En el único Cristo somos uno
"El viaje de León a España no es un guiño político; es y debe ser un amplio abrazo de humanidad, de cristianismo, de labor en consagrar el concepto Tender Puentes, entendiendo como tal promover el diálogo, buscar acuerdos y reducir conflictos"
Durante la visita de Benedicto XVI a España en el año 2011, una de las afirmaciones más serenas pero a la vez contundentes que pudimos escuchar de sus labios fue dirigida a todos para “trabajar por un mundo más justo, donde los valores fundamentales de la persona humana sean el centro de toda acción política, económica y social".
Parece que algunos han preferido olvidarlo, al igual que durante la semana omiten la información de que León XIV, como bien afirmó el día pasado José Cobo, arzobispo de Madrid, no viene a este país a hacer política. Y es bueno reivindicarlo y afirmarlo. Que la iglesia católica tiene gruesos trazos políticos no es una entelequia, es un hecho objetivo que se puede entender solo con pisar Añastro o las oficinas perimetrales de la plaza San Pedro, en sede vaticana. Y como aseveró Antonio Machado, es de sobra comprensible que “en política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela.
”Prevost no viene a colocar cirios en Canarias, Madrid y Barcelona, acude presto a inyectar carburante en el motor de los derechos humanos, los principios cristianos aún existentes aunque dañados y alterados por los que precisamente ejercen de políticos y no de pastores. La visita del alto mandatario vaticano debe servir para plantearnos que más allá de la espiritualidad tradicional hay un protagonismo de los valores de una democracia exigible en el mundo.
Un esfuerzo de todos y todas los y las que creemos en la innegociable revolución diaria en aras al reconocimiento y respeto a las diversidades, en el freno a la pobreza, en la justicia social últimamente puesta en duda por bravucones y bravuconas irresponsables, que usan tribunas públicas para contaminar sin rubor la tolerancia y el respeto al ser humano.
Un amplio abrazo de humanidad
El viaje de León a España no es, en efecto, un guiño político; es y debe ser un amplio abrazo de humanidad, de cristianismo, de labor en consagrar el concepto Tender Puentes, entendiendo como tal promover el diálogo, buscar acuerdos y reducir conflictos mediante empatía y comunicación, fomentando espacios de entendimiento y la construcción de consensos.
Prevost llega a España con la luz que solo un Papa puede emitir, padre de la madre Iglesia, con talante y la serenidad de un líder espiritual, de un jefe de Estado resplandeciente
En un país en el que, por desgracia, el clima político se ve alterado de modo sostenido por lances de agresividad, de insoportables insultos y agravios desaforados, Prevost llega a España con la luz que solo un Papa puede emitir, padre de la madre Iglesia, con talante y la serenidad de un líder espiritual, de un jefe de Estado resplandeciente, de quien sabe que muchos le daremos una bienvenida no política, sino institucional y sobre todo muy fraternal, más allá de la simple religión.
Quienes desde las cloacas del espíritu pretendan tergiversar el sentido mismo de esta visita, utilizarla de un modo obscenamente interesado, o convertirla en una feria de aldea, deben saber que, como bien explicó el genial Isaac Asimov, “negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho.”
Y por mucho que los malotes, los medios residuales con señales falsamente vaticanas y las hordas del Fasci di combattimento internacional busquen oro en los detritus de sus oratorias, el espíritu, los valores y los principios propios del humanismo se sitúan a años luz de su parafernalia y su doctrina emparentada con el fascio littorio.
El ser humano por encima de todo, tender puentes y lejos de adoctrinar y manipular a las gentes de España, y en especial a una parte de la juventud de este país, enarbolar ls bandera de la justicia social, la cercanía para resolver problemas, sin ira y con la libertad y el respeto en primer plano. No, no es politica, son derechos y en verdad sé que Prevost está de acuerdo, pocas cosas hay más bellas en nuestra existencia que luchar por ellos. Dios es muy misericordioso con nosotros. Aprendamos también nosotros a tener misericordia con los demás, especialmente con los que sufren. Con Francisco y su legado en primer plano. Bienvenido sea en pocos días el Papa de In Illo uno unum, el Santo Padre de la Ordo Fratrum Sancti Augustini.
*Portavoz de ANIR, miembro de Justice Initiative y vocal en la ejecutiva de Cristianos Socialistas
