidaridad, la tolerancia, la comprensión mutua, el respeto a la diversidad (y sobre todo a las minorías) sean valores determinantes. 

Probablemente esta sea también la razón por la que el jesuita científico Pierre Teilhard de Chardin escribió una vez en 1934: “Algún día, después de dominar los vientos, las olas, las mareas y la gravedad, aprovecharemos para Dios las energías del amor, y luego, por segunda vez en la historia del mundo, el hombre habrá descubierto el fuego” (Pierre Teilhard de Chardin, Toward the Future , pág 86; y “La evolución de la castidad” [1934 (febrero), en: Las direcciones del porvenir. Taurus, Madrid, 1974, pp. 55-78, y en: Sobre el amor y la felicidad . PPC, Madrid, 1997, pp 19-22]. 

Ahora, más que nunca, es necesario que la sociedad civil, formada en una racionalidad crítica, “resetee” su mente y busque nuevas herramientas para comprender, amar y vivir en el este mundo. 

*Presidente de la Asociación de Amigos de Pierre Teilahrd de Chardin (sección española lsequeiros42@gmail.com

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